El regreso de María Corina Machado a Venezuela este domingo fue “complejo, engorroso, difícil”, explica Omar González, dirigente nacional de Vente Venezuela. Desde esa afirmación en adelante, ningún dirigente importante cercano a la líder opositora y premio Nobel de la Paz, que ahora está de vuelta en el país, quiso adelantar comentarios sobre su regreso sin exigir antes el anonimato. Hay un enorme hermetismo y mucha renuencia a confirmar detalles sobre una noticia largamente esperada, sobre la cual tanto se dudaba: una de las más relevantes de las muchas que han tenido lugar en Venezuela en lo que va de 2026.
Por: Alonso Moleiro – El País
Otra fuente cercana en lo personal y lo político a la dirigente ha afirmado que, de momento, es imposible dar detalles “porque se pone en riesgo a muchas personas”. “Hubo que tomar muchas medidas de seguridad para hacer esto posible. Fue una operación exigente, peligrosa, arriesgada, es todo lo que puedo decir”, afirma este vocero. “Aquí se había intentado entrar al país antes y no se había podido, de modo que hubo que tomar previsiones”. En cuanto al papel de Estados Unidos en la operación, toma fuerza la tesis de que hubo conocimiento, pero no necesariamente participación. “Supongo que Estados Unidos sabía lo que se iba a hacer. El propio Marco Rubio lo ha comentado, pero solamente eso”, dice la fuente.
Los pronunciamientos oficiales de la dirigencia opositora respecto al papel de los Estados Unidos son, por ahora, algo más genéricos. “Queremos expresar nuestro especial agradecimiento al presidente Donald Trump, al secretario de Estado, Marco Rubio, y al gobierno de los Estados Unidos”, escribía en su cuenta de X Pedro Urruchurtu, responsable de las relaciones internacionales de Vente Venezuela y miembro de su dirección nacional. “Las acciones tomadas el 3 de enero abrieron un camino que hoy hace posible avanzar hacia una transición democrática”, ha dicho.
El proceso de retorno de Machado a Venezuela contó con el concurso de actores diplomáticos, y en él estuvieron involucrados varios países. Su entrada, confirman fuentes muy cercanas al proceso, fue por tierra, en la madrugada, desde la frontera con Colombia, adonde habría llegado días antes desde Panamá, donde residía.
No está clara la participación del gobierno de Colombia en la operación. Medios colombianos hablan de poco y nada. Se supo que un plan anterior de Machado para regresar por la frontera con Colombia había sido objetado por el gobierno de Abelardo de la Espriella.
“Se sabe poco de su entrada a Venezuela, en parte porque los americanos le dieron la luz verde a esto de manera súbita, de un momento a otro. Es la información que manejamos”, afirma otro dirigente nacional del partido que también ha preferido no identificarse. Sus seguidores están a la espera de que sea la propia Machado la que relate cómo fue su travesía.
Las sucesivas demoras para cumplir su promesa de regresar al país habían sembrado escepticismo en la población sobre la posibilidad cierta de un regreso. En su partido siempre se aguardó con fe militante la inminencia de su llegada. Las demoras se atribuyeron, en un primer momento, a la Administración de Donald Trump. Nunca quedó del todo confirmado, pero la Casa Blanca parecía estar detrás de las trabas que la dirigente encontró en Panamá para emprender el regreso por mar o por tierra hace poco más de un mes.
Por entonces, a Washington le interesaba, sobre todo, cerrar los acuerdos petroleros con el Gobierno interino de Delcy Rodríguez y asentar un clima político estable que garantizara la gobernabilidad. En ese esquema, la presencia de Machado en Caracas parecía incómoda e inoportuna.


