El adelanto electoral de Pedro Sánchez, un intento de contener el desgaste del PSOE

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Ante el cerco judicial, la crisis por el acceso a la vivienda y el desgaste económico, el presidente optó por convocar elecciones en España para intentar contener el colapso de su gobierno. Para el periodista español José Javier Esparza, la estrategia del PSOE es movilizar la base social de la izquierda y, de alguna manera, rescatar a su militancia avergonzada por la acumulación de casos de corrupción y la crisis en Ceuta

Por: Aliana Abadi – El Nacional

El adelanto de elecciones generales en España convocado por el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, para el próximo 29 de noviembre, marca el inicio de una etapa decisiva en la política española. Aunque el Ejecutivo asegura que esto responde al rechazo de los decretos sobre la vivienda en el Congreso y busca conseguir una «mayoría progresista más amplia», el periodista y analista político español José Javier Esparza asegura que esta decisión obedece a la necesidad de anticiparse a un escenario que amenaza con volverse más desfavorable a corto plazo.

«Pedro Sánchez convoca elecciones ahora porque, a partir de este momento, todo solo puede ir a peor. Ya sea por la acumulación de casos de corrupción que se están sustanciando de forma acelerada en los juzgados, por toda la información que saldrá respecto a Zapatero y la financiación del partido, o por la desconfianza palmaria de sus socios de legislatura, que empiezan a jugar al ‘sálvese quien pueda», explica el analista.

En este contexto, las causas judiciales que afectan el entorno personal e institucional del presidente Sánchez han acentuado la presión sobre el Ejecutivo. Frentes como la investigación abierta a Begoña Gómez, los procedimientos referidos a su hermano David Sánchez y las investigaciones vinculadas a la gestión de contratos públicos durante la pandemia forman parte de un conjunto de factores judiciales que han complicado la estabilidad del gobierno. A esto se suma el deterioro de la situación socioeconómica, lo que llevó a la dirección socialista a adelantar la cita electoral como medida de contención.

El «efecto Maricarmen» y la crisis de la vivienda

El detonante reciente de la tensión social en las calles de Madrid ha sido el denominado «efecto Maricarmen», bautizado así tras el mediático caso de una mujer de 87 años de edad desalojada de la vivienda en la que permanecía alquilada desde hace décadas. El suceso sirvió de mecha para desatar protestas masivas organizadas por plataformas como el Sindicato de Inquilinas y desembocó en una prolongada acampada en la Puerta del Sol, donde cientos de manifestantes exigieron frenar los desalojos y regular el precio de los alquileres.

Ante este ambiente de presión en la calle, el gobierno impulsó dos decretos que consistían en frenar los desalojos y bloquear la compra por fondos de inversión, además de imponer prórroga forzosa de dos años en los contratos de alquiler, limitar la subida de precios y regular el alquiler de habitaciones y de temporada.

Sin embargo, el Congreso de los Diputados tumbó ambas iniciativas al no contar el Ejecutivo con los apoyos parlamentarios necesarios. Tras constatar la falta de mayoría y ante la imposibilidad de sacar adelante su agenda legislativa, Pedro Sánchez decidió disolver las Cortes y convocar elecciones anticipadas.

Con las Cámaras disueltas y el Congreso desarticulado, la estrategia del Ejecutivo pasa ahora por intentar convalidar estos decretos a través de la Diputación Permanente.

Bloqueo parlamentario como estrategia electoral

Sin embargo, para el analista José Javier Esparza, el tratamiento que el Ejecutivo le ha dado a la crisis del acceso a la vivienda y el anuncio de estos decretos tramitados en la Diputación Permanente no buscan solucionar un problema de fondo, sino que actúan como estrategia para reactivar al electorado progresista en plena precampaña electoral.

«Toda la polémica en torno a la vivienda ha sido enteramente artificial, fabricada por el gobierno para tratar de movilizar la base social de la izquierda. Esa es la única opción que le queda para mantenerse, si no en el poder, al menos con unos resultados óptimos», señala Esparza.

El analista considera que el votante habitual del bloque de la izquierda mostraba una progresiva desmoralización, por lo que el Ejecutivo requería un argumento con alta visibilidad pública y contenido emotivo para frenar la fuga de votos: «Necesitaban una bandera que los galvanizara, y además bajo la guía de Pedro Sánchez. Los decretos son un instrumento: no saldrían adelante porque, desde el punto de vista constitucional y legal, son completamente insensatos. Su única función es servir de baza electoral para movilizar sus bases».

En su criterio, calificar estas iniciativas legislativas como una solución inmediata es un «trampantojo». Esparza sostiene que las condiciones legales restrictivas que contienen esos decretos generarán el efecto contrario en el mercado inmobiliario, incrementando la incertidumbre legal y provocando que la oferta de pisos en alquiler se reduzca drásticamente.

Asimismo, Esparza sostiene que el «efecto Maricarmen» ha actuado como un distractor frente a la crisis migratoria e institucional registrada en Ceuta. En su opinión, la convocatoria busca amortiguar el impacto de estos acontecimientos sobre la militancia propia: «Sánchez convoca elecciones después de haber provocado el llamado ‘efecto Maricarmen’, que por otra parte es una gigantesca estafa. Insisto: lo hace con la única finalidad de movilizar lo más posible a su base. Necesita que la gente de izquierdas le vote. Su problema no era convencer a un electorado indeciso, sino convencer a sus propios militantes para que vayan a las urnas, porque a todos les da vergüenza la acumulación de casos de corrupción y el añadido humillante de la invasión de Ceuta».

El auge de la derecha en Europa y la reconfiguración del mapa conservador

En cuanto al posible cambio de ciclo político y la reconfiguración del espacio de la derecha, el analista señala que el crecimiento de Vox responde al desgaste estructural del modelo centro-derecha tradicional en Europa.

«El Partido Popular ha sido tradicionalmente la alternativa al PSOE en el sistema vigente, pero enfrenta una crisis de crecimiento semejante a la de todos los partidos demócratas cristianos o liberales en Europa. Eso limita mucho sus expectativas de crecimiento. En realidad, la oposición firme la ha liderado Vox”, comenta. 

Sumado a esto, Esparza destaca que los partidos tradicionales del consenso europeo están en crisis, y el PP no es la excepción. “Por eso mucha gente del electorado conservador ha dejado de ver en el PP una alternativa real y se decanta por Vox, que es el único partido que ha cuestionado desde el principio temas críticos como la política migratoria o la agraria», expone el español.

El periodista concluye que el desafío que encara España ante un eventual cambio de gobierno no debería limitarse a una simple alternancia de ministros, sino a una revisión profunda de la estructura institucional.

«El camino de desconstrucción institucional de estos años ha sido letal. La cuestión es que el gobierno de derechas que asuma debe ser consciente de que es necesario empezar un camino nuevo; no basta con cambiar unos ministros por otros. En España hace falta una ‘tercera transición’. La primera fue en el 76, del franquismo a la democracia; la segunda la promovió Zapatero al romper los pactos constitucionales para pactar con los separatistas. Esa segunda etapa está acabando envuelta en escándalos de corrupción, con Zapatero cuestionado y ministros en la cárcel. Hace falta una tercera transición que convierta la democracia española en algo viable, sensato y decente», finaliza Esparza.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a El Nacional

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