Vía Defence Blog
Según un comunicado oficial del Comando Sur de Estados Unidos, aviones F-35B Lightning II del Cuerpo de Marines de Estados Unidos están realizando operaciones de vuelo rutinarias en el área de responsabilidad del Comando Sur de Estados Unidos.
El comando declaró que las fuerzas militares estadounidenses están desplegadas en el Caribe en apoyo de la misión del SOUTHCOM, las operaciones dirigidas por el Departamento de Guerra y las prioridades del Presidente para desarticular el tráfico ilícito de drogas y proteger la patria.
En un comunicado, el Comando Sur de Estados Unidos afirmó que estos despliegues forman parte de los esfuerzos continuos para mantener la presencia y la preparación en la región. Las aeronaves operan desde bases en el Caribe, apoyando actividades coordinadas por las Fuerzas de Marines del Sur y la 22.ª Unidad Expedicionaria de Marines. El comando describió estas operaciones como vuelos de rutina realizados en la región para apoyar los objetivos de la misión.
El F-35B Lightning II, operado por el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, es la variante de despegue corto y aterrizaje vertical del programa Joint Strike Fighter. Esta aeronave está diseñada para operar desde buques de asalto anfibio, pistas de aterrizaje avanzadas y aeródromos remotos, lo que le permite apoyar operaciones en ubicaciones dispersas. Su capacidad para despegar desde pistas cortas y aterrizar verticalmente le otorga flexibilidad en entornos con escasez de bases aéreas establecidas.
El Comando Sur de Estados Unidos explicó que las operaciones rutinarias están vinculadas a objetivos regionales más amplios, como impedir que las redes de narcotráfico utilicen rutas marítimas y aéreas en el Caribe. El comando afirmó que Estados Unidos realiza estos despliegues para apoyar los esfuerzos destinados a combatir a las organizaciones criminales y mantener alianzas de seguridad con los gobiernos de toda la región.
El comando destacó que las fuerzas desplegadas en apoyo de las misiones del Comando Sur (SOUTHCOM) operan bajo las órdenes del Departamento de Guerra para asegurar los accesos a Estados Unidos y reforzar la cooperación con las naciones aliadas. La presencia de aeronaves y unidades estadounidenses en la región se ajusta a las prioridades generales de defensa nacional y a las iniciativas de seguridad marítima.
Aunque el mando describió los vuelos como rutinarios, estas operaciones representan esfuerzos continuos para mantener el conocimiento y el control del espacio aéreo y marítimo utilizado por las redes de narcotráfico. La capacidad del F-35B para integrar información de inteligencia, vigilancia y reconocimiento con otras fuerzas permite a los pilotos y comandantes en tierra rastrear, evaluar y responder a la actividad aérea o marítima durante las misiones.


