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Oposición vs. «oposición» en Venezuela, por Luis Carlos Díaz @LuisCarlos

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En Venezuela parece haber dos fuerzas dentro de la oposición en este momento electoral:

  1. Una para lograr mejores condiciones y garantías. El camino es difícil pero requiere hacer muchas más exigencias y presiones, al menos para poder participar con un candidato opositor elegido por la oposición y no por Maduro.
  2. Otra para imponer o aceptar pasivamente malas condiciones y garantías electorales. Bajaron el estándar, como le piden a la comunidad internacional que también lo haga, y solo les basta una elección «reconocida por ambas partes», por lo que necesitan a alguien que parezca opositor y que acepte cualquier abuso, como ha ocurrido hasta ahora.

Es como tener una oposición que se opone y otra que solo está ahí pensando en participar ahora para administrar una derrota, pero serle funcional al poder, y luego aspirar a cargos menores en las elecciones regionales de 2025.

Los objetivos de ambas son distintos y sus modos de entender el momento parecen no tener punto de encuentro.

Una oposición que no se opone ni desafía, aunque tenga la aprobación de Miraflores, o justo por eso, no será capaz de convocar una movilización real de la población porque no es capaz de construir confianza. Eso le da igual a los grupos empresariales, a los lobbies petroleros y la organizaciones políticas y sociales que ya pactaron con el poder. Ellos solo necesitan blanquear un sistema que se considera ilegítimo por la comunidad y los mercados internacionales. Eso es todo, sin importar los costos sociales ni la migración ni los crímenes de Estado.

Una oposición que desafía, podría no estar habilitada nunca para participar y se enfrenta a la persecución. Ese no es el único chantaje, porque hay muchos más y provienen tanto del poder como de sus nuevos aliados. El problema de este grupo no es que no se ponga de acuerdo. Todo lo contrario, están sometidos a este altísimo nivel de presión porque sí tienen acuerdos y unidad, es solo que no tienen fuerza suficiente ni apoyo internacional para participar libremente en estas elecciones.

Esta es la explicación a por qué la oposición está siendo acusada falsamente de llamar a la abstención, aunque abiertamente exija votar y participar en unidad. Están siendo acusados desde hace meses, como una operación de falsa bandera, porque el riesgo de abstención es alto si se impone un candidato «potable» para el poder pero domesticado según su voluntad.

No es nuevo decir que estamos en una trampa y de las trampas solo se sale con liderazgos políticos que generen nuevos escenarios, no los que ya parecen cerrados. ¿Se abrirán nuevas posibilidades en los días por venir?


Luis Carlos Díaz es periodista venezolano @LuisCarlos

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