Alex Saab, el empresario colombiano y considerado testaferro de Nicolás Maduro, se declaró culpable este martes en un tribunal de Miami de conspiración para lavar dinero vinculado a un esquema de fraude millonario del programa de alimentos subsidiados en Venezuela llamado Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP).
Por: Abel Fernández – El País
Saab, de 54 años, está acusado de conspiración para lavar dinero, un cargo que enfrenta una pena máxima de 20 años de prisión. Según el Departamento de Justicia (DOJ, por su sigla en inglés), el empresario formó parte de un esquema de sobornos a funcionarios venezolanos entre 2015 y 2019 para obtener contratos millonarios del CLAP.
La Fiscalía asegura que Saab y otros cómplices usaron empresas fantasma y falsificaron documentos para desviar cientos de millones de dólares destinados a la compra de alimentos, que después circularon en cuentas bancarias en Estados Unidos. La trama, según el DOJ, se amplió cuando las sanciones de Washington golpearon las exportaciones venezolanas, incluyendo los envíos clave de petróleo, y al país sudamericano se le complicó pagar deudas como las que mantenía con los proveedores de alimentos del programa CLAP. Saab y sus secuaces, detalló el DOJ, aprovecharon entonces su acceso directo a funcionarios del Gobierno de Venezuela para vender crudo de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). “Lo recaudado de estas ventas ilegales fue transferido a través de cuentas bancarias en Estados Unidos para promover el esquema ilegal del CLAP”, dijo el Gobierno estadounidense.
No es la primera vez que Saab se enfrenta a la justicia estadounidense. El empresario fue detenido en 2020 en Cabo Verde rumbo a Irán, cuando el jet en que viajaba hizo escala para repostar. Pasó más de un año en Cabo Verde litigando su extradición a EE UU para enfrentar cargos de lavado de dinero, hasta que fue entregado en octubre de 2021.
En aquel caso, la Fiscalía estadounidense lo había acusado junto a otro empresario colombiano, Álvaro Pulido, de lavado de dinero. Según esa acusación, entre 2011 y 2015 ambos habían obtenido contratos para construir viviendas subsidiadas y sobornaron a funcionarios chavistas para falsificar documentos de importación de materiales que nunca llegaron. También señalaba que se habían aprovechado del sistema cambiario de Venezuela para obtener millones de dólares que transfirieron desde Venezuela al extranjero a través del sistema bancario estadounidense. Tras negociaciones con la Fiscalía, Saab quedó acusado de conspiración para lavar dinero, de lo que se declaró inocente.
Pero nunca llegó a celebrarse su juicio porque en diciembre de 2023 fue liberado como parte de un intercambio de prisioneros entre los Gobiernos de Joe Biden y Nicolás Maduro, en el que Venezuela liberó a 10 estadounidenses y a un excontratista militar prófugo, así como a una veintena de presos políticos. Saab fue recibido por Maduro como un héroe en Venezuela.
Maduro fue capturado por un comando estadounidense en enero y trasladado a Nueva York, donde espera juicio. Un mes después, en febrero, Saab fue detenido en Caracas, y el Gobierno de Delcy Rodríguez, la presidenta encargada, lo entregó a EE UU el 16 de mayo.
Según la Fiscalía, la nueva causa se basa en otro esquema después de la acusación por la que recibió el indulto.
Saab fue durante años uno de los empresarios más cercanos a Maduro, capaz de buscar fórmulas para sortear las sanciones estadounidenses y vender petróleo venezolano e importar insumos en medio de la crisis. El Departamento del Tesoro de EE UU lo ha señalado como el principal testaferro de Maduro, y se estima que amasó una fortuna millonaria.


