El Gobierno de EE.UU. decidió prorrogar por un año más las sanciones impuestas a Venezuela, al considerar que las condiciones imperantes en ese país siguen «representando una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior» de Washington, según reza un aviso aparecido este jueves en el Registro Federal.
La medida da continuidad a la Orden Ejecutiva 13.692, suscrita el 8 de marzo de 2015 por el entonces presidente estadounidense Barack Obama, quien declaró una emergencia nacional sobre la base de una supuesta crisis en la nación bolivariana y creó las condiciones para la imposición de severas restricciones económicas y financieras en los años siguientes.
Según la Casa Blanca, las conductas que fundamentaron la decisión incluyen la supuesta «erosión de las garantías de derechos humanos […], la persecución de opositores políticos, la restricción de las libertades de prensa, el uso de la violencia y las violaciones y abusos de los derechos humanos en respuesta a las protestas antigubernamentales, y el arresto y detención arbitraria de manifestantes antigubernamentales, así como la presencia exacerbante de una corrupción gubernamental significativa», señalamientos que han sido refutados sostenidamente por las autoridades venezolanas.
La reacción del régimen chavista
El chavismo volvió este sábado a activar su narrativa de victimización internacional, tras difundir un comunicado en el que rechaza la renovación de la llamada “emergencia nacional” de Estados Unidos sobre Venezuela.
El texto fue publicado en redes sociales por el diplomático chavista Yván Gil y cuestiona la prórroga de la medida, originalmente establecida mediante la Orden Ejecutiva 13692, firmada el 8 de marzo de 2015 por el entonces presidente estadounidense Barack Obama, y renovada nuevamente el pasado 18 de febrero de 2026.
En el comunicado, el régimen califica la decisión como un instrumento “sin base objetiva ni justificación real”, asegurando que fue creado bajo argumentos “alejados de la verdad y del Derecho Internacional”, y considera “insólita” la calificación de Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria”.
El chavismo insiste en que Venezuela “no representa amenaza alguna” para Estados Unidos ni para ninguna nación del mundo, y sostiene que la permanencia de esta medida solo contribuye a mantener “narrativas de confrontación” que, según su versión, no reflejan los vínculos históricos, culturales y humanos entre ambos pueblos.
Como parte del comunicado, también exhortan a Estados Unidos a “abandonar enfoques unilaterales” y a avanzar hacia una relación basada en el “respeto recíproco, el diálogo franco, la soberanía y la no injerencia”.


