David Morán Bohórquez: “Estados Unidos resolvió la entrada a Venezuela, pero no tiene resuelto el ahora”

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El ingeniero y analista energético cuestionó el giro de la política de Washington hacia Venezuela, la opacidad de los acuerdos petroleros y el acercamiento a figuras vinculadas al chavismo

David Morán, ingeniero industrial, empresario, analista energético y exnegociador técnico de la Agenda Venezuela ante organismos financieros internacionales, afirmó que Venezuela atraviesa un momento de profunda incertidumbre después de la intervención estadounidense y sostuvo que el principal desafío del país no consiste simplemente en cambiar un gobierno, sino en reconstruir el Estado y crear instituciones capaces de sostener una democracia irreversible.

Durante una entrevista con el periodista Miguel Ángel Rodríguez, transmitida en el podcast Lo Último, Morán analizó la evolución de la estrategia estadounidense, el papel de María Corina Machado, la situación migratoria de los venezolanos en Estados Unidos y las perspectivas de recuperación de la industria petrolera.

Una de sus principales conclusiones fue contundente:

“Estados Unidos pudo resolver la entrada, pero no tiene resuelto el ahora”.

Del entusiasmo inicial a la incertidumbre

Morán recordó que, tras la captura de Nicolás Maduro, su expectativa era que se produjera rápidamente una transición política encabezada por Edmundo González Urrutia, presidente electo en 2024 según las actas publicadas por la oposición, y que María Corina Machado pudiera regresar a Venezuela.

Sin embargo, señaló que las decisiones posteriores de Washington comenzaron a generar dudas entre los venezolanos.

A su juicio, la estrategia inicialmente presentada por el secretario de Estado Marco Rubio —basada en tres fases de estabilización, recuperación económica y transición política, que podían desarrollarse de manera simultánea— tenía una lógica estratégica.

El problema, afirmó, apareció posteriormente.

“Se comienzan a desdibujar las fases, nadie comienza a hablar de las fases y comienza a volverse opaca la presencia de Estados Unidos aquí y sus acuerdos”.

Morán calificó este fenómeno como “ambigüedad estratégica”.

Venezuela no necesita solamente un cambio de gobierno

Para el analista, la crisis venezolana tiene una profundidad mucho mayor que la sustitución de una administración por otra.

“No estamos desde hace muchos años ante un deseo de cambio de gobierno. El desafío nuestro es montar un sistema de poder y reconstruir un Estado”.

Esa reconstrucción, explicó, implica recuperar simultáneamente las instituciones, la economía y la capacidad del Estado para garantizar derechos y sostener una democracia.

“Reconstruir un Estado significa reconstruir una economía que le sirva a la gente, que le dé progreso y bienestar, unas instituciones capaces de sostener una democracia y hacer que ese sostenimiento sea absolutamente irreversible”.

La legitimidad: la lección que Washington debería tener presente

Uno de los argumentos centrales de Morán fue la importancia de las lecciones acumuladas por Estados Unidos después de sus intervenciones en otros países.

El ingeniero mencionó los trabajos de RAND Corporation sobre nation building y sostuvo que uno de los aprendizajes fundamentales de esas experiencias es que la legitimidad local constituye un elemento decisivo para estabilizar un país después de una intervención.

A su juicio, esa consideración debería ocupar un lugar central en Venezuela.

“Uno de los valores que deben procurar más rápidamente para que su intervención sea aceptada en el país donde intervienen es la legitimidad”.

Morán considera que precisamente en ese punto se estaría produciendo uno de los principales problemas de la actual estrategia estadounidense.

“Los dos relojes estaban sincronizados”

El entrevistado describió la situación mediante una metáfora: durante una primera etapa, el “reloj social venezolano” y el reloj de la intervención estadounidense parecían avanzar en la misma dirección.

La sociedad venezolana aspiraba a una transformación política y económica profunda, mientras Washington parecía plantear una hoja de ruta que combinaba estabilización, recuperación y transición.

Pero, según Morán, ambos relojes comenzaron posteriormente a perder sincronización.

En ese proceso ubica el cambio de discurso estadounidense respecto a María Corina Machado, el acercamiento a Delcy Rodríguez y las interrogantes surgidas alrededor de los nuevos acuerdos petroleros.

El petróleo: “la realidad es muy terca”

Morán dedicó una parte importante de la conversación a la industria petrolera y a la dificultad de atraer grandes inversiones hacia Venezuela.

Afirmó que existe una diferencia fundamental entre el interés político de Washington y la lógica con la que funcionan las grandes compañías petroleras.

“Las empresas petroleras no son subordinadas a Trump”.

Según explicó, estas empresas deben responder ante sus accionistas, los mercados de capitales y sus propios órganos de gobierno.

Por eso, un anuncio político no es suficiente para comprometer decenas de miles de millones de dólares durante décadas.

Morán planteó incluso la pregunta que, en su opinión, las grandes petroleras podrían formularle a Washington:

“Dígannos algo de Venezuela que nosotros no sepamos”.

El analista recordó que las grandes compañías internacionales conocen desde hace décadas la geología venezolana, sus campos, su industria y las dificultades institucionales del país.

Por ello, considera que el verdadero desafío para atraer capital no consiste únicamente en anunciar oportunidades petroleras, sino en crear las condiciones jurídicas, institucionales y financieras que permitan que esas inversiones sean defendibles ante los accionistas y los mercados de capitales.

¿Por qué las grandes petroleras no entran?

Morán sostuvo que las dificultades para atraer a las grandes empresas internacionales deberían ser interpretadas como una señal.

“Donde ellos apostaron duro, que era que el petróleo de Venezuela es un barril sin fondo petrolero, resultó mucho más duro, porque la realidad es muy terca”.

La recuperación de la industria, explicó, requiere mucho más que recursos naturales: necesita capital, tecnología, conocimiento, seguridad jurídica y reglas estables.

En consecuencia, mientras persista la incertidumbre sobre el futuro político e institucional del país, las compañías internacionales tendrán dificultades para justificar inversiones de largo plazo.

Cuestionamientos al nuevo esquema petrolero

Durante la entrevista también surgieron interrogantes sobre la participación de Alejandro Betancourt en el nuevo esquema promovido por Washington.

Morán cuestionó que actores cuya trayectoria genera controversia puedan convertirse en piezas centrales de un proceso que necesita precisamente recuperar la confianza de los mercados internacionales.

El punto, explicó, trasciende los nombres particulares.

La pregunta fundamental es qué reglas tendrá el nuevo negocio petrolero venezolano, quién las garantiza, quién supervisa los contratos y cómo se protege el capital de los inversionistas.

“La realidad venezolana no es Irak”

Morán también hizo referencia a las evaluaciones realizadas previamente sobre la posibilidad de que Venezuela entrara en una situación de violencia generalizada después de una intervención estadounidense.

Mencionó en particular a Laura Dogu, a quien atribuyó un papel de evaluación de la situación venezolana y de los riesgos asociados a grupos armados y colectivos.

Según su interpretación, esas evaluaciones habrían concluido que el escenario venezolano no debía equipararse automáticamente con experiencias como Irak o Afganistán.

Para Morán, la sociedad venezolana llevaba años demandando un cambio y esa realidad debía ser considerada en la planificación de cualquier transición.

La pregunta que queda abierta

La conversación terminó dejando planteada una interrogante que atraviesa buena parte del debate venezolano actual:

¿Está Washington ejecutando una estrategia de transición política y reconstrucción institucional o está priorizando objetivos económicos y energéticos sin haber definido todavía el nuevo orden político venezolano?

Para David Morán, la diferencia es fundamental.

Venezuela no puede limitarse a recuperar producción petrolera o estabilizar determinadas variables económicas. Necesita reconstruir las instituciones que permitan que esa recuperación sea sostenible.

Y para lograrlo, sostuvo, la legitimidad, la transparencia y la seguridad jurídica no son elementos accesorios: son la condición necesaria para que el proceso pueda consolidarse.

Vea a continuacion la conversación completa

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