Durante más de seis décadas, Estados Unidos ha tratado de derrocar el régimen de Cuba. Ahora, tras destituir al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, uno de los aliados más cercanos de Cuba, el gobierno de Donald Trump está más cerca que nunca de imponer un cambio radical en la isla.
Por: Natalie Kitroeff, Frances Robles y Michael Crowley – The New York Times
Frances Robles, periodista de investigación que cubre Estados Unidos y América Latina para el Times, y Michael Crowley, enfocado en el Departamento de Estado estadounidense y política exterior, analizan cómo la reciente escalada está llevando a Cuba al límite, y si esta vez Estados Unidos conseguirá lo que quiere.
Esta es una transcripción editada y condensada de nuestras conversaciones para The Daily, el pódcast de noticias principal de The New York Times.
Frances Robles: ‘La situación actual en Cuba es insostenible’
Creo que podríamos decir que eres la experta en Cuba de The New York Times. ¿Cuánto tiempo llevas cubriendo la isla?
Décadas. De hecho, lo busqué: quería ver cuál fue mi primer artículo sobre Cuba, y fue en el verano de 1993.
Es evidente que durante ese tiempo has visto cómo ese país atravesaba una crisis tras otra. Pero creo que, al menos para mí, en este momento algo se siente diferente al observar lo que está sucediendo en la isla. ¿Piensas lo mismo?
Totalmente. Entrevisté a un economista que me contó este chiste: ¿Por qué los cubanos tienen los dedos índices tan cortos? Por pasarse los años golpeando la mesa con el dedo y diciendo: “El año que viene tendremos cerdo asado en La Habana en Navidad”.
Llevan 60 años diciendo eso. Que este es el último año del régimen cubano. Pero ahora, todas las personas a las que entrevisto, gente muy seria, académicos, economistas, personas que han escrito libros sobre el tema, todos dicen lo mismo. Dicen: “¿Sabes qué? Esta vez podría ser verdad”. La palabra que se repite una y otra vez es “insostenible”. La situación actual en Cuba es insostenible.
¿Y qué es lo insostenible? ¿Qué dicen las personas con las que hablas?
El gran problema ahora mismo es que Cuba produce alrededor del 40 por ciento del petróleo que necesita para consumo interno. Y recibía el otro 60 por ciento de Venezuela o de México. Ahora no recibe nada de eso.
Y, así, se está empezando a ver que los autobuses, o guaguas, no van a poder funcionar. Anuncian que los bancos solo abrirán algunos días. Van a llegar a un punto en el que no tendrán gasolina para llevar comida a las tiendas. ¿Y qué se supone que debe hacer la gente? Eso es lo que todo el mundo se pregunta: ¿cuánto tiempo durará esto, y cuánto empeorará la situación antes de que alguien se rinda?
Básicamente, estás diciendo que Cuba ha cruzado un umbral. Después de años y años de sufrimiento, podría ser que se avecine algún tipo de cambio. Y lo que entendemos de tu cobertura y de las declaraciones públicas del gobierno de Trump, es que esta crisis a la que se enfrenta Cuba ahora es intencionada. Es el resultado de una política cuidadosamente planificada por parte del gobierno de Trump. ¿Puedes explicarme por qué? ¿Por qué Estados Unidos se ha empeñado tanto en derrocar al régimen de Cuba?
Supongo que todo se reduce al simple hecho de que el gobierno de Estados Unidos no quiere un régimen comunista en su patio trasero. Hablo de un Estado unipartidista, una economía centralizada, la falta de libertades básicas, disidentes encarcelados. Esto es la antítesis de lo que Estados Unidos representa y de lo que quiere para el hemisferio occidental. Así que tenemos que remontarnos a 1960.
Fidel Castro lideró el triunfo de la revolución en 1959, pero es hasta 1960 que anuncia sus intenciones, su fervor socialista, y comienza a confiscar muchas industrias, refinerías de petróleo, la industria azucarera, la compañía telefónica, bancos, olvídate de la propiedad privada, las casas de la gente. Eso le da un motivo a Estados Unidos. “¿Vas a confiscar nuestra compañía petrolera? Pues mira esto”. Es ahí cuando el gobierno estadounidense realmente empieza a adoptar una postura muy agresiva contra Cuba e inicia su esfuerzo, de décadas, por derrocar este régimen.
En 1961, invadimos Cuba, desembarcando a más de mil hombres en la bahía de Cochinos, en lo que fue un desastre total para Estados Unidos. Poco después, el gobierno de Kennedy impuso un embargo total a Cuba. Eso implicó cortar cualquier tipo de capacidad que Cuba tuviera de comprar cualquier cosa en el mercado internacional. Un aislamiento casi total.
Y entonces es 1962, la crisis de los misiles de Cuba. Casi llegamos a una guerra nuclear con Cuba porque se descubrió que había permitido que Rusia colocara misiles nucleares en la isla. Ese fue un momento increíblemente tenso. Y todo este tiempo, la CIA está intentando asesinar a Fidel Castro una y otra vez. Hay muchas leyendas sobre puros envenenados y cosas por el estilo. Y él siempre sobrevivió. Siempre salieron airosos.
Una de las razones por las que lo hicieron, y creo que es importante subrayarlo, es que uno de los mecanismos que tenía el gobierno cubano era la migración. Era una válvula de escape. Cada vez que la situación se ponía demasiado tensa, cuando el descontento social era demasiado grande, cuando estaba claro que la gente estaba realmente inconforme, Castro abría las puertas y dejaba que salieran personas. Así, por ejemplo, en la primavera de 1980, se produjo un incidente importante conocido como el éxodo del Mariel.
Todo comenzó con una protesta en la embajada peruana y terminó con 125.000 personas subiéndose a barcos y literalmente navegando al sur de Florida.
¿Y dices que Fidel Castro de alguna manera alentó esto?
Exactamente. Por muchos, muchos años, hasta hace relativamente poco, tal vez una década, era muy difícil salir de Cuba. Había que conseguir una tarjeta de salida para poder irse. Y esa fue su tarjeta de salida general para todo el mundo. Las familias de personas venían desde Estados Unidos en barcos para recoger a la gente, en plan de “¿Nos podemos ir? Pues vámonos”. También vació cárceles e instituciones psiquiátricas. Pero lo que es realmente importante es que esa es una técnica que el gobierno cubano ha usado periódicamente durante los últimos 66 años.
Pero esa no fue la única forma en que sobrevivieron. Otra cuestión realmente importante fue que pudieron recurrir a la Unión Soviética, y la Unión Soviética mantuvo a Cuba a flote. Pero la Unión Soviética se vino abajo en 1991, y eso marcó el comienzo de una época realmente terrible para Cuba, conocida de manera eufemística como el “periodo especial”. Fue una época de una escasez de alimentos muy severa. Se sufría mucho en toda la isla. De hecho, originó otra oleada migratoria. Fue otro momento más en esta historia en el que todo el mundo pensaba: “Bueno, esto ya no puede empeorar. Mira lo mal que están las cosas. Es un caos absoluto”. Todo el mundo estaba convencido de que tenía que ser el final.
Pensando en la historia que has descrito parece que, en cada momento, Estados Unidos pensaba que estaba creando las condiciones que, internamente, obligarían a la gente dentro de Cuba a levantarse, que forzaría un cambio desde dentro creando una olla de presión. El régimen cubano respondió a eso diciendo: no es una olla de presión si tenemos una válvula, y esa válvula consiste en enviar gente a Estados Unidos; básicamente, exportar a las personas más propensas a impulsar un cambio desde adentro.
Y el resultado final de eso es una enorme comunidad cubanoestadounidense en el sur de Florida que se ha convertido en un movimiento muy poderoso que tiene congresistas que siempre han contribuido a definir la política hacia Cuba. Y hay mucha gente que ha respaldado la idea de que Estados Unidos tenía que desempeñar un papel clave para ayudar a derrocar al gobierno de Castro.
Así que, en Cuba, el régimen sobrevivió a este “periodo especial”, pero perdió a su mayor benefactor, la Unión Soviética. ¿Qué hicieron después?
Bueno, cuando pierdes al que te mantiene, tienes que buscar otro. Entonces, cuando cayó la Unión Soviética, empezaron a depender de Venezuela. Venezuela los mantuvo a flote durante casi 25 años. La otra medida que tomaron fue abrir las puertas al turismo.
Así que —si me permites adelantarme un poco en el tiempo— el presidente Barack Obama decide que va a intentar exactamente lo contrario de lo que todos los demás han intentado. Todos los demás han tratado de asfixiar a Cuba para que se rinda. Obama parece decir: hagamos lo contrario, dejemos que la gente visite el país, dejemos que las empresas privadas obtengan licencias para hacer negocios ahí. Esperaban que la apertura de Cuba permitiera la caída del régimen. Que todos los cubanos de la isla dijeran: “Un momento, ¿hay una cosa llamada internet? ¿Hay celulares? Yo también quiero”. Y así, a partir de aproximadamente 2015, 2016, 2017, se observa un gran auge del turismo. Y ese es otro momento en el que la gente piensa: “Sí, ahora el gobierno cubano definitivamente va a caer, porque es imposible que los cubanos vean cómo vive el resto del mundo y puedan seguir aguantando este gobierno”.
La idea del gobierno de Obama en ese momento era: el garrote no ha funcionado en Cuba durante alrededor de medio siglo, así que deberíamos probar otra cosa. Y esa otra cosa debería ser exponer a los cubanos a los beneficios del capitalismo.
Exactamente. No funcionó del todo porque el gobierno cubano lo vio como un caballo de Troya. Y ellos pusieron muchos obstáculos a esa apertura. Así que aparte de unos cuantos años de mucho turismo, la apertura económica nunca llegó a producirse realmente. Pero cuando llega Trump, él básicamente dijo que ya fue suficiente. Y revierte en gran medida todo lo que Obama había hecho y vuelve a imponer restricciones a los viajes, al envío de dinero a Cuba, a hacer negocios ahí. Y vuelve a la estrategia tradicional republicana de: vamos a estrangular a esta gente hasta que se rindan.
Entonces… ¿de vuelta al garrote?
De vuelta al garrote. Ese siempre iba a ser el plan de Trump. Y lo interesante es que, el gobierno de Trump terminó, Biden ocupó su lugar y, sinceramente, no cambió mucho. Muchas de estas medidas se mantuvieron. Pero Trump volvió a ganar. Y da la sensación de que este gobierno decidió que era su oportunidad. Que este será el gobierno que triunfe donde tantos otros fracasaron. Y lo que han hecho realmente ha llevado al gobierno cubano a la peor crisis que ha sufrido en sus 67 años de existencia. Su futuro nunca ha sido tan precario.
Michael Crowley: ‘Rubio está detrás de esto’
Michael, nuestra colega Frances Robles dijo que el régimen cubano es más vulnerable que nunca debido a las políticas que el gobierno de Trump ha implementado. Tú cubres la política exterior del gobierno de Trump, así que cuéntame más sobre ese tema. ¿Qué estás viendo?
Bueno, esto es en gran medida intencionado. Hasta ahora el gobierno de Trump no ha hablado mucho de Cuba, pero siempre ha tenido grandes planes para la isla. Y creo que es importante entender hasta qué punto esto proviene de Marco Rubio. Rubio está detrás de esto. Y podríamos estar cerca del desenlace por el que Rubio ha trabajado durante décadas.
Entonces, dices que Rubio es absolutamente fundamental. ¿Por qué es esta su obsesión? ¿Cuáles son sus motivaciones?
Empecemos por sus antecedentes y sus orígenes. Rubio es cubanoestadounidense. Sus padres huyeron de Cuba a Estados Unidos antes de que Castro tomara el poder en 1959, pero eran muy anticastristas. Rubio crece en una comunidad de exiliados cubanos, y hace de eso su tema central al incursionar en la política del sur de Florida, donde los exiliados cubanos, que se oponen con vehemencia al régimen cubano, tienen una enorme influencia.
Y Rubio ha hecho de su oposición al gobierno cubano y de sus esfuerzos por promover su derrocamiento un eje central de su identidad política a lo largo de toda su carrera. Quizá el detalle más llamativo que destaca esto sea que cuando él mismo se postuló para la presidencia en 2016, anunció su campaña en lo que se conoce como la Torre de la Libertad en Miami, que fue la primera parada de los refugiados cubanos para anunciar su llegada a Estados Unidos.
Es interesante. Dices que su carrera se forjó dentro de esta comunidad cubanoestadounidense que, como también nos contó Frances, ha sido muy poderosa y ha estado muy interesada en derrocar al régimen de Castro. Este es Rubio. Esta es su gente.
Así es. Esto está en el núcleo de su identidad personal y política. Y creo que para él, quizá incluso más que para el presidente Trump, deshacerse del gobierno cubano actual sería como un logro cumbre de su legado, algo que lo haría sentir que toda su carrera política ha valido la pena, que todo ha estado encaminado a esto, si logra conseguirlo.
Y, obviamente, ahora tiene las riendas de la política exterior estadounidense como secretario de Estado y asesor de seguridad nacional. ¿Cómo le ha ido?
Bueno, hemos visto lo mucho que el gobierno de Trump se ha enfocado en el hemisferio occidental y, en particular, en Latinoamérica. Y Rubio fue el principal impulsor de la presión del gobierno de Trump sobre Maduro, lo que finalmente condujo a su captura a principios de enero. Ahora bien, esto nos lleva directamente a la cuestión de Cuba de la que estamos hablando. Por lo que he reportado, sé que Rubio ha establecido una conexión muy explícita entre derrocar a Maduro y derrocar al gobierno cubano.
La idea es que Venezuela y Cuba se convirtieron en aliados muy cercanos en las últimas décadas. Los cubanos proporcionaron a los venezolanos entrenamiento militar e inteligencia, y los venezolanos enviaban grandes cantidades de petróleo a la isla. Cuba no tiene muchos proveedores de petróleo, así que el cálculo de Rubio fue que si podían deshacerse de Maduro y cortar el suministro de petróleo a La Habana, eso representaría un gran golpe que los pondría mucho más cerca de hacer caer al gobierno cubano.
Estás diciendo que Rubio quería derrocar a Maduro porque, obviamente, no está a favor de este régimen, pero también porque ve eso como una manera de debilitar a Cuba. Frances nos había dicho que Cuba había llegado a depender de Venezuela para obtener petróleo, por lo que, al tomar el control del petróleo de Venezuela, Rubio cree que puede influir directamente en el régimen cubano.
Así es. Creo que para Rubio, probablemente lo más importante de lo que está sucediendo actualmente en Venezuela es que hemos obligado a Venezuela a dejar de enviar petróleo a Cuba. Y perder un aliado tan importante y cercano, y un proveedor de petróleo como Venezuela, es un hecho muy significativo, y realmente negativo para los cubanos. Además de eso, el gobierno de Trump está presionando a otros países para que no intervengan ni acudan al rescate de los cubanos.
Y, a finales de enero, el presidente Trump emitió una orden ejecutiva amenazando con imponer aranceles a cualquier país que suministrara petróleo a Cuba. Y ya vimos otro golpe importante para el gobierno cubano cuando la presidenta de México dijo que suspendió los envíos de petróleo a la isla. México recientemente había superado a Venezuela como el principal proveedor de la isla. Así que ese es el segundo gran proveedor del gobierno cubano que ha dejado de enviar petróleo este año.
Es una gran pérdida para el régimen cubano. Y, luego de cubrir México como jefa de la corresponsalía ahí, puedo decir que es posible que para la presidenta, Claudia Sheinbaum, haya sido un momento difícil. Ella es de izquierda, es hija de padres de izquierda. Ha sido una abierta defensora del gobierno cubano. Y me imagino que está entre la espada y la pared. Es decir, Trump no le está dando a ella, ni a ningún país, muchas opciones.
Tienes razón. Pero creo que lo que estamos presenciando es la realidad actual del poderío económico estadounidense, junto con la voluntad del presidente Trump de usar ese poder económico de una manera en la que otros presidentes no lo han hecho. Y luego, creo que este lento y prolongado desvanecimiento del glamur de la Revolución cubana, de Fidel Castro y del impacto que tuvo en la gente de toda Latinoamérica, hace que probablemente sea un poco más factible que hace una generación.
Cierto, los Castro ya no están en el poder. Ha pasado mucho tiempo desde la revolución. Quiero decir que las cosas también han cambiado en la isla. Y creo que eso nos trae al presente, donde esta política ha puesto a Cuba en una situación extremadamente difícil, con condiciones críticas sobre el terreno. No llega petróleo, y la isla parece estar cerca de una crisis humanitaria total. En la mente de Rubio y del presidente Trump, ¿cómo se pasa de una crisis humanitaria a un cambio de régimen? ¿Cuál es el cálculo detrás de eso?
No es fácil. Y, sinceramente, no tengo claro que lo tengan del todo resuelto, porque no hay una forma sencilla de hacerlo. Está muy claro que Rubio, en particular, quiere ver cómo este régimen cae y pasa a la historia. Pero, al mismo tiempo, creo que Rubio reconoce que esto no es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana, por un montón de razones. Y una de ellas es que conlleva riesgos reales. En mis reportajes he hablado con mucha gente que sigue muy de cerca la situación en Cuba, y lo que advierten es que se trata de un sistema político monolítico y frágil.
No hay oposición política porque ahí el gobierno ha sido represivo durante mucho tiempo. Va a ser muy difícil encontrar algún tipo de líder opositor que pueda tomar el relevo o incluso realizar una transición a corto plazo hacia un gobierno diferente. Y si haces caer a todo el gobierno sin tener nada con qué sustituirlo, corres el riesgo de que se produzca un caos total, violencia, una migración masiva de Cuba a Florida y muchas otras situaciones que pondrían al gobierno de Trump en una posición muy incómoda, obligándolo a tomar decisiones sobre qué hacer. Entonces, la pregunta es: ¿hay alguna forma de lograr un aterrizaje suave?
¿Cómo sería eso, Michael, un aterrizaje suave? Me pregunto cuál es el mejor escenario que el gobierno de Trump imagina en este caso. ¿Están buscando un socio dentro del régimen cubano con el que puedan trabajar para negociar el cambio? ¿Alguien como Delcy Rodríguez en Venezuela, la exvicepresidenta de Maduro, que ahora lidera el país y trabaja con Estados Unidos? ¿Ese es el mejor escenario posible?
Podría ser. Pero los expertos con los que hablo dicen, en palabras de uno de ellos, que intentar encontrar a una Delcy Rodríguez en Cuba sería inútil.
¿Por qué?
En primer lugar, por la naturaleza de su sistema político. Es muy poco probable que haya alguien dispuesto a salir de la cultura política y permitirse ser visto como un títere de Estados Unidos. En Venezuela al menos hay una parte importante de la población que siente cierta simpatía por Estados Unidos, pero en Cuba no se encontrará mucho de eso. El otro problema es que se trata de qué se querría obtener de los cubanos. Y Rubio concedió una entrevista el fin de semana que nos dio algunas pistas sobre lo que podrían estar pensando.
Dijo que es muy importante que el gobierno de Cuba acepte algunos cambios importantes en su economía socialista estatal. Hizo mucho hincapié en la economía por encima del sistema político. Pero, en numerosas ocasiones a lo largo de los años, ha dejado claro que los acuerdos que Estados Unidos ha alcanzado con el gobierno cubano, que en su opinión han originado reformas muy graduales, han sido casi peores que nada. La reacción de Rubio es que el gobierno cubano está siendo deshonesto, ganando tiempo, haciendo promesas que no tiene intención de cumplir y que, finalmente, incumple.
La verdad es que es cierto que este régimen es experto en ganar tiempo. Eso es lo que han hecho una y otra vez. Es un patrón bien establecido.
Eso es totalmente cierto. Así que eso te deja en una situación en la que parece que el gobierno cubano básicamente tendría que aceptar su propia desaparición para quitarse a Trump de encima. Y eso parece muy poco probable. Es decir, básicamente es algo suicida. Insisto, hablo con muchas personas que han seguido a los líderes cubanos a lo largo de los años, y ellos no pueden imaginar que eso suceda. Ahora bien, al mismo tiempo, si la economía y la sociedad se derrumban por completo a su alrededor —y ¿quién sabe? Tal vez en algún momento empiecen a convocarse protestas populares— eso podría convencerlos de llegar a un acuerdo de ese tipo. Pero esa es una situación muy extrema.
Michael, dadas esas complicaciones, ¿podemos profundizar en lo que Trump quiere aquí, en general? No es como si Cuba tuviera mucho que ofrecer en la mesa de negociaciones con Estados Unidos. Sabemos que para Rubio esto es algo personal, pero mi impresión es que, fuera de la gran comunidad cubanoestadounidense del sur de Florida, no muchos estadounidenses consideran que derrocar al régimen cubano sea una prioridad. Entonces, ¿qué le importa a Trump?
Es una gran pregunta. Creo que, en la mayoría de los casos, muy pocos estadounidenses piensan en Cuba y realmente no les importa mucho. Sin embargo, habiendo dicho eso, sigo pensando que no hay duda de que si el presidente Trump derrocara al gobierno comunista de Cuba, implantado por Fidel Castro hace casi 70 años, y fuera capaz de hacerlo sin destruir Cuba en el proceso, de verdad creo que eso sería considerado en todo el mundo como un triunfo histórico.
Habría resuelto un problema de política exterior que ha frustrado a muchos presidentes antes que él, remontándonos hasta Dwight Eisenhower. E incluso aquellos estadounidenses que no piensan en Cuba el 99,99 por ciento del tiempo, si se enteraran de que se ha producido un avance, que el gobierno comunista está dimitiendo o que ha allanado el camino para su propia sustitución de alguna manera creíble, creo que tendría un poder real.


