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Venezuela vive una estampida cambiaria y el temor se apodera de la gente ¿Que es lo que ha pasado? ¿Qué nos espera?

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Por morfme.press

Leonardo Vera, economista y profesor de la UCV, ha colgado en su cuenta twitter un hilo que describe el mecanismo el porqué del actual rebrote inflacionario y qué nos depara el futuri

Venezuela vive una estampida cambiaria y el temor se apodera de la gente pues respiran ya el ritmo galopante que tomara la inflacion ¿Que es lo que ha pasado? ¿Qué nos espera? Abrimos hilo:

En cierto modo lo que viene pasando en el mercado cambiario es un síntoma de cuan fallida ha sido (y es) la estrategia del gobierno de Maduro para combatir la inflación, una estrategia que se fue armando por etapas y que hoy hace aguas. 

En la primera etapa, en enero de 2019, la obsesión fue autorizada la liquidez y el banco central le metió un encaje legal ordinario a los bancos de 57 % y otro marginal que se ubicó en 100 %. Hoy unificado se mantiene en 73%. Eso terminó con el mercado de crédito en Venezuela. 

Simultáneamente, en enero de 2019 se inventaron un mercado de compra y venta de divisas (llamado “Intervención”) donde el BCV le impuso a los bancos recibir divisas periódicamente, a un tipo de cambio fijado por el emisor, para venderlas a sus clientes a la misma tasa. 

Con éste mercado de fricciones, opaco y poco profundo procedieron a tratar de anclar una tasa de cambio bolívar/dólar oficial, con éxito parcial por un tiempo. El primer problema es que si la inflación sigue su curso, se sobrevalua la moneda y se generan expectativas de ajuste. 

Pero el problema más grave es que el mercado depende de la oferta pública del BCV para mantener la estabilidad y las municiones del BCV son limitadas, pues la economía de Venezuela trabaja con reservas mínimas oficiales líquidas desde al menos 2012. Un régimen no sostenible

La tercera pata del trípode antiinflacionario fue reprimir los incrementos salariales, especialmente en el ámbito del sector público (para controlar el gasto). Así, entre mayo de 2021 y marzo de 2022 (por 10 meses), el Rey Maduro no anunció más incrementos del salario mínimo. 

Cuando lo hizo, diez meses después, en medio de un proceso aún de inflación alta, el salario mínimo pasó de 7 a 126 bolívares al mes. Pero lo que no dijo Maduro es que paralelamente le estaba rebanando los beneficios contractuales a los trabajadores del sector público. 

La instrucción recibida por las dependencias oficiales incluyendo las universidades y gobiernos regionales es la de regirse por unas nuevas tablas que regulan los beneficios por profesionalización, transporte, antigüedad, etc… El famoso “instructivo de la ONAPRE”, aún vigente.

Eso explica por qué los trabajadores dependientes de la administración pública salieron a la calle. Lo que no pudo la oposición, lo rechazó el instructivo de la ONAPRE. Consolidar una nueva unión de un sector laboral hasta el momento balcanizado y con líderes perseguidos

La gota que derramó el vaso fue la firma de un acuerdo, entre gallos de media noche, de pagar sólo el 10% del bono vacacional y recreativo y dejar que el resto del pago se lo comiera la inflación a lo largo de un año. La arrechera de los trabajadores llegó al máximo

Con el país semi-encendido el gobierno de Maduro acepta unos días después pagar el 100% del bono vacacional y recreativo entre el 15 y el 19 de agosto, estropeando toda la estrategia que venían maquinando los asesores del Ministerio de Finanzas y el BCV. 

A falta de dólares que meter en el mercado cambiario manejado por los bancos, los “enanos” (asesores) habían decidido obligar a los bancos a vender, ya no dólares, sino unos títulos de cobertura emitidos por el BCV, un instrumento clave para retirar bolívares de circulación. 

Pero en una crisis donde no se ha trabajado el problema de la desconfianza (en la moneda y en todo lo que anuncia el gobierno), ni duplicando la tasa de interés de esos bonos puedes hacer atractivos.

La tormenta perfecta se habia fraguado. Pagaron la deuda del bono vacacional y recreativo justo cuando el BCV hubo no vender más dólares a los bancos. 3 millardos de bolívares entraron al sistema bancario. Sin duda, una prueba para determinar la confianza en la moneda. 

El resto es historia conocida. Rasparon el examen. La gente no estúpida, no quieren bolívares. Sin mercado cambiario oficial todo el mundo huye al paralelo y esté paso en unos días de 6 a 9,1 Bs/US$. En lo que va de año de 4,5 Bs/US$ a 9,1, acumulando una depreciación del 102%. 

Con la mayor devaluación de la región, los venezolanos se preparan para recibir un nuevo y duro salto inflacionario. Un golpe en sus ingresos y en el valor de sus patrimonios. 

¿Que va a hacer el gobierno? Por el momento ha reaccionado tarde y ha anunciado que va a inyectar 200 millones de US$ al mercado (lo que debe hacer justo cuando pago el bono vacacional). Calmarán el incendio cambiario por unos días. Pero nos vienen tiempos difíciles. 

En la lógica y en el obtuso enfoque que da vueltas por la cabeza de los enanos, el encaje no se moverá un ápice y es posible que hasta suba en cualquier momento que haya que hacer pagos magistrales. 

La represión contra el movimiento laboral está a la puerta de la esquina. La increíble decisión del TSJ de no aceptar el recurso de nulidad de las tablas de la ONAPRE es un anuncio de guerra. Una táctica ya usada por el chavismo para justificar la persecución y la represión. 

Los controles y el hostigamiento contra el sector productivo y comercial privado pueden devolver. El nerviosismo y la escases puede provocar conductas sociales insospechadas. 

Los ingresos de origen petrolero están cayendo pues la producción viene cayendo ligeramente a lo largo del año y el precio tiende a devolverse. Ya Maduro habla de «armonización» tributaria. Pero esto de armonización no tiene un pelo. Preparemos los bolsillos. 

 

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