George Soros vuelve a estar en el centro del escándalo. Su fundación Open Society habría destinado más de 20 millones de dólares a organizaciones directamente vinculadas con el terrorismo doméstico en Estados Unidos, según un demoledor informe del Capital Research Center (CRC).
El documento asegura que entre 2016 y la actualidad, la red de Soros ha canalizado al menos 80 millones de dólares a grupos extremistas en EEUU, Europa y Oriente Medio, algunos de ellos conectados con los Hermanos Musulmanes y con organizaciones que han llegado a glorificar públicamente la masacre del 7 de octubre de 2023 perpetrada por Hamás contra Israel.
Lo más alarmante es que, de ese total, 23,27 millones fueron dirigidos a siete grupos que encajan en la definición de terrorismo doméstico del FBI: organizaciones que promueven o apoyan la violencia, el sabotaje económico, la destrucción de propiedades, el acoso político y otras actividades criminales.
El CRC advierte de que la evidencia es «incontestable» y que debería servir para abrir procesos de responsabilidad legal contra la fundación, incluyendo la posibilidad de retirarle su estatus fiscal privilegiado en Estados Unidos.
La investigación estalla justo cuando el FBI investiga a grupos de extrema izquierda por su presunta implicación en el asesinato del líder conservador Charlie Kirk. En ese contexto, el debate se centra ahora en si Alex Soros, heredero del multimillonario húngaro-estadounidense desde 2023, continuará «el legado oscuro» de su padre o buscará distanciarse.
En declaraciones a medios estadounidenses, el analista Glenn Beck aseguró que estos hallazgos constituyen «la pistola humeante que Trump puede usar para ir contra la red de Soros con cargos de crimen organizado bajo la ley RICO«. Este escándalo confirma lo que muchos ya advertían.


