Mauricio Claver-Carone, influyente asesor extraoficial del gobierno de Donald Trump en asuntos de Venezuela, abandonó su rol al frente del portafolio venezolano, según reveló este jueves en exclusiva Reuters.
Claver-Carone, un empresario cubanoamericano radicado en Miami, ejerció durante meses un poder significativo en la definición de la política estadounidense hacia Venezuela, pese a no ocupar ningún cargo formal en la administración. Fuentes gubernamentales y empresariales lo compararon con un “virrey” por su capacidad para influir en decisiones que involucran miles de millones de dólares en deuda, petróleo y acuerdos estratégicos. Reportaba directamente al secretario de Estado, Marco Rubio.
Su salida se produce semanas después de tensiones internas. Aunque Claver-Carone aseguró que su retiro fue voluntario —declarando “Estoy retirado de Venezuela”—, varias fuentes indicaron que fue forzado a dejar el rol. Entre los críticos figuraba el exembajador Richard Grenell, quien habría expresado a Trump su preocupación por la fuerte injerencia del asesor en negocios en Caracas.
Influencia clave tras la caída de Maduro
Claver-Carone cobró especial relevancia después del operativo estadounidense del 3 de enero de 2026 que capturó al presidente Nicolás Maduro. Desde entonces, ha sido pieza central en las negociaciones con el gobierno interino de Delcy Rodríguez, quien ha mostrado mayor disposición a abrir el país a los intereses empresariales estadounidenses.
Entre sus principales acciones destacan:
- Facilitar la adjudicación a la firma estadounidense Centerview Partners de un contrato superior a los 150 millones de dólares —sin licitación competitiva— para reestructurar la deuda venezolana, estimada en alrededor de 200.000 millones de dólares.
- Participar en acuerdos petroleros y en los preparativos de un diálogo entre el gobierno de Rodríguez y líderes opositores, previsto para el 1 de agosto.
El propio Claver-Carone defendió su gestión: “Al igual que en el primer mandato y mi breve servicio como Enviado Especial, me honró brindar mi experiencia como ciudadano privado para llenar vacíos y asegurar el éxito de la política del presidente Trump”.
Cuestionamientos
Sin embargo, su perfil generó roces dentro del Departamento de Estado y entre algunos inversores. Críticos argumentaron que, como ciudadano privado y gestor de un fondo de capital privado, no era la figura más adecuada para supervisar una oleada de adquisiciones de activos venezolanos por parte de empresas estadounidenses. Claver-Carone negó tener cualquier interés financiero personal en Venezuela.
Fuentes cercanas también señalaron su cercanía con operadores políticos venezolanos, entre ellos el empresario Alejandro Betancourt, quien ha sido utilizado como intermediario por su conocimiento del sector petrolero.
El Departamento de Estado subrayó que Claver-Carone “no ocupa actualmente ningún rol oficial” en la administración Trump y rechazó que haya sido removido de un cargo formal.
Por ahora, Caleb Orr, subsecretario de Estado para Asuntos Económicos, Energéticos y Empresariales, continuará como figura clave en el equipo que maneja la política hacia Venezuela.
Se espera que las próximas semanas definan si este cambio representa un ajuste de estilo o un giro más profundo en el enfoque de Washington hacia el país sudamericano.


