Por morfema.press
Leonardo Vera, economista y profesor titular de la Universidad Central de Venezuela, ha publicado un hilo en su cuenta twitter donde detalla cómo el plan «antiinflacionario» del régimen de Maduro ha resultado ser una receta fatal.
Sobre este penoso asunto de los ajustes súbitos y descomunales en la tasa de cambio los venezolanos tenemos aprendizaje.
— Leonardo Vera (@LeonardoVera60) December 10, 2022
Sabemos que nos empobrecemos masivamente y que es el síntoma de que algo anda muy mal en la economía.
¿Pero qué es lo que anda muy mal? Abrimos un hilo👇
Sobre este penoso asunto de los ajustes súbitos y descomunales en la tasa de cambio los venezolanos tenemos aprendizaje.
Sabemos que nos empobrecemos masivamente y que es el síntoma de que algo anda muy mal en la economía.
¿Pero qué es lo que anda muy mal? Abrimos un hilo
Lo que anda mal es el plan ideado por el gobierno de Maduro para lidiar con la inflación. Una receta fatal aplicada durante casi 2 años:
Un descomunal encaje legal, una política de represión salarial y un intento de anclar artificialmente el tipo de cambio: tres bombas de tiempo.
Este cocktail no nos condujo a un mundo de inflación baja. La inflación interanual en Venezuela sigue volando y se ha ubicado en noviembre en 200%. 20 veces superior al promedio de América Latina.
El retraso cambiario frente a unos precios internos en deriva genera expectativas
Un plan de anclar la tasa de cambio por debajo de una tasa competitiva, en un contexto donde la inflación es aún elevada, sin un stock adecuado de reservas internacionales y con el mecanismo proveedor de divisas (PdVSA) dañado, no podía llegar a un lugar muy diferente.
El mercado cambiario que se idearon tampoco sirve. Ese es un mercado sin transparencia (nadie sabe cuanto se transa), lejos de los mecanismos de mercado, sin incentivos para los oferentes privados, con intervenciones oficiales mal concebidas y una microestructura defectuosa.
En agosto cuando vino el primer aviso de que algo andaba mal con el anclaje (y todo el cocktail), el gobierno y ciertos analistas con poco entendimiento de estos animales llamados «inflación alta», interpretaron que el problema eran los beneficios y pagos salariales públicos.
Desde ese ángulo, se afianzó la receta de contener los pagos del sector público, pues de lo contrario los recursos se filtran y hacen presión sobre el mercado cambiario. Por eso decidieron fraccionar la bonificación de fin de año de los trabajadores públicos en 4 partes.
Lo más curioso es que pusieron a hacer el anuncio (del pago en 4 partes del bono de fin de año) a un dirigente sindical, pues de esa manera los muy sin verguenzas se quitaban el costo político de tan desagradable anuncio.
Toda esa lógica que pone sobre los salarios el origen y fondo de las presiones sobre el mercado cambiario es falaz.
El problema de fondo (lo he venido diciendo con insistencia, y perdonen que suene insolente) está en la caída descomunal de la demanda de dinero.
Le gente usa bolívares donde no hay otra opción, pero nadie quiere tener bolívares en la mano y mientras mayores son las expectativas de inflación, mayor se hace el deseo de la gente de evadir los saldos en moneda local y aumenta la velocidad de circulación.
Lo de fondo es un problema de confianza en la moneda y eso requiere una estrategia que involucra reformas instituciones, corrección de desequilibrios macro y quiebre de expectativas.
Tratar de «desdolarizar» a la fuerza (ejemplo el IGTF) una economía con inflación alta y desconfianza en la moneda es un peligro, pues la «bolivarización» juega contra ti en algún momento. La chispa se ha prendido y las municiones que tiene el BCV para traer la calma no alcanzan.
Una vez que la chispa se prende entran en juego las expectativas. Como la gente observa que la devaluación avanza, nadie desea quedarse atrás y las presiones aumentan, y en la medida que el precio del dólar sube las expectativas de que va a seguir subiendo se alimentan.
Esto para cuando cuando el lado de la demanda del mercado estima que ya la tasa es tan alta que no hay recursos líquidos en moneda local para seguir atacando.
Así que vamos a flotar por un rato y habrá que esperar a que desde los bancos se filtre alguna información sobre cual puede ser el nuevo sistema sobre el cual trabajará el mercado.
Anuncios de algún vocero oficial no esperamos. No creen en la comunicación, ni saben comunicar.
Pero si debemos advertir: con inflación alta y sin reservas internacionales defensivas, ningún régimen cambiario puede brindar estabilidad por mucho tiempo.
Quedan por activarse las otras dos bombas de tiempo: el encaje sobre los recursos que depositamos en los bancos, que ha dejado al país sin crédito, y el problema salarial (que el gobierno de Maduro ha pateado para el próximo año).
La semana entrante, el portal Politika UCAB estará publicando una ampliación de estas reflexiones y la propuesta de una estrategia ambiciosa pero no empobrecedora para salirle al paso a la inflación en Venezuela.


