Si hay una frase en árabe que se ha hecho familiar en Occidente, y no para bien, es «Alahu Akbar», «Alá es grande», que es lo que, desgraciadamente, han oído por última vez muchas víctimas de atentados en Europa y Estados Unidos. La víctima más reciente, afortunadamente no mortal, ha sido una monja en la capital croata, Zagreb, apuñalada el pasado viernes.
La víctima, Sor Marija Tatjana Zrno, de 34 años, originaria de Šujica en Bosnia y miembro de la Congregación de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, sufrió una puñalada en el abdomen. Logró regresar a su convento antes de ser llevada al Hospital Sestre Milosrdnice, donde los médicos confirmaron que su condición no corre peligro.
El ataque ocurrió en el distrito de Malešnica de Zagreb. El hospital notificó al Departamento de Policía de Zagreb tras el ingreso de la víctima. La policía confirmó que se está llevando a cabo una investigación para determinar todas las circunstancias y no ha publicado más detalles oficiales sobre el autor. Los agentes también están evaluando la posibilidad de una motivación ideológica o religiosa.
La noticia la dio el periodista Marin Vlahović, que escribió desde su cuenta de X: «Acabo de enterarme, por una fuente de confianza, de que una monja fue ingresada en un hospital de Zagreb con una puñalada, presuntamente atacada por un inmigrante que gritaba consignas religiosas. No habría publicado la información si no hubiera provenido de una fuente no oficial que nunca me ha engañado».
El medio de comunicación bosnio Jabuka informó además que el atacante podría haber intentado apuñalar a la monja varias veces. El ataque ha provocado una fuerte reacción en toda la sociedad croata. Figuras públicas, religiosos, periodistas y representantes políticos emitieron mensajes de apoyo y alarma por el ataque, así como críticas dirigidas a algunos medios de comunicación croatas por lo que algunos consideran moderación u omisión respecto a los supuestos antecedentes del atacante.
Según el medio croata Narod, la eurodiputada Marijana Petir denunció el apuñalamiento como «un atentado contra los valores de la sociedad croata y de Europa» y exigió una rápida investigación y rendición de cuentas. Varios comentaristas croatas han comentado que las primeras informaciones aparecidas en los principales medios omitieron mencionar el grito de «Allahu Akbar», en una forma de ocultación a la que, desgraciadamente, ya estamos acostumbrados.


