El Departamento de Estado de Estados Unidos reemitió el pasado miércoles su advertencia más severa para Venezuela, manteniendo al país en Nivel 4: »No Viajar», e instó a todos los ciudadanos estadounidenses y residentes permanentes legales que aún se encuentren en territorio venezolano a salir de inmediato.
El aviso sostiene que los estadounidenses »no deben viajar a Venezuela por ningún motivo», debido a un conjunto de riesgos que hacen del país un destino altamente peligroso.
El comunicado oficial detalla amenazas como detenciones arbitrarias, torturas, secuestros, terrorismo, aplicación irregular de leyes, criminalidad violenta, protestas que pueden derivar en enfrentamientos y un sistema de salud gravemente deteriorado.
Según el Departamento de Estado, fuerzas de seguridad venezolanas han mantenido a ciudadanos estadounidenses detenidos hasta por cinco años sin debido proceso y sin permitir acceso consular, prácticas denunciadas también por organizaciones de derechos humanos.
La reemisión del aviso coincide con un aumento de las medidas de presión de la administración Trump contra el régimen de Nicolás Maduro y organizaciones criminales que operan en la región.
En los últimos días, Trump anunció el cierre del espacio aéreo sobre Venezuela, una declaración difundida en Truth Social en la que instó a aerolíneas y pilotos a evitar completamente la zona.
La advertencia siguió a un NOTAM de la Administración Federal de Aviación (FAA), que alertó sobre una »situación potencialmente peligrosa» debido al incremento de la actividad militar en o alrededor del país, riesgo que podría afectar a aeronaves en cualquier altitud.
La alerta de viaje también hace referencia al clima interno de inseguridad y a la volatilidad política. El Departamento de Estado señala que protestas contra el gobierno han sido reprimidas con gas lacrimógeno, gas pimienta y balas de goma y que estos eventos, en ocasiones, terminan en saqueos y daños a la propiedad.
Asimismo, advierte que grupos terroristas colombianos operan en zonas fronterizas con Colombia, Brasil y Guyana, lo que agrava la inseguridad en esas regiones.
El informe subraya además la persistencia de fallas en servicios esenciales, incluyendo electricidad, agua, combustible, medicinas y suministros médicos. Según el Departamento de Estado, estas carencias, combinadas con la falta de infraestructura sanitaria adecuada, elevan los riesgos para viajeros y residentes.


