El gobierno del presidente Donald Trump, a través del Secretario de Estado Marco Rubio, denunció este miércoles un intento por derrocar al presidente boliviano, Rodrigo Paz, a quien le brindó su total respaldo y advirtió que no lo dejará caer bajo ninguna circunstancia.
«Que nadie se confunda: Estados Unidos apoya firmemente al gobierno constitucional legítimo de Bolivia. No permitiremos que criminales y traficantes de drogas derroquen a líderes elegidos democráticamente en nuestro continente», declaró el jefe de la diplomacia estadounidense en la red social X.
El subsecretario de Estado de EEUU, Christopher Landau, ya se había pronunciado sobre el tema, pero la intervención de Marco Rubio demuestra lo importante que es para la administración Trump el respaldar y proteger a los líderes de derecha en América Latina.
Un intento de desestabilización bajo la sombra de milicias extranjeras
El gobierno de Paz se encuentra bajo un ataque subversivo perpetrado por criminales leales al expresidente Evo Morales y por narcomilicias colombianas financiadas por el presidente Gustavo Petro. El exdictador boliviano intenta evadir la justicia tras ser acusado de violar a una menor de edad.
El intento de golpe de Estado contra Paz tuvo su inicio en las últimas dos semanas cuando una coalición de grupos indígenas y delincuentes alineados con Morales se movilizaron para pedir la renuncia del actual presidente, bloqueando las principales rutas e incomunicando a la capital administrativa, La Paz, y causando una escasez de alimentos, combustible e insumos médicos.
Erik Prince, creador de la empresa militar privada Blackwater, ya había advertido sobre la infiltración de grupos armados colombianos en Bolivia bajo el mando de Gustavo Petro. «¡Atención a todos los que respetan el Estado de derecho! Actúen de inmediato para evitar la toma violenta del Gobierno de Bolivia por parte de un cartel internacional de terroristas narcocomunistas, financiado y dirigido por el líder de los cocaleros en Bolivia, Evo Morales».
«Morales robó cientos de millones de dólares mientras fue presidente de Bolivia. Es un traficante de cocaína que actualmente se encuentra bajo juicio por la agresión sexual de una menor. Bandas de narcotraficantes armados y terroristas de Colombia, Chile, Cuba y otros países han ingresado a Bolivia, uniéndose a la propia milicia boliviana de terroristas de Morales, y están tomando edificios gubernamentales e incluso un aeródromo construido por la Administración de Control de Drogas de EE. UU. (DEA), el archienemigo de Morales», agregó uno de los operadores militares más importantes del mundo.


