En calidad de marido y mujer tras sellar su amor ante el altar en una fabulosa e histórica ceremonia religiosa celebrada este jueves ante 140 invitados de excepción, el príncipe Hussein y Rajwa Alseif han abandonado el Palacio de Zahran.
Lo han hecho exultantes y subidos a la mítica caravana roja con la que han recorrido las engalanadas calles de Amán, en las que se respiraba un gran ambiente festivo, con destino al Palacio de Al Husseiniya.
Allí ha dado comienzo la recepción nupcial, que ha contado, en primer lugar, con un espectáculo tradicional, al que ha seguido el banquete de bodas, en la misma ubicación, al que han asistido miembros de la familia real hachemita, jefes de estado extranjeros y árabes y funcionarios de alto rango.
Ha sido entonces cuando los invitados se han cambiado, las mujeres han desfilado con sus tiaras y la novia ha sorprendido con un segundo vestido.


