La abogada y defensora de derechos humanos Rocío San Miguel ofreció una entrevista a la periodista Shirley Varnagy donde relató los detalles de su detención, las condiciones vividas en prisión y el impacto personal que enfrentó durante su encarcelamiento.
San Miguel recordó que su aprehensión ocurrió cuando se disponía a viajar tras cruzar la zona de migración en el aeropuerto. Según su testimonio, un funcionario de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) le notificó que tenía una “alerta silenciosa”.
Tras permanecer retenida varias horas en el aeropuerto, fue trasladada por una comisión de la Dgcim hacia Boleíta sin recibir explicaciones directas.
La activista denunció el aislamiento y las deficiencias en el trato recibido.
Detalló que en agosto de 2024 sufrió una caída debido a las inadecuadas condiciones del lugar. Pese al progresivo e intenso dolor, pasó cuatro meses sin acceso a una evaluación médica; no fue sino hasta diciembre que se detectó formalmente la fractura, siendo intervenida quirúrgicamente en abril de 2025.
San Miguel destacó la dureza del encierro, los quiebres emocionales y la angustia que le produjo ver a sus familiares directos presentados en las instalaciones militares. Para conocer la situación de su hija, señaló que tuvo que recurrir a una huelga de hambre como único mecanismo de presión.
Asimismo, San Miguel destacó el rol de su entorno familiar durante el cautiverio. Explicó que en diciembre se enteró del embarazo de su hija, noticia que transformó su determinación para sobrellevar la reclusión. Afirmó que el nacimiento de su nieto se convirtió en “el símbolo de la esperanza y la alegría”.


