Un reciente y exhaustivo estudio de opinión pública nacional ha puesto al descubierto la radiografía actual de la psique colectiva en Venezuela. El informe de campo de la firma Hercon Consultores, correspondiente a su medición de septiembre de 2026, revela un escenario sociopolítico complejo: mientras la ciudadanía experimenta un divorcio acelerado de las marcas políticas tradicionales, la esperanza de cambio se concentra de forma monolítica en una sola figura de liderazgo, todo esto bajo el telón de fondo de una crisis de ingresos familiares sin precedentes.
La investigación, de carácter estrictamente telefónico, se basó en una muestra nacional de 1,623 electores inscritos en el Registro Electoral, distribuidos de manera proporcional en las regiones de Occidente, Centro/Capital, Oriente/Sur, Centro Occidente, Llanos y Andes. Con un coeficiente de confianza del 95% y un error máximo admisible de +/- 2.8%, el estudio arroja datos categóricos sobre la despartidización, el colapso del poder adquisitivo y el tablero geopolítico actual.
El fenómeno de la despartidización estructural
El dato más relevante del ecosistema político venezolano es la consolidación del sector de los No alineados, quienes constituyen la mayoría absoluta del electorado con un 55.7%. Según el análisis sociológico de Hercon Consultores, este bloque mayoritario no representa una masa apática o desinteresada, sino un electorado pragmático y flotante que evalúa la coyuntura nacional desde la urgencia de la supervivencia diaria y la deficiencia de los servicios públicos, despojándose de los clivajes ideológicos rígidos del pasado.
Por su parte, las fuerzas políticas históricas evidencian un colapso del esquema bipolar tradicional. La Oposición se ubica en un 28.2%, duplicando prácticamente la base de apoyo directo del Oficialismo, que se repliega a un 16.1%. En conjunto, ambos bloques tradicionales apenas logran convocar al 44.3% de la muestra, quedando subordinados ante la gigantesca masa de independientes.
Salarios de subsistencia y el freno a la acción colectiva
El principal dinamizador de la desafección política es la cruda realidad económica. Un aplastante 85.0% de los encuestados califica sus ingresos mensuales como «Muy insuficientes» en relación con el costo de la vida actual. El informe advierte que la capacidad de ahorro ha quedado prácticamente anulada, ya que solo el 6.5% de la población manifiesta que su salario es regular o suficiente «solo para lo básico», mientras que apenas un marginal 3.3% afirma contar con un ingreso que le permite ahorrar.
A pesar de que más de 8 de cada 10 ciudadanos padece esta asfixia económica, la indignación no se traduce automáticamente en una movilización masiva de calle. Ante la posibilidad de sumarse a las protestas públicas convocadas para exigir mejoras salariales, el 43.2% manifestó un apoyo condicionado o inhibido: respaldan las reivindicaciones salariales, pero admiten que no participarían por temor, falta de confianza o divisiones en la dirigencia sindical.
El núcleo duro dispuesto a la acción directa y la movilización activa representa el 21.4%, mientras que un 16.3% se muestra escéptico frente al método, argumentando que las protestas simplemente no resuelven la crisis del ingreso.
Escepticismo ante los acuerdos petroleros con EE.UU.
El estudio también exploró la percepción ciudadana en torno a los recientes acontecimientos políticos y los acuerdos energéticos entre los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump. Los resultados muestran un rechazo institucional generalizado: el 73.3% de la muestra considera que el país no se ha visto «Nada beneficiado», bajo la premisa de que estas negociaciones representan una pérdida de soberanía o control nacional.
Únicamente un 9.1% califica la relación bilateral como «Muy beneficiada» por permitir la reactivación del flujo petrolero. El análisis técnico detalla que la población evalúa los pactos internacionales no desde la macroeconomía o la diplomacia de hidrocarburos, sino a partir de su nulo impacto directo en el bienestar de los hogares.
Monopolización de la esperanza en María Corina Machado
A pesar del profundo rechazo a las marcas partidistas tradicionales, el panorama cambia drásticamente cuando se evalúan liderazgos individuales. El proyecto de cambio nacional liderado por María Corina Machado concentra el 74.9% de las aspiraciones del pueblo venezolano en este momento histórico, consolidándose como el referente indiscutible de confianza ciudadana frente a cualquier otra alternativa interna o geopolítica exterior.
De igual forma, al medir cualitativamente el ejercicio de su liderazgo en la coyuntura actual, el 73.8% de los consultados la cataloga como «la principal líder política indiscutible de Venezuela». En contraste, solo un 14.4% afirma que no la considera una líder relevante. Para la consultora, estos datos evidencian una centralización absoluta de las expectativas de transición en su figura, dejando un margen mínimo (apenas un 7.7% combinado) para posturas moderadas o liderazgos alternativos compartidos.
La conclusión del estudio de Hercon Consultores es clara: la confrontación ideológica tradicional ha dejado de movilizar al centro de gravedad social de Venezuela. Cualquier estrategia que pretenda conectar con el 55.7% de ciudadanos desafectos y canalizar el mandato de cambio del 74.9% debe desplazar el eje propagandístico tradicional para centrarse de forma prioritaria en propuestas técnicas y viables que resuelvan las severas distorsiones económicas que asfixian el día a día del venezolano.


