Por Adrián De La Torre
En la teoría de juegos, el silencio no es ausencia de acción; es una jugada de alto riesgo. El reciente ataque de la CIA contra una instalación portuaria en las costas de Venezuela —el primer ataque terrestre de EE. UU. en territorio venezolano— ha inaugurado una fase de «conflicto asimétrico total». Mientras Donald Trump lanza señales ambiguas desde Florida, Nicolás Maduro se ha sumergido en un silencio sepulcral. Este mutismo no es casual: es el síntoma de un deterioro interno que ha llevado al régimen de Miraflores a un callejón sin salida estratégica.
- La «Guerra de Nervios» de Trump: Despojar la Soberanía
Al confirmar el ataque sin presentar pruebas inmediatas ni detalles geográficos, Trump está ejecutando una maniobra de «ablandamiento del umbral de respuesta». Al etiquetar el objetivo como una base del Tren de Aragua, Washington logra tres objetivos tácticos:
Criminalización del conflicto: EE. UU. ya no pelea contra una nación, sino contra una «sucursal de Al Qaeda» en el hemisferio. Esto le permite saltarse las normas de guerra convencional.
Invalidación del adversario: Si Maduro es el jefe del Cártel de los Soles, sus quejas sobre soberanía son, para la Casa Blanca, equivalentes a las de un capo de la droga protestando por una redada.
Incertidumbre tecnológica: Al ser una operación de la CIA y no del Pentágono, se proyecta la idea de una capacidad de ataque invisible y omnipresente que los sistemas de defensa rusos S-300 no pudieron detectar.
- El Dilema de Maduro: El costo de admitir la vulnerabilidad
¿Por qué el hombre que denuncia «invasiones» a diario no ha dicho nada sobre bombas reales en su costa? Para Maduro, reconocer el ataque es aceptar un «Jaque en una movida».
Si denuncia el ataque: Admite ante su Fuerza Armada (FANB) que el espacio aéreo venezolano es un colador. Esto fractura la moral de los mandos medios, quienes se sienten expuestos a un dron en cualquier momento.
Si guarda silencio: Intenta mantener la ficción de control. Pero este silencio tiene un «costo de oportunidad»: permite que Trump normalice los ataques en tierra como parte de su rutina de «seguridad doméstica».
- La Paranoia de los 50 Millones
El elemento más corrosivo para la cohesión interna del chavismo es la cifra que cuelga sobre la cabeza de Maduro: 50 millones de dólares. En agosto de 2025, la administración Trump triplicó la recompensa original, transformando al palacio presidencial en una olla de presión.
Incentivos para la traición: En teoría de juegos, cuando el beneficio de la traición (50 millones y amnistía) supera el beneficio esperado de la lealtad (un régimen bajo asedio y bombardeado), la deserción se vuelve racional.
El Cártel bajo ataque: Al atacar al Tren de Aragua —aliado operativo del régimen—, EE. UU. está cortando los brazos ejecutores de Maduro, dejándolo solo con una cúpula militar que ahora lo mira no como a un líder, sino como a un pasivo financiero de alto riesgo.
El final de la «Pax Mafiosa»
Maduro está atrapado en un equilibrio inestable. Su silencio busca evitar una escalada que sabe que perdería en minutos, pero su inacción está devorando su autoridad interna. El mensaje de los drones es claro: la soberanía de Venezuela ha sido sustituida por la ley de recompensa. En este «Juego de Sombras», el tiempo corre en contra de quien tiene un precio sobre su cabeza y un enemigo que ya no necesita desembarcar tropas para golpear el corazón de su logística.
* Analista de riesgos geopolíticos y consultor en teoría de decisiones. Exprofesor visitante en la Escuela de Guerra Naval, se especializa en el estudio de conflictos asimétricos y redes de criminalidad transnacional en el Caribe. Reside en Madrid
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