Monseñor Mario del Valle Moronta Rodríguez, obispo emérito de San Cristóbal, capital del estado Táchira en Venezuela, falleció el lunes 4 de agosto, a los 76 años. En un comunicado, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) expresó su «profundo dolor y sentidas condolencias» por el fallecimiento del obispo Moronta, a quien describió como «un incansable pastor al servicio de la Iglesia en Venezuela«.
«Dejó una huella imborrable por su dedicación, su firme defensa de los valores evangélicos y su compromiso fiel con el pueblo tachirense y venezolano. Su liderazgo y cercanía pastoral marcaron la vida de innumerables personas. Elevamos nuestras oraciones al señor para que reciba a su fiel siervo en su reino y le conceda el descanso eterno», agregó el comunicado.
«Fue un pastor ejemplar, dedicado a su grey y a la Iglesia. Su vida estuvo marcada por la incansable evangelización del pueblo tachirense, la transmisión de la gracia en sus innumerables visitas pastorales y un servicio constante a los necesitados, desde la caridad y la solidaridad», expresó la diócesis de San Cristóbal.
En un comunicado, anunció que se redoblarán las campanas en señal de duelo y se izará a media asta la bandera pontificia «en todas las parroquias y entes eclesiales de la diócesis». Sus restos mortales fueron velados en la iglesia catedral durante tres días consecutivos y el viernes 8 tendrá lugar la misa exequial.
El fallecimiento fue lamentado también por políticos y partidos de oposición y diversas organizaciones venezolanas a través de mensajes publicados en redes sociales.
En 2017, Moronta formó parte de la delegación de la Iglesia venezolana recibida entonces en el Vaticano por el papa Francisco, tras pedirle una audiencia para informar sobre la situación en el país caribeño, que vivía en ese momento una grave crisis marcada, entre otros factores, por numerosas protestas antigubernamentales que dejaron decenas de muertos.
¿Quién era Mario Moronta?
Mario Moronta nació en Caracas el 10 de febrero de 1949. Fue ordenado sacerdote en 1975 y nombrado obispo en 1990 por el papa Juan Pablo II. Desempeñó funciones como obispo auxiliar de Caracas, obispo de Los Teques y de San Cristóbal desde 1999 hasta su retiro en 2024.
Durante su ministerio, se destacó por su valentía al denunciar injusticias y por su cercanía con los más necesitados, según perfiles oficiales. Lo declararon persona no grata en instalaciones militares tras alzar la voz en defensa de jóvenes detenidos. También ocupó el cargo de primer vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana.


