Nicolás Maduro leyó notas preescritas sobre el cambio climático, tratando desesperadamente de provocar ataques capitalistas regulares, durante su intervención en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Como era de esperarse, ni mencionó su propia destrucción del Amazonas, la represión de los ambientalistas y el apoyo al capitalismo depredador interno reflejado en la destrucción llevada acabo en el Arco Minero.
Maduro ha estado utilizando la Conferencia Climática de la ONU para mostrarle al mundo que él gobierna en Venezuela y líderes como John Kerry y Emmanuel Macron le han seguido el juego.
«En la #COP27 expresé la posición firme de Venezuela sobre los terribles desequilibrios ambientales producidos por las élites del capitalismo que afectan a todo el planeta, y nuestra lucha por revertir las graves consecuencias hacia la humanidad», manifestó Maduro a través de su usuario en Twitter.

Nombrado por el gobierno de Nicolás Maduro el 24 de febrero de 2016 como «Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco», es un área de explotación irregular y trabajos precarios de recursos minerales y personas en Venezuela desde 2017, gestionado por las Fuerzas Armadas de Venezuela en cooperación con grupos disidentes de las FARC, y el ELN.
Ocupa mayoritariamente el norte del estado Bolívar, el declarado Patrimonio de la Humanidad Parque nacional Canaima y, en menor proporción, el noreste del estado Amazonas (desde donde se trafican hasta Colombia) y parte del estado Delta Amacuro (a través del cual se trafican productos hasta Guyana).
El descaro de Maduro en COP27 es notable. El desastre ecológico en el Arco Minero. El peor delincuente global en emisiones de gas natural. Masivos subsidios al consumo de energía fósil. Difícil tener un peor récord climático…
— Francisco J. Monaldi (@fmonaldi) November 8, 2022
Pero… (sigue)


