Un grupo récord de cerca de 48 Estados miembros de las Naciones Unidas, entre ellos Venezuela, Estados Unidos e Israel, se negó a participar en la reunión de alto nivel celebrada el 28 de septiembre de 2026 en la sede de la ONU en Nueva York para conmemorar el 25.º aniversario de la Conferencia de Durban.
MFM
El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, destacó en redes sociales que “48 Estados miembros se negaron a participar en la vergonzosa Reunión de Alto Nivel” por considerar el legado de Durban “antisemita y antioccidental”. Venezuela apareció en la lista de países que se restaron del evento, junto a Argentina, Bolivia, Colombia, Paraguay y varias naciones europeas y del Pacífico.
La decisión venezolana llama la atención porque el gobierno no emitió una declaración pública al respecto y contrasta con la postura histórica del chavismo, que en su momento respaldó firmemente la conferencia original y la causa palestina. Fuentes diplomáticas y reportes internacionales señalan que el boicot de este año superó el de 2021, cuando 38 países se ausentaron.
Israel y Estados Unidos lideraron una campaña diplomática para ampliar las ausencias, argumentando que la conmemoración blanquea un evento marcado por ataques a Israel y expresiones antisemitas. La ONU, por su parte, presentó el acto como una reafirmación del compromiso contra el racismo y la discriminación.
¿Qué es la Conferencia de Durban?
La Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia se celebró en Durban, Sudáfrica, entre el 31 de agosto y el 7 de septiembre de 2001, bajo los auspicios de las Naciones Unidas. Su objetivo oficial era elaborar un marco global para combatir el racismo en todas sus formas.
El documento final, conocido como Declaración y Programa de Acción de Durban, propuso medidas en educación, legislación, pobreza y derechos de las víctimas. Sin embargo, el encuentro generó fuertes controversias: Estados Unidos e Israel retiraron sus delegaciones por considerar que el texto y el ambiente (especialmente el foro paralelo de ONG) habían sido desviados hacia acusaciones contra Israel, incluyendo lenguaje que muchos calificaron de antisemita. Desde entonces, las conmemoraciones periódicas de Durban han sido objeto de boicots por parte de varios países que rechazan su legado.


