David Smolansky ha sido una figura importante de la política venezolana en los últimos años. Pasó de dirigente estudiantil a alcalde de El Hatillo, y actualmente se desempeña en un rol de suma importancia: el representante y vocero permanente del Comando Con Venezuela y las oficinas de María Corina Machado y Edmundo González Urrutia en Washington D.C, capital de Estados Unidos.
Por Hector Antolinez – El Nacional
Se trata de un rol que ha cobrado particular importancia después de los hechos del 3 de enero cuando Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron extraídos de Venezuela por una operación militar ejecutada desde la Casa Blanca siguiendo instrucciones de Donald Trump.
En medio de un proceso de cambios políticos en Venezuela encabezados por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, Smolansky sostiene que no puede ser ella la que verdaderamente garantice una transición a la democracia en el país y que este se convierta en un socio diplomático y comercial para Estados Unidos. Cree y confía que sería María Corina Machado quien podría asegurar este cambio.
Asegura que existe una relación cordial y constante entre Machado y Trump, y aunque no quiso dar detalles sobre los encuentros que estos han tenido, resaltó que el hecho de que se hayan producido, a la par de una línea de comunicación que se mantiene también con llamadas telefónicas, refleja el apoyo que hay para ella, uno que no se limita a Estados Unidos, ni tampoco a la Casa Blanca, sino que se extiende al Congreso de ese país y a los dos partidos políticos: el republicano y el demócrata.
—¿Cómo definiría la relación que existe entre el Comando Con Venezuela y la administración Trump? ¿Hay una cooperación constante?
—Hay una relación fluida con la Casa Blanca. El viernes pasado, ya es público, ocurrió una reunión de María Corina Machado en la Casa Blanca con el presidente Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio. Fue un encuentro más largo de lo previsto en el que se discutieron temas neurálgicos para una transición verdadera hacia la democracia. Aspiramos a un sistema de libertades e instituciones independientes donde haya Estado de derecho y acceso a la justicia. Que Venezuela sea un socio confiable a largo plazo para la inversión y la seguridad del hemisferio. Estamos convencidos de que una transición será la garantía para que millones de venezolanos que han tenido que huir en contra de su voluntad, incluyendo los más de un millón que están en Estados Unidos, puedan retornar y reunirse con sus familias. Ha habido en total dos reuniones presenciales: la primera el 15 de enero, y la segunda el 6 de marzo. También entre esas reuniones ha habido contactos telefónicos y hubo otra reunión muy positiva con el Secretario Marco Rubio. Seguiremos con una agenda de muy alto nivel en Washington D.C, que incluye la Casa Blanca, el Congreso, el cuerpo diplomático y las organizaciones multilaterales.
—¿Esta relación se limita a la Casa Blanca y a la administración Trump, o es una relación construida con el partido demócrata también?
—El trabajo en el Congreso ha sido muy importante. María Corina se ha reunido con casi la quinta parte del Senado, cosa que a veces ni un jefe de Estado puede hacer, incluyendo a republicanos como Rick Scott (Florida), Ted Cruz (Texas) y Bernie Moreno (Ohio), y demócratas como Dick Durbin (Illinois) y Tim Kaine (Virginia). También destaca la sesión en el Comité de Relaciones Exteriores, días después de la primera reunión en la Casa Blanca, donde participaron 27 congresistas de ambos partidos. Fue una reunión prevista para una hora que se extendió a dos, donde inicialmente iban a hablar dos o tres representantes de cada partido, y terminaron hablando absolutamente todos los representantes. Allí María Corina pudo destacar todo el trabajo que se ha venido realizando.
—¿Le preocupa al Comando Con Venezuela que Trump hable constantemente de Delcy Rodríguez diciendo que es una socia y que está haciendo un buen trabajo?
—Creo que Delcy Rodríguez simplemente está siguiendo órdenes; no tiene otra opción. Ella enfrenta mucha tensión interna por parte de quienes no se sienten cómodos viéndola seguir órdenes de Estados Unidos después de estar 27 años profanando a ese país, y tildando de yanqui y cachorros del imperio a todo aquel que tuviera una relación con ellos. Hay que recordar lo que dijo el presidente Trump a principios de enero: que si ella no colaboraba iba a terminar peor que Maduro. Ya hemos visto de lo que es capaz esta administración, no solo con lo ocurrido en Venezuela el 3 de enero, sino también recientemente en Irán. Delcy tiene desafíos enormes: mantener cohesionado lo poco que queda del chavismo y arrodillado ante Estados Unidos, lidiar con el cese del envío de petróleo a Cuba, lo cual se hizo por 27 años consecutivos a cambio de un aparato represivo muy sofisticado; y enfrentar la pérdida del miedo en la calle, como vimos con las protestas estudiantiles el Día de la Juventud, no solo en una universidad sino en varias casas de estudio del país, y también todo lo que María Corina y el Comando siguen haciendo, nuestra agenda internacional de alto nivel. El chavismo hoy es residual en Venezuela. Delcy está en una situación comprometida y nosotros avanzamos para que esto desemboque en una transición verdadera a la democracia.
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