Aunque el cáncer de mama continúa siendo la principal causa de muerte por enfermedades oncológicas entre las mujeres venezolanas, en la actualidad recibir un diagnóstico oportuno y completar el tratamiento depende, para muchas pacientes, de su capacidad económica, la disponibilidad de equipos médicos, el acceso a medicamentos y la posibilidad de trasladarse hasta los centros especializados. En Venezuela, donde las fallas de la red pública de salud dificultan la atención, las organizaciones no gubernamentales y fundaciones como SenosAyuda y Funcamama han ampliado sus servicios para ayudar a mujeres que no encuentran respuestas suficientes en los hospitales; una situación que se agravó después de los terremotos del 24 de junio de 2026, cuando la emergencia desplazó recursos sanitarios y dejó a algunas pacientes en condiciones de mayor vulnerabilidad.
Por: Erika Hernández – El Nacional
Para el cierre de 2026, la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) proyecta 9.354 nuevos casos y 4.080 fallecimientos por esta enfermedad. Las estimaciones equivalen a unos 26 diagnósticos y 11 muertes al día, en un contexto en el que una proporción importante de los pacientes oncológicos recibe el diagnóstico cuando la enfermedad ya se encuentra en fases avanzadas.
Las cifras forman parte de un informe estadístico presentado por la SAV, en alianza con el Centro de Estadística y Matemática Aplicada de la Universidad Simón Bolívar (USB), que estima que Venezuela registrará 85.503 nuevos casos de cáncer y 35.484 fallecimientos por enfermedades neoplásicas durante 2026.
En el caso de las mujeres, el informe proyecta que el cáncer de mama será la enfermedad oncológica de mayor incidencia y mortalidad. Las cifras también apuntan a una carga importante del cáncer de cuello uterino, que, junto con otros tumores ginecológicos, amplía las necesidades de prevención, diagnóstico y atención integral de la población femenina.
Hospitales con limitaciones, equipos que no funcionan
Para confirmar un diagnóstico de cáncer de mama se necesita una cadena de atención que va desde la evaluación clínica y los estudios de imagen hasta la biopsia y los análisis que permiten caracterizar el tumor. Si uno de esos pasos se retrasa, la paciente puede pasar semanas o meses intentando completar el proceso antes de comenzar el tratamiento.
En Venezuela no existe una cifra oficial, pública y actualizada que detalle cuántos mamógrafos de la red pública están completamente operativos en todo el territorio nacional, sin embargo, las ONG advierten que numerosos equipos presentan interrupciones por falta de mantenimiento, obsolescencia tecnológica, dificultades eléctricas o problemas con piezas cuyo reemplazo puede resultar costoso.
En las principales ciudades, sobre todo en el centro- norte del país, se concentran buena parte de los servicios especializados, mientras que las mujeres de otros estados deben depender de operativos temporales, organizaciones civiles o centros privados para completar sus evaluaciones. La consecuencia es una capacidad de diagnóstico desigual.
Funcamama, que cuenta con varias sedes en la ciudad de Valencia (Carabobo), recibe pacientes de Guárico, Yaracuy y estados del oriente del país, además de mujeres que viven en otras localidades de la entidad. Los desplazamientos aumentan el gasto familiar y pueden ser especialmente difíciles para quienes necesitan regresar varias veces al centro médico para completar pruebas, recibir resultados o iniciar un tratamiento.
Rodríguez Táriba señaló que la existencia de equipos en un hospital no garantiza que las pacientes puedan utilizarlos. Algunos pueden presentar problemas de mantenimiento o calibración, mientras que otros no tienen capacidad suficiente para atender la demanda.
A esto se suma la disponibilidad irregular de otros procedimientos indispensables, entre ellos biopsias, estudios de anatomía patológica e inmunohistoquímica. Estos exámenes permiten determinar las características del tumor y orientar las decisiones terapéuticas. Incluso ya con un diagnóstico, las ONG denuncian que en los principales hospitales de la Gran Caracas y el centro del país existen severas dificultades para mantener la continuidad de determinados servicios como radioterapia o quimioterapia.
La Sociedad Venezolana de Oncología advirtió que algunos medicamentos oncológicos de alto costo tampoco están disponibles en las farmacias correspondientes del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS). Aunque señaló que existen fármacos y tratamientos convencionales que sí se consiguen en el país, la disponibilidad de terapias más recientes y de estudios moleculares avanzados sigue siendo una dificultad.
La capacidad tecnológica también es un problema en el tratamiento. Solo alrededor de 7% de los pacientes oncológicos en Venezuela tiene acceso a nuevas tecnologías y tratamientos. Además, algunos estudios moleculares necesarios para caracterizar determinados tumores son costosos y una parte de ellos debe procesarse en laboratorios o instituciones fuera del país.
Asimismo, la migración de profesionales y las remuneraciones insuficientes en el sector público han reducido la capacidad de algunos servicios. Menos especialistas y personal de enfermería implican una capacidad de atención limitada para una demanda que no deja de existir.
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