El “bolichico” que dejó al país sin luz ahora inspecciona la industria petrolera con el aval de Delcy y Washington

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Vía Versión Final

En un pase televisivo otorgado por la interina, el representante de Nabep y PDVSA, tras acuerdos entre los Rodríguez y Estados Unidos, se refirió en el Zulia a supuestos avances en proyectos petroleros como si se tratara de un patriota, pese a que sobre su espalda pesan denuncias por sobreprecios de hasta 138% en proyectos eléctricos inconclusos, según Transparencia Internacional, lo que representa una burla para quienes sufren a diario apagones de hasta 14 horas. “Solamente trabajo y logros para el país y para el acuerdo binacional”, se jactó

Desde Bachaquero, estado Zulia, sin ningún pudor y con la confianza que le da sentirse con poder, el “bolichico” Alejandro Betancourt, presidente de Nabep y representante de Petróleos de Venezuela (PDVSA) como engranaje del tutelaje de Donald Trump, se dirigió al país en contacto televisivo con la interina Delcy Rodríguez.

Betancourt tiene denuncias en su contra por sobreprecios en la construcción de 11 plantas eléctricas, en una investigación realizada por Transparencia Internacional y que Washington ignora.

Sin embargo, los venezolanos saben quién es y que representa lo peor de un sector vinculado con la revolución que se enriqueció a costa de la muerte y el sufrimiento de millares de venezolanos.

El presidente de NABEP, Alejandro Betancourt, informó este viernes sobre los avances en varios proyectos petroleros en Venezuela, en el contexto del acuerdo energético entre Caracas y Washington.

Durante una inspección acompañada por la presidenta Delcy Rodríguez, Betancourt indicó que representantes de la empresa, de PDVSA y funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos verificaron el estado de instalaciones ligadas a las operaciones petroleras.

“Hoy pudimos constatar, con personal del Departamento de Estado y con el personal de PDVSA, estuvimos en el módulo de compresión Bachaquero Lago 2, donde vimos cómo estaba comportándose”, declaró.

El directivo explicó que también revisan los progresos en Bachaquero 3 y Ceuta 4, plantas que, de acuerdo con las proyecciones, podrían sumarse a la producción de Petrozamora en los próximos cuatro meses.

Betancourt resaltó que las operaciones registraron una producción récord de 115.000 barriles diarios, dato que también fue destacado por Rodríguez durante la actividad.

“Rompimos récord de 115.000 barriles. Es un orgullo estar aquí con el personal que tenemos, con los trabajadores de NABEP y de PDVSA, llevando todo esto constantemente y rompiendo récords”, sostuvo.

Para el presidente de NABEP, los resultados reflejan el esfuerzo conjunto en los proyectos y la meta es seguir elevando la producción.

“Solamente trabajo y logros para el país y para el acuerdo binacional entre los dos países”, finalizó Betancourt.

Del Cumbres a la cumbre

Leopoldo Alejandro Betancourt López nació en Caracas en febrero de 1980, en el seno de una familia de clase media.
Es economista graduado en la Universidad de Suffolk (Massachusetts, EE.UU.), se lee en el perfil que está publicado en la página de O’Hara Financial, un fondo que creó para administrar su fortuna, la cual según algunos medios internacionales ronda los US$2.600 millones.

Aunque en su currículo atribuye su ascenso a su «espíritu emprendedor», periodistas venezolanos que le han seguido los pasos desde hace años aseguran que todo comenzó con las conexiones que hizo en las aulas del Instituto Cumbres de Caracas, un colegio religioso privado ubicado en el este de la capital venezolana.

«Estudió con algunos de sus futuros socios y sobre todo con Javier Alvarado Pardi, el hijo de quien luego sería presidente de la Electricidad de Caracas, viceministro de Energía y directivo de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) durante el gobierno de Chávez», explicó a BBC Mundo el investigador venezolano Alek Boyd, quien le ha seguido el rastro desde 2011.

«En 2009, en plena crisis eléctrica, Alvarado le presentó a Betancourt y a sus socios a su padre y le aseguró que ellos podrían resolver el problema. Y recibió 12 contratos millonarios, pese a no tener ninguna experiencia en el sector eléctrico», agregó el comunicador afincado en Londres (Reino Unido).

Derwick Associates, la empresa de ingeniería que Betancourt fundó con un primo, recibió entre 2009 y 2011 sin licitación 12 contratos del gobierno para construir 11 nuevas plantas eléctricas y uno para modificar una existente por un monto de US$5.000 millones.

Poco después surgiría el apodo por el que se los conoce a él y a sus socios en el país.

«En 2011, el periodista especializado en finanzas Juan Carlos Zapata escribió una columna que hablaba de unos jóvenes que, en ese momento, apenas estaban llegando a los 30 años y que estaban haciendo grandes negocios con el llamado gobierno bolivariano y los bautizó como los ‘bolichicos'», recordó a BBC Mundo César Batiz, director del medio digital venezolano El Pitazo y quien también ha investigado las actividades de Betancourt y sus asociados.
El abogado de Betancourt rechaza el calificativo.

«Es un término acuñado por los medios, utilizado para aglutinar a un grupo de personas jóvenes que lo único que tienen en común es que son exitosas», afirmó a BBC Mundo Jon Sale, letrado del empresario en EE.UU.

«Antes de que se le comenzara a agrupar con los ‘bolichicos’, ya era rico y venía de una familia con arraigo en Venezuela», agregó el representante legal en alusión a los supuestos nexos entre la familia de Betancourt y Hermógenes López, quien fue presidente encargado de Venezuela entre 1887 y 1888. Sin embargo, tras la aparición del apodo, comenzaron los cuestionamientos.

Aunque desde Derwick aseguraron que ejecutaron la totalidad de las obras de electrificación contratadas, organizaciones especializadas en la lucha contra la corrupción como Transparencia Venezuela y el Proyecto de Información sobre el Crimen Organizado y la Corrupción (Occrp, por sus siglas en inglés) aseguraron que varios de los proyectos no se concluyeron o fueron realizados de manera incorrecta, lo cual explicaría por qué el país sigue sufriendo constantes apagones eléctricos hasta el día de hoy.

A lo anterior habría que sumarle que, en un informe publicado en 2018, Transparencia Venezuela reveló que 11 de los proyectos entregados a Derwick debían haber costado US$2.100 millones. Esto significa que el gobierno pagó un sobreprecio de 138%.

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