Delcy Rodríguez llegó al área de Nueva York desde Venezuela, pero no lo hizo a bordo de una aeronave presidencial venezolana ni de alguno de los jets que anteriormente estuvieron al servicio de la cúpula del gobierno venezolano.
Por: Jesús Romero
Llegó en el Gulfstream G500 N818CA, un jet de matrícula estadounidense, registrado bajo Bank of Utah Trustee y operado por la empresa colombiana Helistar S.A.S.
Y aquí es donde el asunto se vuelve interesante.
El gobierno venezolano tiene una historia documentada con aeronaves ejecutivas. El Departamento de Justicia llegó a incautar el Dassault Falcon 900EX T7-ESPRT, alegando que había sido adquirido en Estados Unidos mediante una compañía utilizada para ocultar que la operación beneficiaba al gobierno de Nicolás Maduro y eludir las sanciones estadounidenses. Otro Falcon utilizado por PDVSA y altos funcionarios venezolanos también fue incautado.
Ahora Delcy llega directamente a Estados Unidos utilizando una fórmula completamente diferente:
Un avión estadounidense.
Un trustee estadounidense.
Un operador privado colombiano: Helistar.
Helistar y el empresario colombiano Orlando Cabeza han aparecido además en investigaciones periodísticas sobre la estructura empresarial y las relaciones de la compañía. Helistar también ha prestado servicios a la campaña de Abelardo de la Espriella, vuelos que la empresa ha señalado que fueron servicios comerciales facturados.
Nada de esto demuestra que Cabeza sea el propietario beneficiario del N818CA ni establece relación alguna entre De la Espriella y el viaje de Delcy.
Pero queda una pregunta muy sencilla:
Si Venezuela dispone de aeronaves oficiales de Estado, ¿por qué se contrató un Gulfstream privado operado por una empresa colombiana para llevar a Delcy Rodríguez de Caracas al área de Nueva York?
Y quizás más importante:
¿QUIÉN CONTRATÓ Y PAGÓ EL VUELO?
En inteligencia, algunas veces la plataforma utilizada cuenta una historia tan interesante como el pasajero.


