Cerca de 6,5 millones de personas padecen hambre en Venezuela, y el 4,1 % de los niños menores de 5 años sufre desnutrición aguda. A diferencia de años anteriores cuando había escasez de alimentos, ahora hay abastecimiento en el país, pero los precios están fuera del alcance de la mayoría.
Por: Nicole Kolster – La Voz de América
Una niña de año y medio vestida con tutú rosado y camiseta blanca entra con su abuela, Vanesa Palma, a una iglesia en un barrio de Caracas para una consulta médica gratuita.
“No crece y está baja de talla”, dice la mujer antes de entrar. La consulta es para ver si la pequeña muestra signos de desnutrición.
La jornada de atención recibe en la iglesia a niños de entre 1 y 5 años. Una de las voluntarias mide talla y peso, otra anota los datos en una libreta.
Palma, de 47 años, quien trabaja como comerciante informal y está al cuidado de la niña desde que su hija murió el año pasado, dice que a veces no le puede dar leche «porque es costosa».
«A veces no tenemos. Le damos lo que podemos, lo que me alcanza», dijo a la Voz de América.
A diferencia de años anteriores que existía escasez de alimentos en Venezuela, ahora hay suficiente abastecimiento, pero los precios son demasiado altos para la mayoría.
Arturo Moreno, un médico cirujano que está presente en la jornada, dice que entre los pacientes han visto “retrasos en talla” y problemas de parásitos.
Algunos niños salen de la consulta con tratamientos antiparasitarios y vitaminas que otorga Alimenta la Solidaridad, una ONG que ha abierto comedores en zonas populares desde su creación en 2016, en el pico de la crisis económica en Venezuela.
Otra madre, Érika Borges, de 25 años, tiene en brazos a su bebé de meses y a un lado su hija de 4 años. Dice que teme que sus hijos estén enfermos. El agua escasea y admite que no reciben la alimentación adecuada, porque no le alcanza el dinero.
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