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El Almirante Bradley aseguró al Congreso que actuó bajo órdenes legales y que todos los tripulantes de narcolancha eran “objetivos autorizados”

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Via NBC News

El almirante Frank “Mitch” Bradley, jefe del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, afirmó esta semana en el Capitolio que el ataque aéreo realizado el pasado 2 de septiembre contra una embarcación en el mar Caribe se ejecutó en estricta conformidad con la ley y con órdenes claras: eliminar a los 11 ocupantes, todos incluidos previamente en una lista de objetivos letales aprobados por inteligencia militar.

Bradley sostuvo ante legisladores que la identidad de cada uno de los tripulantes fue verificada antes de que se autorizara el primer bombardeo. De acuerdo con su testimonio, todos eran considerados narco-terroristas vinculados a un cartel designado como organización terrorista por la Casa Blanca.

“Las acciones se realizaron conforme al derecho aplicable y con asesoría legal militar en cada paso”, dijo a los parlamentarios, según fuentes al tanto de los encuentros.

Un ataque en varias fases

Según relató Bradley, el primer impacto de una munición guiada GBU-69 detonada en el aire mató a nueve de los once ocupantes y provocó que la lancha volcara, aunque sin hundirse. Por más de 30 minutos observó a los dos sobrevivientes, que —aseguró— no mostraban signos de heridas visibles ni habían intentado rendirse.

El almirante explicó que, al no estar destruidos los cargamentos de cocaína amarrados dentro de la embarcación, y al seguir los dos hombres en la lista de objetivos aprobados, ordenó un segundo ataque. La lancha tampoco se hundió entonces, por lo que autorizó un tercer y cuarto golpe para completar la misión: “matar a los objetivos, destruir la droga y hundir la nave”.

Debate en el Congreso

Legisladores cuestionaron a Bradley sobre si el secretario de Defensa, Pete Hegseth, había ordenado explícitamente “matar a todos a bordo”. Bradley respondió que la directriz se basó en la lista de blancos autorizados, y negó haber recibido un “no quarter order” —mando prohibido por el derecho internacional que obliga a ejecutar incluso a enemigos rendidos o heridos.

Recordó que el equipo aéreo de vigilancia no pudo confirmar si los sobrevivientes agitaban los brazos como señal de rendición o simplemente para mantenerse a flote.

La amenaza, según Bradley

El almirante justificó su decisión final al indicar que los estupefacientes eran la amenaza directa para Estados Unidos, incluso si la carga no se dirigía inmediatamente a su territorio. Inteligencia señalaba que el barco navegaba hacia Surinam, y que la droga tendría como destino Europa o África, pero Bradley enfatizó que la red criminal involucrada representaba un riesgo estratégico para la seguridad nacional.

Además, mencionó que una segunda embarcación —más grande— se encontraba en la zona, presuntamente para recibir la carga. Bradley dijo no haberla atacado por carecer de identificación positiva de quienes viajaban en ella y porque no figuraba en la lista de objetivos autorizados.

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