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Con las zonas de paz, al gobierno de Venezuela le salió el tiro por la culata

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Por unidad de investigación de Insight Crime

Las zonas de paz de Venezuela fueron quizás una de las evidencias más contundentes de la errática e irregular relación entre el gobierno y el crimen organizado

Concebidas en 2013 como respuesta a la espiral de homicidios y violencia, las zonas de paz debían suspender los operativos policiales y ayudar a las bandas en distritos violentos, a cambio de que estas entregaran las armas, ayudaran a mantener la paz y dejaran todo tipo de actividades ilegales. Esto vino de la mano de 19 planes de seguridad, que trataron de frenar los homicidios en el territorio venezolano y fracasaron.

La primera zona de paz se instauró en el estado de Miranda, antes de la creación de otras en Aragua, Guárico y Caracas.

Esta nueva estrategia pacifista tampoco tuvo mayor éxito. La falta de intervención policial dio a las bandas carta blanca para aumentar su gobernanza criminal, dominar a la población local, reclutar más miembros y hacer crecer sus ganancias de forma exponencial. Es notable que las bandas lograran salirse con la suya con la comisión de delitos fuera de las zonas de paz, pues muchas veces la persecución policial retrocedía en cuanto ellos se acercaban a los límites de las zonas. Si las fuerzas de seguridad se aventuraban a entrar en las zonas de paz en busca de sospechosos, muchas veces eran amonestados por sus superiores.

En 2021, fue natural que se dejara de lado esta política, cuando Carlos Luis Revete, alias “El Koki”, se expandió de su barrio de origen en Cota 905 para tomarse el distrito de La Vega en Caracas. El régimen no se hizo esperar y, tras semanas de enfrentamientos, logró sacar a El Koki de La Vega y de su fortaleza en Cota 905.

En la actualidad, las bandas que proliferaron con la estrategia de las zonas de paz se encuentran entre las más peligrosas de Venezuela, lo que incluye el Tren de Aragua, la banda de El Koki y la de Carlos Capa.

A continuación, InSight Crime revisa las consecuencias de las zonas de paz, que propiciaron todo menos la paz.

VEA TAMBIÉN: Asesinato de militares en Venezuela apunta a poder de ‘megabandas’

Cota 905, Caracas

Una de las noticias que mayor revuelo causó a comienzos de 2021 fue la salida de El Koki de Cota 905.

Desde agosto de 2017, cuando La Cota 905 fue elegida por la administración de Maduro para ser modelo del relanzamiento de los “territorios de paz”, su pran, como también se le conoce a los líderes carcelarios, Carlos Luis Revete, alias “El Koki», mantuvo su dominio, principalmente en el barrio que se le asignó. Es cierto que no hizo mucho para mantener la paz en Cota 905, pues esta se convirtió en epicentro del expendio de drogas en Caracas, a donde llegaban consumidores de toda la ciudad o de donde salían sus mensajeros a entregar paquetes a barrios más pudientes de la ciudad. La zona se convirtió en su base de operaciones, en la que él y sus hombres podían operar con libertad.

La alianza con la banda del Loco Leo, le dio a El Koki control de facto sobrelos distritos vecinos de El Cementerio y El Valle. Pero lo hizo en su mayoría sin recurrir a la violencia sobre los poderes vecinos.

Parece que hubo un cambio de estrategia a finales de 2020, cuando El Koki lanzó una toma de La Vega, extensa comunidad de 150.000 habitantes. Al parecer esperaba que se le extendiera automáticamente la impunidad que se le otorgó dentro de su Zona de Paz.

Pero no fue así, y las fuerzas de seguridad respondiero en La Vega y Cota 905 a comienzos de enero de 2021. Al comienzo, El Koki mantuvo el control, pero los enfrentamientos duraron meses y causaron docenas de muertes. Y en julio de 2021, parece que se pasó de la raya. Después de que Loco Leo saliera herido en un tiroteo con la policía, El Koki envió aliados a que dispararan contra El Helicoide, un imponente edificio en el centro de Caracas que sirve como cuartel general de la policía y los servicios de inteligencia y donde hay numerosas celdas. Al menos dos agentes de inteligencia resultaron heridos. La banda prosiguió y abrió fuego contra otras dos instalaciones de la policía en Caracas.

Eso desató una respuesta armada masiva en ambos distritos que terminaron con la expulsión de El Koki y sus aliados y con la muerte de Loco Leo.

Desde entonces las informaciones son variadas; unas afirman que El Koki se encuentra en ColombiaPerú o en otros lugares de Venezuela pero hasta la fecha parece que sigue prófugo. Y según entrevistas realizadas por InSight Crime con habitantes de Cota 905, es posible que los miembros estén regresando en secreto a la zona.

VEA TAMBIÉN: El Koki o Wilexis: ¿quién dirige las bandas narco más poderosas de Caracas?

San Vicente y Las Tejerías, Aragua

En Aragua, las poblaciones elegidas para ser zonas de paz fueron Las Tejerías, San Vicente, San Mateo, Turmero, y San Sebastián. De ellas, San Vicente fue la primera en ser controlada por los delincuentes.

El barrio San Vicente, ubicado en el municipio Girardot, es la base de operaciones de la principal amenaza criminal de Venezuela, el Tren de Aragua. Desde la época de las zonas de paz, el líder de la megabanda, Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero», comenzó a imponer sus reglas en San Vicente, como lo confirmaron a InSight Crime varios funcionarios y residentes del lugar. El barrio también es sede de Somos El Barrio JK, una fundación creada por el Tren de Aragua que le sirve para acceder a recursos estatales con fines benéficos, pero que en realidad se destinan al sostenimiento de la banda.

Según habitantes de San Vicente, la fundación entrega bolsas de víveres y otros elementos a los residentes, pero solo si cumplen ciertas condiciones. Este grupo es quien decide sobre los más mínimos detalles, como el tono de pintura de las paredes y qué adornos usar en navidad. Se dice que prohíben a los estudiantes ingresar celulares a las instituciones educativas, y quien “se coma la luz” o desobedezca, el castigo más leve es que se vaya de San Vicente, como detalló un exresidente que sigue trabajando en el barrio y pidió el resguardo de su identidad.

Pese al férreo control que tiene este grupo armado sobre la población de San Vicente, el régimen no ha mostrado interés en intervenirlo. La razón: la pandilla no golpea sus intereses y les limpia el terreno de rivales. Un ejemplo es la prohibición de ingreso a un candidato de oposición para promocionar su candidatura.

Un acuerdo similar bien puede haber dado vía libre al fortalecimiento de la banda de Conejo en la que fuera la zona de paz de Las Tejerías. Esta banda, al mando de Carlos Enrique Gómez Rodríguez, alias “Conejo», ha sido vinculada a narcotráfico, extorsión y homicidios. Aunque en alguna ocasión se ha enfrentado con las fuerzas de seguridad, la banda ha tomado mayor confianza en los últimos dos años, con nexos con El Koki en Cota 905 y amenazas de mayor violencia.

Barlovento y Valles del Tuy, Miranda

El plan piloto de las zonas de paz inició en 2013 en el estado Miranda, este de Caracas, en las poblaciones de los Valles del Tuy y Barlovento.

El acuerdo inicial en los Valles del Tuy en esencia fue desalojar de policías los seis municipios que conforman la región: Paz Castillo, Cristóbal Rojas, Simón Bolívar, Urdaneta, Tomás Lander y Guaicaipuro, con resultados diversos.

No obstante, en la práctica, la iniciativa solo se desarrolló en un sector del municipio de Tomás Lander. Pero la continua presencia policial no impidió que ese eje del estado Miranda fuera tomado por varias pandillas. Entre ellas hoy día sobresale la de “Carlos Capa”, que cuenta con los miembros, armas y conocimiento local para resistir las repetidas intervenciones policiales. Inusual en esta lista, la banda de Carlos Capa mantiene una base de poder rural en Valles del Tuy, lo que también le permite operar por fuera del alcance de las fuerzas de seguridad, tal como indicó un comisario de Miranda a InSight Crime.

En Barlovento, también en el estado de Miranda, se implantaron las zonas de paz en la Troncal 9, una vía arteria al este de Caracas. Esta resultó una maniobra poco sensata, pues la ausencia de policía llevó a asaltos de vehículos de carga y de pasajeros a lo largo de esta carretera por parte de numerosas bandas.

Un grupo que tuvo éxito allí en los últimos años, la banda de Eduardo Delicias, quedó debilitada cuando su líder fue abatido en diciembre de 2021, luego de matar a un oficial de policía de alto rango. Este ejemplo muestra una vez más que las bandas pueden convertirse en objetivo si exceden sus ataques a las fuerzas de seguridad.

Al contrario de esta, otra banda con presencia en Barlovento, conocida como Los 300, no ha parado de crecer. Según un reportaje de El Pitazo, hoy en día esta organización criminal se encuentra formada por unos 150 hombres y ha logrado infiltrar los cuerpos de seguridad en su territorio de dominio, para garantizar su impunidad.

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