En el Panteón Nacional de Caracas espera un sarcófago vacío, con la tapa entreabierta. No hay restos porque Francisco de Miranda, el precursor de la independencia americana, murió preso en España y fue enterrado en una fosa común.
El general que combatió en Pensacola, conoció a Washington, fue protegido por Catalina la Grande y soñó con una gran nación llamada Colombia terminó sus días después de firmar la capitulación de 1812. Una madrugada en La Guaira, un grupo de oficiales —entre ellos Simón Bolívar— entró en su habitación y lo entregó a las autoridades realistas.
El relato, reconstruido con imágenes generadas por inteligencia artificial, revive uno de los episodios más controvertidos de la historia venezolana y deja abierta la pregunta que aún divide opiniones: ¿quién traicionó a quién?


