Ante la ofensiva de Irán y los hutíes, Trump se reúne en la ONU con sus aliados árabes para definir un plan en Medio Oriente

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El aumento del precio del petróleo y los ataques aéreos que sufre Arabia Saudita impactan en la agenda doméstica de Donald Trump, que enfrenta elecciones de medio término en seis semanas.

Por: Román Lejtman – Infobae

Irán impone su control militar sobre Ormuz, los hutíes dominan el estrecho de Bab al-Mandeb y juntos atacan a Arabia Saudita, que es un aliado histórico de Estados Unidos y el principal proveedor mundial de petróleo.

Trump suspendió las acciones bélicas contra Irán y los hutíes al comprobar que no podía derrotar al régimen chiíta, si no ordenaba una ofensiva terrestre con foco en Teherán.

El líder republicano no tiene intenciones de asumir la muerte de soldados americanos en territorio iraní. Un costo político que se podía multiplicar al infinito durante un año electoral en Estados Unidos.

En este contexto, Trumpoptó por las sanciones comerciales y financieras para forzar una negociación con Irán, que tiene su economía en ruinas por la caída vertical de sus exportaciones petroleras.

Pero el régimen chiíta se recostó sobre China para comercializar en negro su combustible, y ordenó a los hutíes que avanzarán sobre el estrecho de Bab-el-Mandeb y atacaran un oleoducto clave de Arabia Saudita.

Muy pocas veces ha sucedido que los estrechos de Ormuz y Bab al-Mandeb esténcondicionados por Teherán y los hutíes. Se trata de una situación anómala que impacta sobre la economía global y los precios internos de Estados Unidos.

Al control de las vía marítimas estratégicas se sumó un ataque aéreo de los rebeldes que incapacitó el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita. Este oleoducto de 1.200 kilómetros facilita el comercio del petróleo que no puede salir vía Ormuz.

Desde hace dos semanas que el oleoducto Este-Oeste está averiado y sin funcionar, trabando toda la carga quesalía por el mar Muerto, cruzaba el canal de Suez y navegaba hacia sus compradores por el Mediterráneo.

Arabia Saudita no puede concluir las tareas de reparación por el jaque aéreo de los hutíes, que en las últimas horas atacaron Riad y el puerto de Yanbu, un sitio clave que conecta las refinerías en el mar Rojo con el oleoducto Este-Oeste.

Washington y Riad tienen una alianza geopolítica desde los finales de la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos se comprometía a proteger los intereses regionales de Arabia Saudita, y a cambio tenía acceso privilegiadoa sus reservas de petróleo.

Hace unos días, mientras los hutíes avanzaban en las cercanías de Bab al-Mandeb, Mohammed bin Salman -príncipe heredero de Arabia Saudita- llamó dos veces a Trump para pedirle asistencia militar.

Mohammed bin Salman (MBS) le anticipó al líder republicano que los terroristas bajo las órdenes de Irán iban a tomar el control de la isla de Perim y el puerto de Mokha.

Trumpse negó a prestar asistencia militar, y al final los hutíes lograron su objetivo táctico, que consistía en estrangular el comercio del petróleo vía Bab al-Mandeb.

La cautela de Trump ante los reclamos de asistencia de MBS, desembocó en dos movimientos simultáneos que protagonizó el príncipe heredero de Arabia Saudita.

Mohammed bin Salman solicitó la asistencia de Israel y la mediación de China. Benjamín Netanyahu -premier israelí- decidió compartir su inteligencia militar, mientras que Xi Jinping -presidente de China- se comprometió a mediar con Irán.

Sirvió de poco.

El régimen chiíta replicó en público que la única solución al conflicto de Medio Oriente era que Estados Unidos aceptara sus condiciones diplomáticas.

“Lo que está en juego en torno al petróleo y los estrechos ha cambiado. El control de daños no detendrá lo que se avecina. ¡No habrá conversaciones hasta que se cumplan las condiciones de Irán. Punto!”, posteó el general iraní Moshen Rezaei, en su cuenta oficial de X.

En este complejo escenario, condicionado por la situación en Medio Oriente y la posibilidadde una derrota política en las elecciones, Trump cavila sobre sus próximos pasos frente a Irán.

“Tengo una gran decisión por delante. ¿Quiero entrar y aniquilarlos (al régimen iraní) o no? Es una gran decisión. Cualquier cosa podría pasar conmigo», afirmó el presidente de Estados Unidos.

Esta duda fundamental de Trump será el eje de la reunión que compartirá junto a los líderes de Arabia Saudita, Emiratos, Qatar, Bahréin, Kuwait y Omán.

Los aliados árabes no quieren otra guerra en Medio Oriente y solicitarán a Estados Unidos que refuerce su seguridad territorial con un fuerte despliegue militar que permita contener a Irán.

Trump tiene problemas logísticos para satisfacer esa exigencia puntual de la Liga Árabe.

Un informe trimestral del Inspector General de los Estados Unidos ante el Capitolio estableció que el Pentágono tiene déficit estratégico en su arsenal.

En los últimos meses se utilizaron 6.000 drones de ataque unidireccional y 1.500 misiles balísticos, que no pudieron reemplazarse en su totalidad por fallas en la cadena de producción, asegura el dossier oficial.

Desde esta perspectiva, es muy complejo para Trump ceder una parte de su arsenal a la Liga Árabe hasta que se restablezcan los niveles básicos de producción y almacenamiento.

Eso implica que, si finalmente desplaza la vía diplomática para regresar a la opción militar, a Trump le llevará su tiempo ejecutar esta hipótesis de conflicto.

La reunión será el martes próximo, tras el discurso de Trumpen la Asamblea General de las Naciones Unidas.

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