Los nuevos ataques rusos de la noche del sábado 7 al domingo 8 de noviembre contra las infraestructuras energéticas de Ucrania han dejado sin electricidad a cientos de miles de usuarios en las regiones de Dnipropetrovsk y Járkiv, según han anunciado las autoridades y la empresa energética ucraniana. Unos ataques que intervienen cuando en algunas regiones de Urania las temperaturas rondan niveles de congelación.
Ucrania se prepara para afrontar un nuevo invierno de guerra especialmente duro, mientras Rusia intensifica sus bombardeos aéreos diarios, lanzando una lluvia de drones y misiles sobre la red eléctrica.
En la región de Dnipropetrovsk, en el centro, «más de 600 000 habitantes se han quedado sin electricidad», anunció el operador ucraniano DTEK en Telegram después de que se produjera «ataques nocturnos que han dañado importantes instalaciones energéticas».
En otro ataque, un dron ruso alcanzó «una instalación crítica» situada en la región de Járkiv en el noroeste del país, (noreste), según anunció el alcalde de la ciudad de Zlatopil, Mykola Baksheyev, en las redes sociales. «Casi 250.000 clientes en la región de Járkov se quedaron sin electricidad», dijo Baksheyev.
Los trabajos de reparación estaban en marcha, pero «aún se desconoce el plazo exacto para restablecer el suministro eléctrico», añadió.
Cinco regiones a oscuras y sin calefacción
Los ataques se produjeron un día después de que el Ministerio de Energía de Ucrania informara de una ofensiva masiva contra instalaciones energéticas que dejó a residentes de cinco regiones a oscuras y dificultó significativamente la transmisión de electricidad en Kiev.
El presidente Volodimir Zelenski acusó a Rusia de intensificar sus ataques para presionar a Kiev en las conversaciones trilaterales auspiciadas por Estados Unidos, previstas para el martes y miércoles en Abu Dabi.
Rusia ha bombardeado la red eléctrica y la infraestructura energética de Ucrania durante toda su invasión de cuatro años y medio, y Kiev entra ahora en otro invierno de guerra, con temperaturas que ya rondan el punto de congelación.
AFP


