-Haciendo lo mismo el resultado será igual, dijo agriamente mi querida compañera Ucabista -Yo he ayudado en todas las campañas y siempre nos liquidan con el CNE, agregó otra de mis amadas compañeras de promoción. A ambas les respondí tajantemente:– Entonces…¿nos quedamos en casa? -Nosotras sí, contestaron al rompe. Con estupor dejé la discusión hasta allí pero arranqué a escribir mis reflexiones sobre el tema.
¿Qué es distinto esta vez?
1. La gran diferencia está en la clara decisión popular de cambiar el curso de la república que ahora alcanza más de 80% en las encuestas. En ninguna de las anteriores elecciones este descontento expresado en la necesidad de cambio superaba 55%. Así que estamos ante un gran resentimiento nacional que se manifiesta contra todo lo que simboliza el chavismo y el rechazo a cada uno de sus portavoces. La cosa es tan grave que entre ellos solo pueden disputarse los picos de impopularidad. Esto jamás se vió en elecciones
anteriores. Y, peor aún, los dos protagonistas del chavismo en la batalla electoral, Super Bigote y el otro, son los personajes políticos más repudiados por la opinión pública nacional.
2. Por primera vez el Chavismo concurre a un evento electoral en medio de profundas grietas internas causadas por el exceso de dinero, poder e impunidad. Nadie odia más al comandante sustituto, dentro de las FARC, que el aspirante nuevo que solo reconoce como jefe al mandamás difunto. Por eso se dividen ¡Se fracturan¡ Y algunos incluso se autoproclaman disidentes. Otro tanto sucede con los paramilitares ¿Quién mata a Carlos Castaño? ¡Su propio hermano¡ ¿Por qué? Por poder y dinero. Luego ¿qué pasa con las
organizaciones criminales cuando el jefe histórico ya no está? La lucha entre capos se hace sangrienta y a medida que avanzan en importancia llega un punto en el cual ya no hay suficiente espacio para convivir. Allí siempre aparece la presión de la policía, la opinión pública o la ley…y alguien se hace más sospechoso que el otro arrancando entre ellos los tumbes, ejecuciones, negociaciones y entregas. Esta misma lógica aplica a todo entorno en el cual solo impera la ley del más fuerte. Al no regir la ley formal…no existen límites. Pues eso exactamente está en pleno desarrollo en aquel lado, debilitando sus movilizaciones, liderazgos, comandos, entendimientos, etc etc.
3. En contraposición, es primera vez que de este lado hay un liderazgo fuerte y cierta unidad formal. En efecto, el tsunami del 22/10 impuso un claro protagonismo opositor y, a su vez, una unidad que se puede exhibir gracias a la polémica decisión de dejar viva a una parte del status quo. Evidentemente, después de tamaña medida solo queda traducir eso en un entendimiento potable y nadar hasta la orilla con quien reme en el mismo sentido. Ello hipotéticamente fortalece la organización y control electoral a menos que se caiga en la locura de desconocer a quienes se dejó expresamente vivos, desde una parte o por el contrario, se desobedezca al liderazgo que recientemente arrasó, desde la otra. Más allá, el entendimiento entre el candidato formal y el liderazgo real admite mejoría con el concurso de gente razonable en actitud muy diferente a la de cortesanos con el libro Elogio de la adulancia debajo del brazo. Entonces concluyamos que la costosa unidad formal genera al menos mayor capacidad para cuidar las mesas junto con la participación ciudadana y, por ende, mayor chance de defender un resultado favorable en los comicios.
A eso se suma que un huracán errante pasa por cada pueblo sacando a la gente de sus casas para compartir un abrazo y hasta el más íntimo de sus sentimientos. Ante la concurrencia de estos factores, aquellos han extremado los cuidados para fuñirla y al hacer eso la convirtieron en el verdadero issue de la campaña. Exactamente lo que hicieron con Martinelli en Panamá. Grave error del chavismo, por cierto.
4. Lo otro diferente es que ya la gente no sale solo a gritar cosas bellas…sino también sale decidida a imponer el acceso de la jefa de la oposición a sus pueblos aunque les cierren los negocios. Eso es producto de que la gente desde el 22/10 se reconoce como mayoría y actúa como tal. Es primera vez que nadie se amilana ante la amenaza chavista sino que ella hace aguas frente a la presión popular. Algo nunca visto en socialismo.
5. Esta vez todo el mundo asume que van a hacer trampa. Dicen mis compañeras, ante esto:-Ajá..¿y? Bueno eso hace a la gente estar más ojo avizor, agudiza su determinación y ganas de ganar. El 28J hasta por debajo de las piedras saldrá gente a votar. Si quieren quedarse ellas en sus casas por experiencias pasadas…respetable…pero todo el mundo percibe en su piel, con cada uno de sus sentidos activos…que lo que sucede en la calle y con la gente es algo que jamás se había visto. Tanto que hasta el propio candidato formal comienza a congregar multitudes en sus visitas, conmocionar cuadras completas ¡Increíble¡
Y como a la gente se le habló claro acerca de la trampa…todos avisados, abusados y pendientes. Es decir, en vez de amilanarlos…lograron que una arrechera acumulada recorrra ahora las venas de los venezolanos. Es primera vez que vamos a una elección con la misma conviccción de Indiana Jones entrando en el Templo de la perdición: vamos al terreno de ellos, con sus máquinas tramposas, con su CNE ladrón, con sus equipos trucados pero somos tantos como nunca antes fuimos y ya no tan pendejos como en ocasiones anteriores cuando se nos vendía que el régimen más bandido del mundo tenía el sistema electoral más limpìo del planeta. El motor es la determinación…no la fantasía.
6. El mundo ya no tiene dudas en esta oportunidad. Ni siquiera exponentes del FSP quieren cargar con este bacalao y toman distancia. Y salen mis panas a decir: ¿Y? ¡Ahora ni siquiera va a haber observadores¡ ¡Precisamente¡ La observación nunca tuvo acceso a la raíz de la trampa entonces ¿en qué cambia no tenerla? Evidentemente eso afecta el respeto que puede merecer esta elección ante el mundo. Pero a los efectos internos nuestros, lo que vale es que quien vote se quede, pregunte, presione, se meta, chequee, revise, grite, exija su escrutinio y el conteo sea verificado contra las papeletas.
7. Lo otro distinto es que esta vez nadie cree que Super Bigote o el otro tengan capacidad de mejorar la condición del país desde el poder. Nadie…ni siquiera los oportunistas creen eso. La conviccción es que ni con el barril en $200 ni el oro en $30.000 …esto tendría arreglo en sus manos. Por el contrario, hay la seguridad de que eso se lo robarían ellos y sus relacionados. De suerte que ya nadie tiene esperanza de un cambio positivo encabezado por el chavismo. Eso infunde más ánimo a la gente y les incentiva a jugársela.
8. No hay dudas en torno a cuál es la oposición real y, a la par, hay mucha claridad en torno a los alacranes porque salieron del closet. Estos animalitos tuvieron que quitarse el disfraz y lo que representan todos sumados es tan exiguo que no supera el margen de error estadístico en las encuestas más serias. Además, el alacranato ya no engaña a nadie. Se les ven las patas de alacrán, los movimientos de alacrán, las alianzas de alacrán…y, finalmente, son reputados como alacranes.
9. Por alguna razón subyacente, la gente asume que este es su último gran tren. Pero más que terminar de irse, la gran mayoría anhela que sus familiares vuelvan. Por contrapartida, asumen que la situación posterior a este 28J, en caso de perder, sería una
pérdida mayor de libertades y la asunciòn definitiva del modelo nicaraguense…quedando abierta la vía del éxodo. Esta última gran pelea…convoca lo mejor de las voluntades ciudadanas.
10. El pueblo asume que hay chance. Lo ve. Lo siente. La maquinaria oficial la sabe muy disminuida. Las amenazas entonces se diluyen. Los controles se relajan. El agua busca por dónde salir. Y como este régimen vive de ciertas apariencias democráticas…pues está atrapado por la necesidad de hacer elecciones asi sean amañadas. Y allí ve la gente clara posibilidad. Por su parte el régimen sospecha hasta de los que amañan sus votaciones.
Mientras eso se aprecia en el terreno, hay quienes esperan con un mazo tras la puerta el día después de las elecciones. Otros, hasta de buena fé, critican la opción opositora por cualquier cosa. Los más intrépidos se esconden tras el alacranato bajo distintos ropajes y tiran la piedra y esconden la mano…pero siempre se les ve el bojote. Los menos, sucumben agotados a la desilusión crónica. Y las encuestas demuestran que la amplísima mayoría está dispuesta a darle un palo a la lámpara el día de la elección pero calladitos…y sin mostrarse mucho. Callados aunque tengan que vestir de rojo obligado…pero determinados a echar un vainòn.
Hay de todo como siempre y, a la par, también hay cosas que nunca antes vimos: pueblos que se paralizan, autopistas que se trancan para dejarla pasar, curiaras que se convierten en carrozas de carnaval, fiesta de ilusión, mitines que adquieren forma de oficios religiosos…magia…esperanza.
Cabe decir que casi todo es diferente…excepto la desilusión de algunos, cada vez menos. Ojalá sus mentes siquiera se abrieran a disfrutar en plenitud del espectáculo del derrumbamiento de una época en favor del surgimiento de otra ¿Y saben algo? Algo innegablemente se mueve…y a ellos, con el sol en las espaldas, todo les sale mal.
Yogi Berra decía que para ganar el juego habia que poner a jugar la bola. Para eso precisamente sirve el 28J…para poner a rodar finalmente la bola. No importa que el jefe opositor ahora tenga que ser el manager y otro el bateador. No importa que no la dejen pasar …porque pasa. No importa que no le dejen hablar porque seguramente con dos tirros puestos en la boca seguiría dando vueltas y estremeciendo pueblos a su paso. Ya no importa lo que hagan y ni siquiera importa lo que ella diga. La suerte está echada.
Este fin de ciclo chavista, en su batalla final, simula un combate en el Coliseo Romano.
Al pie de la arena está el contendiente oficialista que cuenta con jueces comprados. En la misma arena, también, nuestro gladiador romano con un buen second en su esquina. Por cierto, a este equipo opositor y retador nadie le cree capaz de convocar bailoterapia alguna si le arrebatan los comicios. Por ende, nadie les ve caras de bolsas…pero sobre todas las cosas, se les siente dispuestos a llegar hasta el final desde el mismo instante que pusieron pie en la arena. Mientras, en las gradas, el público se enardece con ganas de reventar el estadio en favor del retador. Y los que cuidan …saben ya lo que la gran mayoría quiere y cada día sacan cuentas porque se ven poquitos ante tanta masa decidida.
Entonces, la mesa está servida para un resultado singular que podría llegar a conocerse como: el día en el cual la decisión popular arrasó con la trampa…y los tramposos.
Y comenzará a escribirse otra importante historia.
Nuestra mejor historia.
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