El cambio climático está amenazando la ruta por la que cruzan miles de barcos en el Canal de Panamá, entre ellos los buques metaneros y petroleros. Cada vez que se abren las esclusas del canal se mueven millones de litros de agua dulce. Pero se está observando una disminución en las precipitaciones de América Central. Lo que significa menos agua para el canal y que los grandes barcos están teniendo cada vez más dificultades para pasar.
El transporte de contenedores está sumido en el pesimismo, el de crudo y productos derivados del petróleo decepcionado y los metaneros (GNL, gas natural licuado) están de capa caída.
Sin embargo, el transporte de gas licuado de petróleo (GLP) está resistiendo la tendencia bajista porque sus grandes buques nunca han cruzado los dos océanos por esa ruta, según publica en varios medios BW LPG, la empresa que posee la flota más grande del mundo de buques gaseros.
Aún así, la mayoría de las exportaciones del Golfo de EEUU transita por el Canal de Panamá y el 6% del comercio marítimo mundial, con lo que podría haber una presión alcista de los precios energéticos si se agrava aún más la situación con la llegada del verano septentrional.
Ya se están produciendo las primeras consecuencias para el comercio mundial, aunque todavía no son realmente críticas para las cadenas de suministro. No se espera que sea tan grave como en 2021, cuando el portacontenedores Ever Given se atascó y bloqueó el Canal de Suez.
El comercio internacional
El Canal de Panamá conecta el Océano Atlántico con el Pacífico. Su creación fue una gran ayuda para el transporte marítimo mundial. Antes de que se completara el canal, un barco tenía que viajar por el extremo sur de América del Sur, una ruta mucho más larga y peligrosa.
El mar que rodea al tormentoso Cabo de Hornos fue durante siglos un verdadero cementerio de barcos. Allí murieron miles de marineros y se perdieron innumerables navíos. Pero el paso por el Canal de Panamá acortó el viaje en más de 13.000 kilómetros, ahorrando dinero y tiempo.
Ahora, la Autoridad del Canal de Panamá pronostica un nivel de agua de 23,86 metros para el 31 de julio, superando el mínimo histórico anterior de 23,87 metros alcanzado en mayo de 2016 y muy por debajo de la media de los últimos cinco años, que fue de 25,87 metros.
Para empeorar las cosas, se está formando un nuevo fenómeno El Niño en el Océano Pacífico occidental y se espera que altere los patrones climáticos normales para finales de este año. Si bien esto puede causar fuertes lluvias en algunas regiones, en Panamá generalmente significa sequía severa y temperaturas más altas de lo normal.
La Autoridad del Canal ha reducido los niveles de calado desde febrero. Para cumplir con los límites, los barcos grandes deben aligerar sus cargas tomando menos contenedores en total o dividiendo la misma cantidad de carga entre más contenedores. De cualquier manera, el resultado son precios más altos para las mercancías que se mueven a través del canal. Y esto se trasladará, sin lugar a dudas, a los precios finales de los productos.


