Sobrevivencia operativa, dilema moral y la responsabilidad en la reconstrucción de Venezuela.Venezuela se encuentra en un punto de inflexión donde no solo se evalúa la arquitectura de la transición política, sino también el comportamiento ético e institucional de sus actores clave. En este escenario, el rol del empresariado formal y de sus organismos gremiales demanda un análisis objetivo, desapasionado, pero profundamente riguroso: ¿ha sido la postura gremial un ejercicio pragmático de protección del empleo y la actividad económica o una estrategia de acomodamiento que ha contribuido a oxigenar y prolongar al régimen?
El gremialismo empresarial venezolano ha navegado más de dos décadas en un entorno hostil caracterizado por expropiaciones, controles de precios, destrucción de la moneda y una sistemática violación de los derechos humanos y el Estado de derecho.
Frente a esta realidad, la conducta dominante de las cúpulas corporativas ha sido el pragmatismo de supervivencia: asistir a mesas de trabajo, posar en fotografías oficiales con voceros del régimen y guardar silencios institucionales ante atropellos flagrantes, incluyendo la detención de expresidentes gremiales o el despojo arbitrario de activos a empresarios del sector primario y exportador.
Es necesario reconocer de entrada las restricciones reales que enfrentan los empresarios: el riesgo concreto de represalias individuales, la dependencia de permisos y autorizaciones discrecionales, la asfixia crediticia derivada de un encaje legal confiscatorio superior a 70 % y una brecha cambiaria que ahoga al sector formal. Estas condiciones objetivas explican —aunque no justifican plenamente— la tentación del acomodamiento táctico.
1. El dilema del empresario: entre la preservación del activo y la inacción cómplice
Para el tomador de decisiones es indispensable comprender la dualidad que atraviesa el empresario venezolano:
– En lo personal: La inmensa mayoría rechaza visceralmente el modelo autoritario, padece la destrucción del mercado y reconoce en privado que la economía y las instituciones se deterioran diariamente.
– En lo corporativo/gremial: Se proyecta una narrativa de “normalidad” y “reactivación”, evitando posturas beligerantes bajo el argumento de proteger las operaciones, las nóminas de miles de trabajadores y la continuidad del suministro de bienes a la población.
| EL DILEMA DEL EMPRESARIADO EN ENTORNO AUTORITARIO | |
| RUTA DEL ACOMODAMIENTO (Supervivencia corta) | • Legitimación tácita de la dictadura. • Silencio institucional ante abusos y pérdida de moral colectiva. |
| RUTA DEL COMPROMISO (Reconstrucción futura) | • Exigencia activa de garantías, derechos y reglas claras. • Coraje institucional y ejercicio de un liderazgo empresarial real. |
Este comportamiento no es exclusivo de Venezuela. La historia demuestra que, en contextos autoritarios o dictatoriales en Sudamérica y Europa, vastos sectores del capital prefirieron la convivencia táctica antes que el conflicto abierto:
- El antecedente sudamericano: Durante las dictaduras del Cono Sur en los años 70 y 80, importantes grupos económicos mantuvieron relaciones funcionales con los regímenes militares para preservar sus mercados. Aunque tras la redemocratización enfrentaron cuestionamientos públicos y revisiones judiciales por complicidad o enriquecimiento bajo el amparo estatal, las estructuras corporativas en su mayoría sobrevivieron.
- El antecedente europeo: Grandes corporaciones alemanas y francesas que colaboraron activamente con el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial no solo continuaron operando tras la reconstrucción de Europa (Plan Marshall), sino que hoy son conglomerados globales líderes. El tiempo y la pragmática necesidad de capital e industrialización terminaron difuminando el juicio ético inicial.
Sin embargo, asimilar el caso venezolano a estos antecedentes entraña una trampa peligrosa: a diferencia de otros regímenes autoritarios que promovían el desarrollo industrial, el chavismo ha sido un modelo sistemático de destrucción del capital y de la propiedad privada. Acomodarse a la dictadura venezolana no garantizó ni aun garantiza la preservación del activo a largo plazo, sino que solo posterga su inevitable despojo o irrelevancia económica.
2. ¿Pudo la inacción gremial prolongar la dictadura?
Un planteamiento honesto obliga a preguntar si una posición unificada y beligerante del empresariado formal hubiera acelerado la caída del régimen.
La respuesta es compleja. Si bien el empresariado no dispone de fuerzas coercitivas ni del control del aparato de justicia, “su capital moral y su capacidad de paralizar o condicionar la economía le otorgaban una palanca de negociación estratégica que prefirió desarticular”.
Al optar por el silencio y la validación pública de la administración transitoria del régimen, el gremialismo privó a la sociedad civil de una referencia institucional sólida y reforzó la narrativa oficial de que “Venezuela se arregló” o de que existe una “normalización económica”.
El silencio frente a la persecución de sus propios pares envió una señal de extrema debilidad: demostró al régimen que podía avanzar de forma individualizada contra cualquier actor económico sin correr el riesgo de una respuesta gremial coordinada.
3. Matriz de posicionamiento: evaluando la postura gremial
| Dimensión | Postura Actual (Acomodamiento Táctico) | Postura Necesaria (Liderazgo Proactivo) |
| Relación con el Poder | Asistencia a actos oficiales, validación simbólica y solicitud de concesiones menores. | Interlocución técnica condicionada, firme exigencia de respeto a la propiedad y al Estado de derecho. |
| Narrativa Pública | Proyección de “normalización” económica y énfasis exclusivo en la actividad comercial. | Diagnóstico realista del entorno, denuncia de trabas estructurales y defensa de libertades públicas. |
| Defensa del Agremiado | Silencio institucional o pronunciamientos tibios ante detenciones y despojos de activos. | Solidaridad gremial activa, canalización internacional y respaldo legal e institucional irrestricto. |
| Visión de Futuro | Subordinación al corto plazo y a la cuota de mercado inmediata. | Co-arquitectura de la reconstrucción nacional y exigencia de garantías electorales e institucionales. |
4. Propuestas concretas: el factor tiempo y la responsabilidad futura
El juicio de la historia sobre el empresariado venezolano no está completamente cerrado, pero el tiempo para corregir el rumbo se agota. La reconstrucción de una Venezuela próspera y libre dependerá directamente de que el sector privado asuma un rol “propositivo, ético y líder”, pasando de la mera sobrevivencia operativa a la acción institucional decidida:
1. Subordinar el pragmático acomodamiento a los principios institucionales: La interlocución con las autoridades de facto es inevitable para la operatividad diaria, pero debe despojarse de la obsecuencia política. Las reuniones deben ser mesas técnicas de exigencia normativa y no actos de legitimación propagandística.
2. Exigir seguridad jurídica y propiedad como condición innegociable: El empresariado debe unificar su discurso; no hay reactivación económica duradera, crédito internacional ni inversión sostenible sin un Poder Judicial independiente, devolución de activos despojados y cese de la represión.
3. Liderar la agenda de transparencia y competitividad: El sector privado formal debe prepararse para competir en un mercado libre. Esto implica rechazar esquemas de monopolios protegidos o privilegios otorgados a la sombra del régimen y promover un entorno de reglas claras, simplificación tributaria y mérito.
4. Rescatar la solidaridad gremial y el capital moral: Ningún gremio puede ser respetado si abandona a sus líderes o miembros cuando son víctimas de la arbitrariedad estatal. Es indispensable articular mecanismos institucionales de defensa y visibilización de los abusos contra el sector productivo.
La historia y la oportunidad de redención
Las corporaciones que sobrevivieron a las dictaduras del pasado lo lograron porque sus países eventualmente retornaron a marcos de economía de mercado donde el capital y la infraestructura eran indispensables para la reconstrucción. En Venezuela, ese futuro de prosperidad solo será viable si existe un Estado de derecho real.
El empresariado venezolano está a tiempo de reescribir su papel en la historia. No se le pide heroísmo político desmedido que comprometa la existencia de sus empresas, sino “dignidad institucional, coraje técnico y coherencia moral”.
La posibilidad de una Venezuela mejor depende también de que sus empresarios entiendan que “la libertad económica es inseparable de la libertad política”, y que defender la democracia es, en última instancia, la única manera de garantizar la existencia de sus propias empresas.
¡Volvió!!
El retorno de María Corina Machado al territorio nacional no solo ha reconfigurado la dinámica política, sino que ha derrumbado la ficción de una «estabilización económica» al margen del Estado de derecho.
En un país atado por un encaje legal represivo, el colapso del crédito y la destrucción del poder adquisitivo de 85% de las familias, la presencia física de la dirigencia opositora enfrenta al empresariado y al sistema financiero con un punto de definición histórico: persistir en el acomodamiento táctico de supervivencia o asumir con coraje el liderazgo institucional necesario para la reconstrucción de una economía de libre mercado.
La libertad económica y la libertad política son caras de la misma moneda; sin garantías ni seguridad jurídica no hay inversión sostenible, y la verdadera viabilidad empresarial en Venezuela dependerá, en última instancia, del coraje ético con que se responda a este nuevo momento.
Noticias Destacadas
- NTN Consultores: La reaparición y despliegue territorial de María Corina Machado en Venezuela sacudió las premisas del mercado y puso en evidencia la fragilidad de la narrativa de estabilización promovida por el régimen. Mientras los operadores de la «transición administrada» apostaban por congelar la política para dinamizar el comercio, la irrupción del liderazgo legítimo reafirma que no existe viabilidad económica ni inversión de envergadura sin seguridad jurídica e institucionalidad real. El retorno opositor reconfigura la matriz de riesgo país para el sector privado.
- EFE: Marco Rubio afirma que EE UU pidió a las autoridades venezolanas permitir el regreso de María Corina Machado.
- El País (reportaje): El regreso de María Corina Machado a Venezuela: una operación “peligrosa y arriesgada” llena de hermetismo. El entorno de la líder opositora evita los detalles “para no poner en peligro la seguridad de otras personas”.
- Periodista del ABC, David Alandete: Los planes anunciados hoy por EE UU para Venezuela son muy pero muy claros: reforma de la justicia, reforma del consejo electoral, Delcy declara la presidencia vacante y elecciones en seis meses.
- Monitoreamos: El senador demócrata Tim Kaine apoya la propuesta para que la elección presidencial en Venezuela sea el 24 de julio de 2027.
- EFE: La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, dice que la líder opositora María Corina Machado pudo evitar hacer un “show” a su regreso al país suramericano.
- Tal Cual: Tras regreso de Machado, Delcy Rodríguez afirma: «No hay persecución política en Venezuela».
- El Nacional: Cashea incorpora a Cantv y amplía las opciones de pago para los servicios de telefonía e internet.
- El Mundo: Brasil. Flávio Bolsonaro denuncia que le retuvieron el pasaporte y renuncia a pedir la anulación de la elección.
- EFE: Trump cree que hubo un “fraude” en la victoria electoral de Lula en Brasil.
- Cinco Días: Los mercados brasileños viven una de las peores sesiones en casi tres décadas tras la inesperada victoria de Lula.
- The New York Times: Benjamin Netanyahu presionó por un ataque contra Irán antes de las elecciones de Israel, según funcionarios. Univisión: Las elecciones parlamentarias de Israel, previstas para el 27 de octubre, podrían definir la continuidad de Benjamin Netanyahu como primer ministro y el rumbo político del país.
Lo que no fue noticia (y debería serlo)
- Que la ilusión de reactivación comercial en burbujas urbanas sigue ocultando el colapso del poder adquisitivo de 85% de las familias venezolanas, imposibilitando un consumo genuino de escala.
- O que el verdadero freno para las grandes inversiones petroleras internacionales no son las licencias temporales, sino la persistencia de un entorno regulatorio expropiatorio e impredecible.
- Ni qué la dirigencia gremial formal insiste en calcular sus riesgos de supervivencia bajo el falso supuesto de que es posible separar la actividad empresarial de la restitución del Estado de derecho.
- Tampoco qué el despliegue del liderazgo en el terreno obliga al sistema financiero y a las corporaciones a elegir entre el acomodamiento inerte o el liderazgo institucional en la reconstrucción del país.
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