El chavismo reciclado desnudó su verdadera naturaleza en la medianoche del domingo porque temieron perder el control. Dos fueron las víctimas: la primera, Juan Pablo Guanipa, dirigente opositor clave en la arquitectura política de María Corina Machado, recapturado cuando sólo había disfrutado de seis horas de libertad; y la segunda, el entusiasmo nacional renacido con las excarcelaciones de ese día y los regresos triunfales de los beneficiados.
Por: Daniel Lozano – El Mundo
Dos días después, sigue el doble juego. Agentes chavistas trasladaron a Guanipa a su hogar en Maracaibo, que abandonó en agosto de 2024 para sumergirse en la clandestinidad, la cual hace casi nueve meses se convirtió en prisión tras la caza y captura chavista. Casa por cárcel, le dicen en el chavismo, que le ha puesto un grillete electrónico, como a Perkins Rocha, le ha ordenado permanecer callado y ha apostado a dos policías malencarados en su puerta.
«Miedo tenemos todos, mi padre, yo y todos los venezolanos. Pero si el miedo va a comandar nuestro accionar y nadie habla ni sale, este es el mejor país del planeta y nadie nunca se va a enterar de que vivimos en una dictadura y somos reprimidos», resumió ayer Ramón Guanipa, convertido en la voz de su padre silenciado.
El «inquebrantable» Guanipa está fuerte, aseguró su hijo, tras permanecer un día en el cuartel policial de Maripérez, en Caracas, desde donde fue trasladado al aeropuerto de Maiquetía y, desde allí, hasta su natal Maracaibo. Muchas molestias para los administradores del chavismo reciclado.
«El tiempo que espera Washington para ver cambios en Venezuela es el tiempo que el régimen de Delcy y Diosdado Cabello espera para ver cambios en Washington y seguir», advierte Jorge Lazo Cividanes, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Otawa.
Fuentes políticas confirmaron a EL MUNDO que excarcelados del domingo han pasado ante el juez y lo que se han encontrado no dista en absoluto de lo que sucedía antes del 3 de enero: malas caras, amenazas y juego sucio. La verdadera cara de la revolución, pese a que de puertas para afuera vendan -especialmente a Washington- que se están cumpliendo las órdenes que desde allí llegan.
De hecho, Ramón Guanipa agradeció directamente a Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, por «su labor a favor de la libertad de Venezuela y de todos los presos políticos». Fueron senadores y congresistas estadounidenses quienes apretaron las tuercas a los más duros de la revolución, el ministro Diosdado Cabello y el fiscal general, Tarek William Saab, los que inventaron que el dirigente democrático había roto las medidas cautelares impuestas por uno de sus jueces. La realidad es que el chavismo está dispuesto a mantener su sistema represivo para controlar a la sociedad venezolana, ávida de cambios.
«No hay libertad con excarcelaciones bajo medidas restrictivas ni existe excarcelación cuando la persona permanece privada de libertad en su hogar. Estos mecanismos sistemáticos de control represivo deben cesar. Constituyen crímenes de lesa humanidad», denunció Alfredo Romero, presidente del Foro Penal, que desde hace más de 15 años protege a los presos políticos.
El chavismo reciclado suspendió la aprobación de la Ley de Amnistía, que Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional (AN), había programado para ayer con el objetivo de extender el proceso de «consulta pública». Tras las aportaciones de organizaciones como el Foro Penal y Provea, el turno le tocó ayer a las mujeres del Comité por la Libertad de Presos Políticos (Clippve), que accedieron, con su valor y sus pancartas, hasta la propia AN y fueron invitadas a participar.
Más doble juego, porque quienes las invitaron son los mismos que mantienen a sus familiares desde hace años en prisión y los mismos que se niegan a soltarlos cuando ya han transcurrido un mes y cuatro días desde que Donald Trump ordenara abrir las mazmorras chavistas.
Los mismos que pretenden, según los 13 artículos aprobados en primera instancia pese a que nadie los había leído, imponer una amnistía a la medida de los intereses del nuevo régimen. «Son más de la mitad de presos políticos que quedarían excluidos de esta ley», advirtió Andreína Baduel, líder del Clippve e hija del general Raúl Isaías Baudel, quien murió en el siniestro Helicoide tras una década de cárcel y persecución.
Las trampas que ya asomó la ley van desde la negativa a liberar a los 175 militares presos y a los acusados por falsos crímenes de odio hasta las limitaciones para el regreso de los exiliados con más poder político, como María Corina Machado, Leopoldo López y Julio Borges.
El chavismo también pugna por autoperdonarse pese a las gravísimas violaciones de derechos humanos, que la Corte Penal Internacional investiga como crímenes de lesa humanidad: ejecuciones extrajudiciales, torturas, violaciones sexuales, desapariciones forzadas y detenciones ilegales.


