La política en Venezuela continúa por caminos difíciles y angustiantes. Los desenlaces apropiados a los múltiples problemas parecieran estar más enrevesados y lontanos. Seguimos con la problemática de los presos políticos y sus liberaciones a cuenta gotas. Además, la reinstitucionalización del país se halla excesivamente lenta, cuando no detenida.
El regreso de María Corina Machado, visto por algunos como una solución divina o sobrenatural, está derivando en intranquilidad y angustia. A este respecto, preferimos hablar de la necesaria presencia de MCM en el país y no utilizar el tono guerrero y desafiante, cual rencarnación de Julio César al pasar el Rubicón o el histórico alboroto y la ovación callejera que causó Charles De Gaulle en agosto de 1944, una vez liberada París del régimen nazi.
Claro que insistimos que la permanencia de esta líder es primordial. Sin embargo, ella no es la única solución, aunque es parte fundamental de la misma. En consecuencia, debe permitírsele estar con la gente y recorrer las veces que quiera la geografía nacional. Lo contrario, sería el peor error que cometería el gobierno, así como las disminuidas organizaciones que le son afectas todavía.
La política sigue enredada. Washington da señales, a veces, muy contradictorias y de otra parte, la oposición democrática esgrime – casi cotidianamente – argumentos poco creíbles, fastidiosos y agotados. En este orden, muchos de sus dirigentes no se han dado cuenta que han transcurrido 27 años de personalismo y transgresión de los derechos fundamentales, de opresión y corruptelas, y a estas alturas, persisten en hacer política como si estuviésemos en una campaña electoral, donde la profusión de ofertas, buscan calmar cualquier justo reclamo popular, aunado a que echan mano a un prolongado aguacero de excusas para lavar desaciertos o purgar culpas.
La política es una actividad intrincada, espinosa, difícil, en la que no se tiene lo que se aspira, sino lo que se puede. En otras palabras, son las realidades las que definen su quehacer y las posibilidades. Cualquier anhelo o propósito, pasa por el cedazo de su factibilidad.
Hay que tener mucho cuidado. María Corina Machado no es en sí la democracia. Es un vehículo imprescindible para llegar a esta. No tiene poderes celestiales ni varitas mágicas. Tiene, eso sí, unas cualidades dignas de admirar: inteligencia, tesón, honestidad y comprensión de esta agobiante situación lo que le permite proponer novedosas e idóneas respuestas, correctivos y salidas.
En política, dicen que los tiempos son casi perfectos, a pesar de sus complejidades e insospechados vericuetos. Se equivocan quienes piensan que MCM le va a poner fecha a las próximas elecciones. Podrá apurarlas; podrá ejercer una heroica presión y realizar espectaculares movilizaciones y concentraciones. Empero hay otros factores que moldean el escenario. En este caso, la opinión de USA pesa y mucho. Por eso, reiteramos que hay que hacer hincapié, por ejemplo, en la liberación de todos los presos políticos, en la integración de un nuevo T.S.J y C.N.E., en la rehabilitación de los partidos políticos y en algunas cosas que son prioritarias antes de realizar unas apuradas elecciones. Como dicen en criollo, el tiro nos puede salir por la culata.
Ricardo Ciliberto Bustillos


