Tanto la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) como el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) forman parte de una maquinaria diseñada y ejecutada para cumplir con el plan del gobierno de reprimir a la disidencia, concluye la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela en su tercer informe, reseña Efecto Cocuyo.
Según testimonios de exempleados del Sebin, recopilados por los expertos de las Naciones Unidas, la tortura la ordenó directamente el presidente Nicolás Maduro, o las y los directores de línea o el director general.
“El Sebin recurría a una serie de métodos de tortura como palizas, descargas eléctricas, asfixia con bolsas de plástico y posturas de tensión así como amenazas de muerte y violación u otras formas de tortura psicológica”, según la investigación.
Violencia sexual
En siete casos revisados por la misión, los agentes del Sebin perpetraron actos de violencia sexual o de género contra las personas detenidas en un intento de obtener confesiones o información que implicara a otras, o para degradarla, humillarlas o castigarlas.
La misión recibió información, confirmando que el director general recibía a su vez órdenes de autoridades del más alto nivel del gobierno venezolano, incluidos el presidente Maduro y Diosdado Cabello.
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