El Barómetro de las Américas mide un umbral más severo que la encuesta de Gallup para la CCIAP. En la ronda 2025/26, 23% de los entrevistados dijo que en su hogar se quedaron sin alimentos en los últimos tres meses por falta de dinero. El problema pesa más sobre las mujeres y los hogares grandes, y aparece en la forma en que esos panameños juzgan la democracia y en sus planes de emigrar.
El 23 de septiembre, Nexo reportó que 47% de los entrevistados por Gallup de Panamá para la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura dice que en su hogar se comió menos de tres veces al día durante las últimas cuatro semanas por falta de dinero. El Barómetro de las Américas, la encuesta que LAPOP Lab realiza en Panamá desde 2004, hace una pregunta más exigente: si en los últimos tres meses, por falta de dinero u otros recursos, en el hogar alguna vez se quedaron sin alimentos.
En la ronda 2025/26, con 1,051 entrevistas cara a cara y trabajo de campo cerrado en enero de 2026, 23% respondió que sí. Cuando la pregunta se hizo por primera vez en el país, en 2012, la cifra era 8%. En 2023 llegó a 27%. La baja entre 2023 y 2025/26 cae dentro del margen de error, así que el dato describe un nivel estable de uno de cada cuatro, casi el triple que hace una década.
Las dos encuestas miden peldaños distintos de una misma escalera. Recortar comidas es el primer ajuste de un presupuesto apretado, y quedarse sin alimentos es lo que ocurre cuando ese ajuste ya no alcanza. Leídas en conjunto, describen un país donde cerca de la mitad recorta comidas y alrededor de una cuarta parte ha llegado a quedarse sin nada que comer en algún momento del trimestre.
El ingreso marca la pendiente principal. En el quinto de hogares con menor ingreso declarado, 34% se quedó sin alimentos, y en el siguiente quinto, 32%. La proporción cae a 16% en el cuarto quinto y a 8% en el de mayor ingreso.
La brecha entre mujeres y hombres es de nueve puntos. Al comparar personas con ingreso, educación, región, edad y tamaño de hogar similares, se reduce a unos seis puntos y sigue siendo significativa. Buena parte de esa diferencia está en el trabajo no remunerado: 37% de las mujeres entrevistadas se dedica a las tareas del hogar, y en ese grupo la proporción que se quedó sin comida llega a 34%. Entre quienes trabajan es de 16%, y entre quienes buscan empleo, de 32%.
El tamaño del hogar también pesa. En los hogares de siete personas o más, 35% se quedó sin alimentos, el doble que en los de tres o cuatro miembros (17%).
La región occidental (Bocas del Toro, Chiriquí y la comarca Ngäbe Buglé) llega a 33%, frente a 21% en el área metropolitana y 19% en las provincias centrales. Chiriquí está en 23%, así que el peso de la región viene de Bocas del Toro y la comarca, donde más de la mitad de los entrevistados (55%) respondió que sí. Son apenas 56 entrevistas, con un margen cercano a ±13 puntos, y no permiten estimar cada provincia por separado. Aun así, coinciden con Gallup, que ubicó a Bocas del Toro (75%) y a la comarca (74%) en la parte alta de su medición, con otra pregunta, otra muestra y otra fecha.
La escasez también coincide con la inseguridad. Entre quienes se quedaron sin alimentos, 36% reporta presencia de grupos criminales en su barrio y 25% fue víctima de un delito en el último año. En el resto de la población, esas cifras son 22% y 12%.
Entre 2023 y 2025/26, la satisfacción con el funcionamiento de la democracia en Panamá subió de 26% a 32%. Esa recuperación se concentró en quienes no pasaron hambre: en ese grupo, la satisfacción pasó de 27% a 34%. Entre quienes se quedaron sin alimentos se quedó en 26% en ambas rondas. Comparando personas con perfiles socioeconómicos similares, haberse quedado sin comida se asocia con unos diez puntos menos de satisfacción.
El mismo malestar aparece en el juicio sobre el gobierno. 49% de quienes se quedaron sin alimentos califica su gestión como mala o muy mala, frente a 39% del resto. También aparece en la intención de emigrar: 23% de quienes se quedaron sin comida piensa irse a vivir o trabajar a otro país en los próximos tres años, frente a 17% del resto. Ese patrón ya estaba en 2023 (25% frente a 19%), lo que lo convierte en el hallazgo más sólido de la serie.
El apoyo a la democracia como la mejor forma de gobierno no muestra diferencias significativas entre ambos grupos una vez que se toman en cuenta el ingreso y la educación. El malestar de estos hogares se dirige hacia el gobierno de turno y hacia la puerta de salida del país, mientras su adhesión al régimen democrático se mantiene en niveles parecidos a los del resto.
Para quien diseña programas sociales, los datos señalan variables de focalización que ya existen en los registros administrativos: el tamaño del hogar, las mujeres dedicadas al trabajo doméstico y la ubicación en Bocas del Toro y la comarca Ngäbe Buglé. Para quien evalúa riesgo político, la señal está en la intención de emigrar y en la evaluación del Ejecutivo, que es donde este malestar se registra con más claridad. Una cuarta parte de los panameños vive en hogares que conocieron la despensa vacía en los últimos meses, y la mejora de la satisfacción con la democracia que muestra el promedio nacional todavía no los incluye.
Cómo leer el dato
Las cifras del Barómetro de las Américas provienen de la encuesta nacional de LAPOP Lab en Panamá, ronda 2025/26 (1,051 entrevistas cara a cara; margen de error de ±3.1 puntos en el total, ajustado por diseño muestral, mayor en cada subgrupo). La pregunta es lo que reportan los entrevistados sobre su hogar y no equivale a la escala FIES de la FAO. Gallup pregunta por las últimas cuatro semanas y el Barómetro por los últimos tres meses; además, el trabajo de campo de LAPOP terminó en enero de 2026 y el de Gallup se hizo entre agosto y septiembre de 2026, por lo que las cifras no deben restarse entre sí. La ronda 2021 se hizo por teléfono y no se compara aquí. En 2023, el 27% de Panamá estaba por debajo del promedio de 32% de América Latina y el Caribe reportado por LAPOP. Los quintos de ingreso son grupos de tamaño similar formados con las categorías de ingreso mensual del hogar. Las comparaciones “con perfiles similares” provienen de modelos de regresión logística que controlan por ingreso, educación, región, sexo, edad y tamaño del hogar, con errores estándar agrupados por unidad de muestreo.


