El presidente electo de la República de Panamá, José Raúl Mulino, ha estado enviando mensajes claros para el fortalecimiento de la economía panameña, como generadora de empleos.
Tal planteamiento lo han hecho economistas, quienes ven con buenos ojos los señalamientos hechos por el gobernante electo Mulino, para mejorar la situación económica.
Para el economista René Quevedo, el presidente electo, José Raúl Mulino, tiene claro el enorme desafío al que se enfrenta, poner «chen chen» en el bolsillo de los panameños.
Agregó que ante un panorama por más complejo, el presidente ha estado enviando mensajes claros, dirigidos al fortalecimiento de la empresa privada como generadora de empleos, en un entorno de paz social y con el esfuerzo de todos.
Quevedo destacó que la economía enfrenta una severa crisis de liquidez, ocasionada por factores como por ejemplo, el hecho de que el Gobierno le debe más de $2,000 millones a sus proveedores y contratistas.
Expresó el experto que los nuevos financiamientos al sector productivo nacional en el 2023 fueron 2,700 millones de dólares menos que en el año 2019, síntoma de la incertidumbre existente en el clima para los negocios en el país.
«Los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) en el 2023 totalizaron $2,014.6 millones, cifra 30.7% inferior al 2022 y prácticamente la mitad de los 3,921 millones recibidos en el 2019», resaltó el consultor.’
De acuerdo con Quevedo, a esto se le agrega que en el 2024 no se estarán recibiendo los $375 millones del contrato minero, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) estará aportando $700 millones al fisco debido a la sequía, la crisis del IVM se agravará y las metas de recaudación establecidas en el presupuesto 2024 no se cumplirán.
Por otro lado, el experto dice que el cierre de la mina trajo como consecuencia la pérdida del grado de inversión, el aumento del 1.5% en la tasa de desempleo, es decir, 31,400 nuevos desocupados, y el aumento de las tasas de interés bancario en el país.
«El próximo Gobierno debe en primer lugar pagar la deuda que tiene con sus proveedores, transmitir confianza de que invertir en Panamá es buen negocio y tomar decisiones difíciles en cuanto al Programa de IVM de la CSS.
Algo que dependerá de su capacidad para lograr consensos, esto para frenar el grave deterioro de la gobernabilidad en el país, lo cual, según Fitch Ratings, jugó un papel fundamental en su decisión de quitar el grado de inversión.


