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Venezuela de fiesta instala nueva presidenta, por Gustavo Coronel

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Un ejercicio futurista que cada día que pasa, va más de lo posible a lo probable… a lo… 

Mayo 15, 2026

William Eliot

World Press

Un Informe desde Caracas, Venezuela

Venezuela está viviendo hoy una intensa fiesta cívica con motivo de la inauguración de su primer presidente democrático del siglo XXI, la incansable luchadora que derrotó tres otros candidatos de la nueva democracia venezolana en las elecciones de Marzo, 2026.  

El camino de la nueva democracia venezolana no ha sido fácil ya que experimentó 25 años de privaciones y deterioro nacional antes que la invasión protagonizada en Julio 2025 por un ejército de venezolanos, con la colaboración de voluntarios de todo el hemisferio, se transformara en una rápida victoria sobre un régimen desmoralizado, cuyos líderes se encuentran hoy – en su inmensa mayoría –  a buen resguardo, esperando el juicio del tribunal especial que se ha integrado para el propósito de la aplicación de justicia.

Como se recordará, el movimiento liberador venezolano comenzó a tomar ímpetu a partir de la gran convención de la democracia venezolana que se llevó a cabo en la ciudad de Washington, Estados Unidos, en noviembre de 2023, la cual fue organizada por la sociedad civil, tanto radicados en Venezuela como miembros de la diáspora venezolana que se había extendido por todo el planeta. A esa convención asistieron unos 400 delegados de la oposición venezolana, la cual había visto frustrado su intento de llevar a cabo unas elecciones primarias para designar un candidato único presidencial de la oposición. Esa primaria fue bloqueada por la acción unilateral iniciada por el ejército traidor venezolano, cómplice principal de la pandilla chavista/madurista que oprimía al país. En paralelo, el Tribunal de Justicia controlado por el régimen decidió la inhabilitación de los candidatos con más probabilidades de ganar la primaria y se colocó el proceso bajo la supervisión de un Consejo Nacional Electoral el cual se negó a aceptar el voto de los venezolanos en el exterior, un voto que prácticamente garantizaba la victoria de candidatos de la oposición genuina sobre candidatos de  una falsa oposición que ya había comenzado a cohabitar  abiertamente con el régimen.

Esa convención llevada a cabo en Washington DC contó con los más destacados líderes de la sociedad civil venezolana y en sus deliberaciones se hizo evidente que la Venezuela democrática y digna había tomado la determinación de decir BASTA y de tomar el camino de la rebelión ciudadana, cerradas ya todas las puertas  de una solución política consensuada y en ausencia de una actitud civilizada por parte del régimen.

En la Convención se detallaron las acusaciones de orden político, financiero y social en contra del régimen chavista/madurista  y se documentaron los masivos casos de corrupción y represión llevados a cabo por el régimen. La Corte Penal Internacional había publicado su informe condenatorio y había pedido la captura de Nicolás Maduro. Delegados invitados de los Estados Unidos, de la Unión Europea y de otras naciones democráticas del mundo  contribuyeron a denunciar la naturaleza forajida del régimen, reforzando  la decisión de la convención de declarar un estado de rebelión abierta de las fuerzas de la oposición contra el régimen. El dantesco cuadro allí revelado de despojos, abusos de poder, ignorancia, negligencia y saqueos que habían caracterizado al régimen por 25 años y que habían desembocado en la ruina más espantosa para la nación venezolana terminó por convencer a la mayoría de los venezolanos que la única vía abierta para recuperar su democracia y su libertad era la lucha ciudadana activa contra el régimen.

Con la cooperación no oficialmente declarada pero no por ello menos activa de países como Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Alemania y Japón, entre otros países democráticos del mundo, los venezolanos pudieron integrar y entrenar durante meses un nutrido ejército de voluntarios formado por  ellos, así como por latinoamericanos y ciudadanos de otros países que decidieron libremente integrarse al movimiento liberador.

El 5 de julio de 2025 se llevaron a cabo desembarcos simultáneos en cuatro sectores de la costa venezolana y acciones aéreas paralelas contra objetivos militares bien definidos, incluyendo los principales cuarteles situados en San Cristóbal, Maracay, Valencia, Barquisimeto, Barcelona y Maracaibo. De manera avasallante la población venezolana se unió de inmediato a la invasión y, al cabo de apenas dos días de acción, los cabecillas  del régimen, Nicolás Maduro y su familia, los hermanos Cabello, Vladimir Padrino López y sus inmediatos colaboradores, los hermanos Rodríguez y unos 500 otros miembros civiles y militares del régimen previamente identificados fueron detenidos. Un prominente colaborador del régimen, Herman Escarrá,  fue capturado disfrazado de sacerdote tratando de escapar hacia Colombia pero lo delató su pelo muy negro saturado de aceite.

Los presos políticos fueron inmediatamente liberados y los coordinadores de la acción liberadora procedieron a nombrar un triunvirato de venezolanos que conducirían al país durante una transición, anunciándose la apertura de un proceso que llevaría a  elecciones presidenciales y legislativas. Los miembros de este  triunvirato se hicieron inelegibles para la candidatura presidencial y debieron tomar medidas duras, algunas hasta impopulares, para restaurar un viso de normalidad en el país, para lo cual  fueron asistidos en su dura labor por un equipo de venezolanos de intachable reputación. Este grupo llevó a cabo un proceso de estabilización política, financiera y social, logrando  pavimentar el camino hacia una democracia plena. Algunos de los miembros de este valioso grupo integran hoy el gabinete designado por la presidenta.

El apoyo del mundo libre y democrático ha sido rápido y de  magnitud. Las instituciones multilaterales de desarrollo tales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, entre otras, así como – directamente –  algunos países,  han dado financiamiento y apoyo logístico importante a un programa inicial de estabilización social y económica, con gran énfasis en los sectores de la salud, la educación y la infraestructura, los cuales habían sido seriamente deteriorados durante 25 años de negligencia criminal.     

El discurso inaugural de la presidenta de Venezuela ante el congreso elegido simultáneamente se centró en la necesidad de recuperar la posición del país en el concierto de las sociedades civilizadas del planeta, con abandono de pretensiones de ser una  potencia mundial o de liderar actitudes mesiánicas de corte populista  y demagógico. La presidenta expresó: “Debemos poner nuestra casa en orden en todos los sectores de la vida nacional,  apoyados en un fuerte sentido comunitario y de sano orgullo nacional. Somos un país de mediano tamaño con un papel geopolítico modesto pero  digno e importante en un entorno regional. Nuestra prioridad será el cuido intensivo de nuestro propio territorio, tan maltratado por el régimen que acabamos de derrotar y ello deberá ser una tarea de todos los venezolanos”.

Agregó: “Estoy segura que podré trabajar armoniosamente con el Congreso pues tengo plena confianza en el espíritu de cooperación que anima a todos los miembros del nuevo cuerpo legislativo”.

En otro segmento de su discurso la presidenta anunció un proceso de reorganización del sector petrolero, en el cual se dará  gran énfasis a la participación del sector privado. Apuntó: “Nuestras únicas industrias básicas, en las cuales el estado tendrá decisiva participación, serán la educación, la salud y la infraestructura. En todos los otros sectores, – especialmente el petrolero –  tendremos políticas públicas orientadas a estimular la plena   participación del sector privado. El estatismo desaforado e irresponsable que ha prevalecido durante este siglo ha conducido a Venezuela a la ruina”.

La presidenta anunció en su discurso la puesta en marcha de una política de estado en materia de educación ciudadana, enfatizando la necesidad imperiosa de crear en el país una masa crítica de buenos ciudadanos activos. “Esta política de educación en valores ciudadanos será continua en el tiempo y deberá ser llevada a cabo no solo por mi gobierno sino por los sucesivos gobiernos que tenga el país”.

Venezuela está de fiesta y llena de esperanza en su recuperación. Sus sufridos habitantes aspiran a lograr una vida tranquila y de bienestar, desean que el país recupere el sitio destacado que perdió durante este siglo y que un nuevo perfil de ciudadano venezolano que sea producto de la educación ciudadana haga imposible la aparición de futuros demagogos, populistas, narcisistas e ignorantes, aquellos malos venezolanos que tanto daño le hicieron durante los pasados 25 años.       

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