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El Giro Andino entre Cráteres: Cuando el abandono ganó la vuelta  al Táchira

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Por José Cheo Urbina

Lo que debía ser la máxima fiesta del ciclismo continental, la 61.ª edición de la Vuelta Internacional al Táchira, se ha topado este año con un rival más implacable que el ascenso a la Casa del Padre o el mítico Cerro El Cristo: el colapso absoluto de las carreteras.

En un hecho que pasará a la historia negra del deporte nacional, la jornada de hoy quedó marcada por la indignación. No hubo sprint final, ni ataques en la montaña. Lo que hubo fue un plantón de dignidad. Los ciclistas, hartos de arriesgar la vida en cada kilómetro, decidieron que «no se puede correr donde no se puede transitar».

Una «Guincana» Peligrosa
Las denuncias no son nuevas, pero este enero de 2026 la situación ha llegado a un punto de no retorno. El estado Táchira, históricamente conocido por su conectividad y pujanza, hoy presenta un paisaje de desolación vial. Huecos que parecen cráteres lunares, fallas de borde que amenazan con tragarse tramos enteros de la calzada y un asfalto que, en muchas zonas, ha desaparecido para dar paso al barro y la piedra.

Para un ciclista profesional, que desciende a velocidades superiores a los 70 km/h, un bache no es solo un inconveniente técnico; es una sentencia de caída, fractura o algo peor. «Es una falta de respeto al atleta y a la tradición de esta carrera», comentaba un corredor de uno de los equipos internacionales que, atónito, observaba cómo la ruta parecía más una pista de motocross que un circuito de la UCI.

El Abandono que no se Puede Ocultar
A pesar de los esfuerzos de la organización por «maquillar» algunos tramos críticos, la realidad de las comunidades de la frontera, la zona norte y los pueblos de montaña salió a la luz. El mantenimiento preventivo brilla por su ausencia y las promesas de asfaltado se han quedado en los discursos oficiales de años anteriores.

«Preferimos suspender hoy que lamentar una tragedia mañana. La seguridad del pelotón es innegociable», fue el consenso general entre los directores deportivos tras constatar que el tramo previsto para la etapa de hoy era sencillamente intransitable.
El Triste Récord del Táchira

La suspensión de una etapa por el estado de las vías es un golpe demoledor al prestigio de la «Grande de América». Mientras otros países invierten en infraestructura para atraer eventos deportivos, en el Táchira el ciclismo sobrevive a pesar de sus carreteras.

Hoy, el reclamo de los pedalistas es el mismo de los transportistas, productores agrícolas y ciudadanos comunes: Táchira se está quedando aislado entre huecos y desidia.

Si no hay una intervención inmediata y real en la troncal 5, la troncal 1 y las vías urbanas de San Cristóbal, el próximo año no tendremos que preocuparnos por quién gana la Vuelta, sino por si habrá alguna carretera por donde correrla.

JOSE CHEO URBINA
Un gocho más preocupado por la tierrita Tachirense

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