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Cartones de huevo, trapos y bolsas para contener el período: el drama de la pobreza menstrual en Venezuela

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Sentada en el sofá de su prima, Lucía recibe en sus manos un gran paquete con mucha emoción. Susurra un tímido gracias y abre la caja. Está contenta. También aliviada. Dentro del paquete no hay maquillaje ni ropa, lo que cualquier otra adolescente desearía, hay al menos 12 paquetes de toallas sanitarias que sus primas juntaron para obsequiarle. Lucía, que ahora luce unos ojos llorosos y una sonrisa avergonzada, es una de las millones de niñas, adolescentes y mujeres que viven en pobreza menstrual en Venezuela.

Por: Erika Hernández – El Nacional

La gestión menstrual adecuada es un aspecto fundamental en la salud y el bienestar de las mujeres en cualquier lugar del mundo. Sin embargo, en medio de la crisis que enfrenta Venezuela, se ha convertido en un desafío significativo que afecta negativamente la vida de muchas de las venezolanas en edad reproductiva.

Es el caso de Lucía, que a sus 16 años ve su vida limitada cuando tiene la menstruación por falta de productos de higiene menstrual. En su casa, donde su padre es el único proveedor de una numerosa familia de ocho integrantes, la alimentación es la prioridad. Tanto Lucía como sus tres hermanas pequeñas y su madre deben recurrir a alternativas caseras, entre ellas trapos y cartones, para contener el flujo durante esos tres a cinco días al mes. Tampoco salen de la humilde casa en la que viven en una zona rural del estado Miranda, a casi dos horas del pueblo más cercano, por miedo a mancharse en público.

Según Global Citizen, la falta de acceso a productos sanitarios, baños en mal estado o mal distribuidos, una gestión de desechos precaria y una limitada educación sobre gestión menstrual son características claras de los casos de pobreza menstrual.

¿Qué es la pobreza menstrual?

La pobreza menstrual indica que no garantías por parte del Estado y cualquier otra estructura socioeconómica para que las mujeres puedan tener unas condiciones adecuadas para vivir su menstruación, de acuerdo con Verónica Colina, coordinadora de Redes, Activismos y Formación de Cepaz.

El concepto está estrechamente relacionado con la pobreza multidimensional. Es decir, en la mitad de los hogares venezolanos (51,9%) que viven en pobreza multidimensional, según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) 2023, hay pobreza menstrual debido a los bajos ingresos, carencias en los servicios básicos y deterioro de la educación. Además, la mitad de dichos hogares no percibe ingresos suficientes para cubrir la canasta alimentaria, lo que los pone en una situación de pobreza extrema.

El informe Ser Mujer en Venezuela: Diagnóstico comunitario y propuestas para la acción humanitaria, publicado en 2022 por la Alianza Con Ellas, reveló que 25% de las mujeres venezolanas no tiene acceso a productos de higiene menstrual, es decir, una de cada cuatro no tiene acceso a esto pese a que 5 de cada 10 mujeres, niñas y adolescentes de las comunidades populares encuestadas, tienen una duración del periodo menstrual de entre tres y cinco días.

Pero la pobreza menstrual va más allá de la falta de acceso a productos de higiene, también incluye las dificultades para acceder al servicio de agua. Según el Informe de Seguimiento de la Emergencia Humanitaria Compleja 2023 de HumVenezuela, 69% de la población tiene restricciones severas de acceso al agua. Esto impacta de forma diferenciada a las menstruantes que no pueden llevar a cabo una correcta gestión de su higiene menstrual.

Ante esta situación, Cármen Herrera, directora de Programas y Proyectos de EmpoderaMe, destaca que si bien la pobreza menstrual en Venezuela afecta de manera diferenciada a las niñas, adolescentes y mujeres de zonas rurales, es una problemática que alcanza a todos los estratos sociales. «No importa que vivas en una buena zona y tengas las condiciones económicas para cubrir todas tus necesidades, si no tienes servicio de agua para transitar dignamente la menstruación, vives en pobreza menstrual. Lo mismo pasa en los lugares de trabajo, en escuelas, universidades y lugares de esparcimiento que no cuentan con un baño adecuado», dijo en entrevista con El Nacional.

La pobreza menstrual también incluye la parte educativa. 63% de las mujeres, niñas y adolescentes con edades comprendidas entre los 9 y 49 años obtienen información sobre higiene menstrual del aprendizaje transmitido por la familia; sin embargo, 50% de las mujeres de 50 a 59 años no tiene información y nunca han recibido orientación médica sobre el tema, de acuerdo con el informe La salud de las mujeres en Venezuela: crisis del sistema sanitario y covid-19, publicado en 2021 por Avesa.

La falta de conocimiento perpetúa los tabúes y estigmas que giran en torno a la menstruación, que en algunos casos pueden llegar inclusos a ser motivo de discriminación de las personas menstruantes.

Esta realidad de muchas mujeres y personas menstruantes en Venezuela, sobre todo en pueblos y comunidades populares, afecta sus actividades durante el período, genera inseguridades y hace que sean más propensas a infecciones. En la encuesta realizada en 2023 por la Alianza Con Ellas, conformada por un grupo de ONG venezolanas, se observó que muchas niñas y jóvenes optan por no asistir a clases y esto reduce las posibilidades que puedan tener en su futuro, ampliando las brechas de género para ellas.

Una de las prioridades del plan de Acción de Género de la Unicef (2018-2022) era promover el acceso a la información e insumos para la menstruación, con el fin de empoderar a niñas, adolescentes y mujeres.

Lea la nota completa siguiendo este enlace a El Nacional

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