El devastador impacto de los terremotos del 24 de junio en Venezuela pudo haber sido mitigado si durante años se hubieran atendido las advertencias de especialistas sobre los riesgos geológicos y las deficiencias en la planificación urbana y la reconstrucción de zonas vulnerables.
Así lo recoge un reportaje publicado por Bloomberg, firmado por la periodista Fabiola Zerpa, en el que el ingeniero venezolano Carlos Genatios, exministro de Ciencia y reconocido experto en reducción del riesgo de desastres, afirma que la tragedia era previsible debido a la combinación de factores naturales y decisiones humanas que incrementaron la vulnerabilidad de la región costera.
Genatios explicó que durante años alertó sobre las consecuencias de una reconstrucción incompleta y de la expansión de edificaciones en terrenos de alto riesgo tras los devastadores deslaves de Vargas de 1999. Según el especialista, los suelos aluviales, la cercanía de la falla de San Sebastián y el incumplimiento de normas de construcción —incluyendo reglamentos técnicos cuya elaboración él mismo ayudó a impulsar hace casi tres décadas— contribuyeron a amplificar los efectos destructivos del doble terremoto.
De acuerdo con Bloomberg, Genatios documentó estos riesgos en libros, artículos científicos e informes técnicos, aunque asegura que sus advertencias fueron ignoradas. El ingeniero reside en Miami desde 2014, tras exiliarse luego de convertirse en crítico del gobierno de Nicolás Maduro. Actualmente dirige el área de Ingeniería, Tecnología y Diseño del Miami Dade College.
El reportaje señala que los terremotos han dejado más de 4.000 fallecidos, además de miles de heridos, desaparecidos y desplazados. La Guaira figura entre las zonas más devastadas.
Genatios destaca además que varios edificios del programa gubernamental Gran Misión Vivienda Venezuela estuvieron entre las estructuras que colapsaron durante el sismo. No obstante, indica que todavía no existe una conclusión definitiva sobre si las fallas obedecieron principalmente a problemas del terreno, deficiencias constructivas o a una combinación de ambos factores.
El plan de reconstrucción tras la tragedia de 1999
Tras los deslaves que devastaron Vargas en diciembre de 1999, Genatios fue designado para coordinar un plan integral de reconstrucción. Según recuerda en la entrevista, un equipo multidisciplinario de especialistas venezolanos, junto con investigadores de la Universidad de Harvard, elaboró un programa destinado a reducir futuros riesgos mediante restricciones al uso del suelo, obras de drenaje, estabilización de laderas y otras medidas de mitigación.
Sin embargo, el ingeniero sostiene que posteriormente abandonó el proyecto porque las decisiones políticas modificaron o debilitaron las recomendaciones técnicas, permitiendo nuevas construcciones en zonas consideradas inestables.
Entre las principales propuestas figuraban una estricta zonificación para impedir edificaciones sobre abanicos aluviales y otras áreas susceptibles a deslizamientos, además de la instalación de gaviones —estructuras metálicas rellenas de roca para estabilizar pendientes— y sistemas de drenaje capaces de canalizar aguas torrenciales.
Riesgos que persisten
El especialista advirtió que muchos de esos gaviones construidos tras la tragedia de 1999 se encuentran actualmente colmatados por sedimentos acumulados durante años, reduciendo significativamente su capacidad de protección. En caso de lluvias intensas, explicó, existe el riesgo de que los escombros sobrepasen esas estructuras y provoquen nuevos deslizamientos en comunidades ya afectadas por los recientes terremotos.
Asimismo, lamentó que actualmente no sea posible conocer si las autoridades venezolanas han actualizado los mapas oficiales de amenaza geológica o realizado nuevos estudios geotécnicos, debido a que esa información dejó de publicarse.
El reportaje también resalta que la reconstrucción enfrenta obstáculos adicionales derivados de la escasez de materiales de construcción, la emigración de profesionales especializados y las limitaciones fiscales del país. Una evaluación de las Naciones Unidas, citada por Bloomberg, estima los daños ocasionados por los terremotos en aproximadamente 24.000 millones de dólares.
Pese a las dificultades, Genatios considera que los ingenieros y especialistas que permanecen en Venezuela continúan haciendo todo lo posible para enfrentar la emergencia, aunque sostiene que la recuperación requerirá apoyo técnico y financiero de la comunidad internacional.
«Lo que pasó en La Guaira se parece a lo que le pasó a Venezuela desde 1999», declaró Genatios a Bloomberg. «Hay mucha tristeza y rabia, pero esos sentimientos tienen que convertirse en trabajo para encontrar soluciones».


