Conozcan a Richard. Richard es el mecánico del taller de Electric Classic Cars ubicado en el Reino Unido, una empresa que se ha dedicado, como lo dice su nombre, a convertir vehículos clásicos para que funcionen con motores eléctricos.
La última Richard «creación» de Richard ha sido removerle el corazón y, francamente, parte del alma a uno de los automóviles clásicos favoritos de todos los entusiastas, el Ferrari Testarossa, el automóvil que despierta el niño interno de los mayores.
El motor Flat-12 de 4.9 litros y 420 kg del Testarossa produjo 385 caballos de fuerza cuando debutó en 1984 impulsando un conjunto que, en su totalidad, pesa más de 1,700 kg y que en retrospectiva representaba unas prestaciones importantes, pero que para los estándares de hoy, no es para nada impresionante, de hecho, es lento.
El reemplazo del sonoro Flat-12 con un tren motriz silencioso como un laptop, es sin lugar a dudas un doloroso procedimiento que acaba con el alma de la casi cuarentona máquina.
Si bien los defensores afirman que deshacerse de un motor extremadamente complicado y reemplazarlo con el tren propulsor menos complicado de todos, el eléctrico, genera una gran cantidad de ahorro en costos de reparación; vale la pena preguntarse si un dueño de un Testarossa está realmente en la situación de contar las lochas para completar los fuertes.
Las conversiones de vehículos eléctricos se han vuelto cada vez más populares entre las personas que desean la mayoría de los placeres del metal antiguo sin los inconvenientes de… un auto antiguo. La progresía y sus cosas.
Pronto le pondrán ropa a «El David» de Michelangelo Buonarroti.


