En su primer encuentro cara a cara con la encargada interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, subrayó con firmeza la necesidad de celebrar elecciones como paso final hacia una democracia plena, al tiempo que le relató con detalle la precisa operación militar estadounidense que derrocó a Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026. La reunión, de unos 15 minutos, se celebró el martes 22 de septiembre de 2026 al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, según fuentes de la Casa Blanca citadas por Axios.
“Al fin y al cabo, hay que celebrar elecciones”, le dijo Trump a Rodríguez en un momento de la conversación, de acuerdo con una de las fuentes informadas sobre el encuentro. Aunque no fijó una fecha concreta, el mandatario estadounidense enfatizó que las comicios representan un paso crucial en la evolución de Venezuela. Rodríguez, por su parte, reconoció la importancia del tema y afirmó que también desea elecciones, según las mismas fuentes.
La reunión fue descrita como “cálida” y “amistosa”, pero también “directa”. Trump agradeció a Rodríguez la buena relación de trabajo construida tras el derrocamiento de Maduro y dedicó parte de su intervención a deleitarla con una descripción de la operación militar precisa que capturó al entonces presidente venezolano en Caracas. Según Axios, el presidente estadounidense “regaló” a Rodríguez detalles de aquella incursión relámpago, en la que fuerzas especiales estadounidenses penetraron profundamente en la capital, descendieron sobre una base militar fortificada y detuvieron a Maduro, quien actualmente enfrenta cargos de narcoterrorismo en una prisión de Brooklyn, a pocos kilómetros del hotel donde se celebró el encuentro.

El propio Trump había aludido públicamente a la operación horas antes, durante su discurso ante la Asamblea General de la ONU, donde la calificó de “masiva operación militar” que capturó a un “dictador fuera de la ley” y “verdadero criminal”. Reportes de BBC, El País y Reuters confirman que Rodríguez escuchó desde la sala aquellas palabras mientras se sellaba el deshielo entre Washington y Caracas.
Desde el 3 de enero, la administración Trump ha cerrado acuerdos de petróleo y extracción de oro con Venezuela. El más destacado otorga a una compañía liderada por Estados Unidos concesiones de 100 años sobre 17 campos petroleros que suman más de 65.000 millones de barriles —más de una quinta parte de las reservas del país—, un pacto que Trump ha llamado “el mayor acuerdo petrolero de la historia del mundo”. Trump lo defendió ante la ONU con la frase “al vencedor le pertenecen los despojos” (“To the victor belong the spoils”), según BBC y The Guardian.
Venezuela enfrenta uno de los mayores problemas de deuda soberana del mundo, estimado en unos 300.000 millones de dólares —cifra superior a su producto interior bruto—, que debe reestructurarse antes de cualquier proceso electoral, advirtieron funcionarios estadounidenses. “El país no podrá salir adelante hasta que se resuelva ese problema”, declaró un oficial de la Casa Blanca a Axios.
Estados Unidos impulsa un plan de tres pasos para las elecciones, que deben ser convocadas por los propios venezolanos a través del nuevo Consejo Nacional de Reconciliación:
- Cambiar la composición del Tribunal Supremo para hacerlo más representativo, con facultad de la oposición para nombrar magistrados.
- Reformar la Comisión Nacional Electoral para evitar una repetición de lo ocurrido en 2024, cuando se manipuló el recuento en favor de Maduro.
- Anunciar una fecha.
Fuentes internas consideran que unas elecciones en el verano o el otoño de 2028 tienen más sentido, porque darían tiempo a sanear las finanzas y el sistema electoral. El senador republicano Bernie Moreno (Ohio) ha pedido la fecha del 24 de julio de 2027, pero funcionarios advierten que podría ser prematuro. “Si pudiera ser en 2027, sería estupendo. Nos gustaría”, dijo un oficial, aunque aclaró que “esto no puede prolongarse indefinidamente”.
“No queremos elecciones, que un gobierno elegido democráticamente asuma el poder y herede una catástrofe económica en seis meses”, explicó un funcionario. “Un gobierno democrático se enfrentaría a protestas callejeras masivas por la inflación y la economía. Podría poner en peligro todo el sistema”.
Rodríguez calificó el encuentro de “histórico” en un mensaje en X, donde escribió: “Tuvimos una reunión histórica con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con quien hablamos sobre el fortalecimiento de la relación bilateral entre nuestros países y el avance de una agenda de cooperación en áreas estratégicas como la energía, la minería y la seguridad”. Acompañó el post con una fotografía en la que ella levanta dos dedos formando una “V” (por Venezuela) y Trump hace su característico gesto de pulgar hacia arriba. La imagen generó indignación en la diáspora venezolana en Estados Unidos, especialmente en Miami, donde críticos exigen más énfasis en las elecciones y menos en acuerdos económicos, según reportes de Miami Herald y Axios.
En la reunión estuvieron presentes, además de Trump y Rodríguez, dos funcionarios venezolanos, el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario del Tesoro Scott Bessent, la jefa de gabinete de la Casa Blanca Susie Wiles y el subjefe de gabinete Stephen Miller. Trump habló la mayor parte del tiempo.
El encuentro, a solo unos kilómetros de la prisión donde permanece Maduro, sella un giro radical en las relaciones bilaterales tras más de un cuarto de siglo de confrontación. Mientras Washington prioriza el flujo de petróleo, la reestructuración de la deuda y la estabilización económica, la insistencia de Trump en las elecciones marca el horizonte político: una transición democrática gradual, liderada por los venezolanos, pero con clara influencia estadounidense.


