Mañana podría participar la interina en la Asamblea General de la ONU. En el marco de esa plenaria, igual podría concretarse antes en sus pasillos un ocasional encuentro entre ella y el presidente Trump que tendría gran difusión. Para ambos se trata de obtener provechos de esta breve cita: la interina ilegítima supone que un flash le dará un sólido reconocimiento internacional de la mano de Trump y a este, para exhibirla como un trofeo obtenido en su desempeño en la “conquista” y tutelaje de Venezuela. El repudio internacional será general. El asunto, tiene más aristas.
La naturaleza y trascendencia de las decisiones que como tutor ha tomado la administración Trump en Estados Unidos y en Venezuela obligan a un crudo análisis. En lo inmediato: el férreo tutelaje del gobierno norteamericano y la total subordinación del triunvirato del régimen tutelado, sin duda incidirán en las elecciones de medio término en Estados Unidos y luego en sus presidenciales; así como también tendrán impacto en el desarrollo de la agenda política interna y sus efectos en nuestro país.
Justo es comenzar antes de lo acontecido el 3E de este año. En aquel entonces, el incremento de la migración por la conmoción que causó la herida (aún abierta) del 24 de junio del 2024, Trump precisó que sus actividades en Venezuela solo se ceñían a la lucha contra el narcoterrorismo representado por la narcoguerrilla colombo venezolana, el Tren de Aragua, el Cartel de los Soles y sus proxies. También afirmó que no se trataba de un cambio de gobierno en nuestro país. Asumimos que la distinción era inoficiosa, porque el gobierno estaba en manos de quienes dirigían, y aun dirigen, esas mismas mafias criminales que serían aventadas por La Lanza del Sur. El carácter geoestratégico del tema de la droga y la migración se perfiló poco más tarde por las guerras del Medio Oriente y, finalmente, con la propuesta del Escudo de la Américas. En aquel momento aún no se percibía en su verdadera dimensión a un noviembre 2026, ahora cargado de amenazantes nubarrones.
El 3E trajo consigo mucho más que la extracción del dictador y su pareja: la sucesión de hechos habla por sí sola, salimos del dictador mas no de la ahora tutelada dictadura. La traición entre chavistas rindió frutos para quienes entregaron a sus jefes e indignación para aquellos resistidos a metabolizar ese tutelaje.
Los meses siguientes han transcurrido en forma inédita para Venezuela: La performance del escénico míster Trump, asumiéndola como desempeño y rendimiento, da cuenta de la proporción entre el resultado obtenido y los medios utilizados en su política en Venezuela para los intereses de Estados Unidos, así como de la incidencia de ese comportamiento dentro de nuestro país. Su dualidad como político y empresario muestra al impredecible presidente Trump como una rara avis que causa un creciente escepticismo entre los venezolanos que imaginaron la buena fe en el objetivo de extraer a quienes inundaron de drogas y narcoterroristas a la región y a Estados Unidos. En aparente coherencia con este objetivo, aprobó la administración Trump la certificación de Venezuela en el combate contra las drogas, después de 21 años. Preguntamos si en serio el régimen ha combatido a ese flagelo, queremos conocer dónde y cómo ha sido, cuando es conocido que el narcotráfico sigue haciendo de las suyas, a sus anchas, a lo largo de la frontera con Colombia y recientemente con la de Guyana. ¿Eran Maduro y Cilia los únicos narcotraficantes o también estaban en ese guiso los actuales jefes del régimen? Las recompensas hablan por sí mismas. Esta decisión y otras como la de blindar a la interina, asegurándole una inmunidad e impunidad que también pudieran estar garantizadas tras las resultas del caso Saab; así como tambíen lavarle la cara ante el mundo a su ahora socio petrolero, el zar Betancourt.
La gran discrecionalidad con la que se han tratado las tres fases “mántricas”, se caracterizan por la tolerancia al retraso y por marginar al genuino liderazgo legitimador de MCM, tal vez con el solo afán de normalizar a un interinato que envalentonado y prevalido de ese respaldo, no duda en seguir reprimiendo con sevicia a los venezolanos, como lo denuncia la propia ONU en cuyo podio tendrá la cachaza de participar la dictadora encargada.
El contexto marcado por el costo político del tutelaje en tales términos, sugiere rectificaciones a tiempo de míster Trump. Seguro que la inmensa mayoría de los venezolanos, los Crazy Cubans y sus electores lo valorarán.
Víctor A. Bolívar
IG@vabolivar


