La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) exigió este viernes la realización de elecciones libres y transparentes en Venezuela, con un Consejo Nacional Electoral (CNE) imparcial y un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) independiente.
En una rueda de prensa, el Monseñor Helizandro Terán, arzobispo metropolitano de Mérida aseguró que “comprobamos que continúa agravándose el clima político del país, marcado por la polarización, la falta de institucionalidad y la restricción de garantías democráticas, cuya superación exige recuperar la vigencia plena de la Constitución”.
A partir de ese diagnóstico, el Episcopado planteó su exigencia electoral: “El país requiere la realización de elecciones libres y transparentes con un Consejo Nacional Electoral imparcial y un Tribunal Supremo de Justicia independiente, de modo que se garantice el debido proceso, el cese de las inhabilitaciones y el respeto a los derechos políticos de todos los ciudadanos”.
El pronunciamiento llegó en la misma semana en que miles de personas marcharon en Caracas y en varios estados para pedir fecha de presidenciales en 2027, y en la que concluyó la tercera ronda del diálogo entre el chavismo y la oposición.
Los obispos también se refirieron a los presos políticos. Entre los motivos de sufrimiento de los venezolanos mencionaron “la lentitud procesal con presos políticos, civiles y militares”, pero contaron entre los signos de esperanza su liberación, que “debe continuar para que nadie esté detenido por pensar distinto”. En esa lista de avances incluyeron una mayor libertad de expresión para los medios, la disminución de las alcabalas, “en muchas de las cuales se practican extorsiones”, y la reactivación de la industria petrolera, aunque advirtieron que “todavía son muchas las acciones que se deben realizar para restablecer los derechos ciudadanos”.
Entre sus líneas de acción, la CEV exhortó a los líderes políticos, económicos, académicos y de la sociedad civil “a superar las dinámicas de polarización, comprometiéndose en un acuerdo nacional cimentado en la verdad, el perdón, la justicia y la reconciliación”. Pidió además la derogación de las leyes que restringen la actuación de las ONG, para que puedan sumarse a la atención de los afectados por los recientes terremotos, y anunció que fortalecerá las vicarías de derechos humanos de sus diócesis para acompañar a las víctimas de violaciones de derechos humanos, a los presos políticos y a sus familias.
La exhortación dedicó buena parte de su diagnóstico a la situación social. Los obispos rechazaron el deterioro de la educación y la salud, con docentes y médicos mal pagados y hospitales sin insumos, y advirtieron que los ingresos petroleros “no han repercutido en el bien común” de una población que, en su mayoría, no alcanza a cubrir la canasta básica. También se refirieron al deterioro del tejido social y familiar, que describieron con la expresión “sálvese quien pueda”, agravado por los sismos.
El texto incluyó una petición de oración “por la salud del Santo Padre León XIV” y cerró con un llamado a los venezolanos a sumarse “en un gran plan de reconstrucción nacional”, al que definieron como “un camino integrador, democrático y ético” hacia una paz duradera. Días antes, la CEV había reafirmado su disposición a reunirse con todos los sectores políticos para buscar soluciones a la crisis.


