Lo que nació en 2016 como la supuesta solución para abastecer de comida a los venezolanos por el régimen, en medio de su peor crisis humanitaria, terminó siendo el canal de un saqueo tremendo, jugaron con el hambre de la gente.
Las llamadas cajas Clap no solo llegaron tarde, sino que también llegaron incompletas y con alimentos de pésima calidad para los más vulnerables; también sirvieron para engordar los bolsillos de una red corrupta que quedó en evidencia con la firma de Alex Saab en la Corte Federal de la Florida.


