El régimen chavista ha emprendido la demolición masiva y rápida de las edificaciones colapsadas por el doble terremoto del pasado 24 de junio, que formaban parte del programa social Misión Vivienda, sin haber cumplido con las normas de la investigación forense previa para determinar las causas reales de su derrumbamiento.
Por: Ludmila Vinogradoff – ABC
El Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) ha recibido numerosas denuncias sobre la ausencia de inspección en el terreno de las edificaciones colapsadas, lo que lo ha impulsado a hacer campaña para advertir sobre la necesidad de hacer pruebas técnicas y recolectar muestras de los materiales de los escombros y suelos.
Sin embargo, las autoridades no siguen los protocolos del gremio de ingenieros. Los lugares devastados por el terremoto se asemejan a ‘zonas de guerra’ con vastas edificaciones turísticas derrumbadas donde viven personas en carpas que esperan todavía que las autoridades les envíen maquinaria pesada para desenterrar los cuerpos de sus familiares que yacen bajo los escombros.
El hedor de los cadáveres es insoportable en los edificios privados donde no han llegado todavía las maquinarias, lo que contrasta con las zonas de las torres oficiales que el chavismo ha construido con el plan Misión Vivienda. Ahí abundan las maquinarias y los contratistas que están dinamitando a toda prisa las torres chavistas.
Especialistas advierten que la demolición de edificios construidos durante el chavismo, sin una investigación forense estructural previa, puede borrar la evidencia que permitiría explicar por qué colapsaron durante los terremotos, denuncia Naky Soto en su cuenta de X.
La Junta Directiva Nacional del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) sostuvo una reunión institucional con directivos de la Cámara Venezolana de la Construcción (CVC), en la cual ambos organismos suscribieron un documento donde exhortan a las autoridades la aplicación de la correcta metodología en el manejo de los escombros de las edificaciones colapsadas por los terremotos del pasado 24 de junio.
El director de Desarrollo Inmobiliario de la CVC, el ingeniero Mario Grandi, enfatizó la relevancia técnica de inspeccionar las estructuras colapsadas o afectadas antes de su disposición final: «Este estudio de las estructuras que fallaron es de suma importancia. Evaluar los elementos estructurales y las causas reales del colapso nos permitirá extraer lecciones fundamentales para que no se cometan nuevamente los mismos errores en el futuro».
Frente a las labores de despeje que se llevan a cabo en las zonas afectadas, los representantes de los gremios coincidieron en que es vital que la retirada de restos de edificaciones no extinga las pruebas técnicas. «El estudio sistemático de los materiales y sistemas de construcción permitirá determinar formalmente si las fallas respondieron a la intensidad del sismo, a la calidad de los componentes o a deficiencias en el diseño y ejecución de las obras», precisó el Ingeniero Grandi.
Las demoliciones masivas o implosiones con dinamita buscan borrar las evidencias de sus fallos y las víctimas nunca sabrán por qué se derrumbaron sus viviendas sociales, lo que permitirá que se repitan los errores del pasado.
Después de iniciada la construcción masiva de viviendas chavistas en julio de 2013, con las obras todavía en curso, en el número 4 de ‘OPPPERACIÓN CIUDAD’, la revista que dirigía Farruco Sesto, jefe del programa Gran Misión Vivienda, y que su oficina encartaba en ‘Correo del Orinoco’ decía:
«Hubo, evidentemente, un error de apreciación de nuestras capacidades para localizar los terrenos adecuados, hacerle los estudios correspondientes, desarrollar los proyectos y levantar las edificaciones en un plazo tan corto».
En agosto de 2015, en su blog personal, Farruco señalaba al hacer balance de sus años en la Opppe: «A partir de 2011, sin tener proyectos ni organización para ejecutar tanta obra cuando comenzamos, emprendimos la construcción de 11.188 viviendas».
Y en junio de 2019, en Madrid, ante un auditorio al que fue a explicar las virtudes del programa chavista Farruco reconoció que «no hacíamos estudios de suelo. Teníamos mucha urgencia por entregar las viviendas».
El 24 de junio de 2026, dieciséis de aquellas 43 torres se vinieron abajo. Farruco Sesto sabía que estaban construidas sobre terrenos inestables. Se inculpó tres veces. Y no hizo nada, remata la escritora Milagros Socorro.


